El Palacio de Miramar regresa a los años 70

El rodaje de la película 'El hijo del acordeonista' recrea el bar y el salón de baile de un hotel en el enclave donostiarra

El director de fotografía Gonzalo F. Berridi y el director del filme, Fernando Bernués, ante el Palacio de Miramar reconvertido en el hotel Alaska. / UNANUE
Ricardo Aldarondo
RICARDO ALDARONDO

Llegaron en el fragor de la tormenta, en el caos climático del martes, pero ayer, en su tercer día de rodaje en el Palacio de Miramar, los componentes del equipo de la película 'El hijo del acordeonista' disfrutaban con cierto asombro de la perfecta tarde soleada que les había quedado. Aunque iban a rodar escenas en interiores, después de un periplo por diferentes localidades de Gipuzkoa y Navarra, con una climatología en constante cambio que les ha obligado a hacer algunos reajustes en el plan, se respiraba un aire de tranquilidad en los preparativos.

Pero la sorpresa estaba dentro. El Palacio de Miramar se convertía en un hotel de los años 70 para la traslación al cine de la novela de Bernardo Atxaga. Y en el salón principal al que se accede desde el jardín trasero del edificio había instalada una barra de bar que se diría que ha estado allí al menos desde mediados del siglo pasado. Madera con solera, barra elegante y señorial, rodeada de sofás y lámparas setenteros.

«Estamos rodando algunas escenas de la época en la que los dos personajes principales son jóvenes», explicaba el director de la película, Fernando Bernués, que el pasado sábado también rodó en San Sebastián, en una escuela recreada en Ekogune, con esos mismos personajes pero en su época infantil, cuando empieza a forjarse la amistad entre David y Joseba que centra la historia. Los cambios de época, principalmente tres, que abarcan desde los años 50 hasta los primeros años del siglo XXI, constituyen uno de los mayores retos de esta ambiciosa producción de Abra Prod y Tentazioa, que será distribuida por Filmax y Barton Films cuando se estrene en enero.

Si el domingo pasado hablábamos con los actores que interpretan a esos personajes en su madurez, Aitor Beltrán e Iñaki Rikarte, ayer otros intérpretes del amplio reparto interactuaban entre el bar y el salón de baile de ese hotel imaginario que también pasa por distintas épocas: un atentado cuando esos personajes ya se han convertido en militantes de ETA también tiene lugar ahí.

En el encuentro intergeneracional de ayer asistíamos a situaciones curiosas. Asier Hernández, que interpreta al falangista Berlino, se quedaba pensativo observando el mismo lugar donde rodó su primera película cuando solo tenía 14 años, 'Otra vuelta de tuerca', de Eloy de la Iglesia, en 1985. Los veinteañeros Miren Arrieta, que interpreta a su hija en 'El hijo del acordeonista', y Cristian Merchán, que hace de David en su juventud, se asombraban al saber de aquel debut de Asier, que fue directo a la Sección Oficial del Zinemaldia hace 33 años.

Asier Hernández es uno de los actores que participó en la versión teatral de 'El hijo del acordeonista', que también emprendió Fernando Bernués como director hace siete años, pero que cambian de papel: en escena era Lubis, que en la película hace Eneko Sagardoy, pero Asier ahora se encarga del falangista Berlino, muy conocido en el pueblo de Obaba y responsable de la muerte de varios de sus habitantes, además de haber arrebatado el hotel a su legítimo dueño. «Son dos personajes muy diferentes, y es curioso porque me vienen recuerdos de la obra pero del otro personaje, así que hay que hacer un pequeño esfuerzo mental. Pero es muy interesante. Berlino es muy duro de cara al exterior, y muy volcado en su familia, y en su hija, que es la niña de sus ojos».

La hija del falangista

La joven actriz donostiarra Miren Arrieta interpreta a Teresa, una chica que no lleva muy bien ser hija del falangista, y «tiene una especie de coraza porque sufre por amor, entre otras cosas», explica la actriz. «Además es una chica que ha estado muy sola viviendo en el hotel, pero es muy inteligente y tiene mucha cultura». Y ese carácter fascina a David, uno de los dos protagonistas de la película, que en esa etapa de juventud encarna Cristian Merchán, otro joven actor donostiarra. Si Miren y Asier van a coincidir ahora en la serie 'Goazen!' de ETB, la actriz y Cristian Merchán ya habían trabajado antes juntos... pero de camareros. «De camareros de verdad, trabajábamos en un bar hace tres años, cuando yo ni siquiera pensaba en ser actriz, y de pronto nos encontramos en este rodaje», revelaba Miren Arrieta. Ambos estudian teatro en Madrid, y en la misma escuela en la que estuvo hace un par de décadas Asier. «Mi personaje está enamorado de otra mujer, Virginia, pero también siente fascinación por Teresa que le quiere abrir a otro mundo», explica Cristian Merchán, quien asegura que en el trabajo con Aitor Beltrán, el actor que interpreta su mismo personaje en la madurez, «nos estamos entendiendo muy bien para dar continuidad al personaje».

Encuentros en la realidad y en la ficción, y en diferentes épocas. «No rodamos por orden cronológico y en un mismo día podemos tener escenas que transcurren en años distintos. Es un reto, pero yo lo estoy disfrutando muchísimo», comentaba Miren. Cristian recordaba los escenarios, «cada uno más bonito que el anterior», donde han rodado en las pasadas semanas las escenas correspondientes al ficticio pueblo de Obaba y a un rancho en California, entre Bera, Lesaka, Ulzama y Opakua.

El otro joven protagonista, el donostiarra Bingen Elortza, también sabe lo que es debutar directamente en el Festival de San Sebastián, cuando participó en 'La maquina de pintar nubes'. Y en su aún corta carrera, ya es la segunda vez que interviene en una adaptación de Atxaga, pues formó parte de la película 'Bi anai'. Auque quizás lo más llamativo es su próximo proyecto: «Preparar el MIR. En cuanto termine el rodaje me pongo a estudiar». Sí, Bingen en realidad ha estudiado Medicina. Pero ahora se centra en el personaje de Joseba, que «es más cosmopolita y se interesa más por la política que David y quiere arrastrar a su amigo a sus inquietudes y a ciertos movimientos. Es un momento de cambio y de conflictos para él».

El consejero Atxaga

Joseba Apaolaza, que en la obra teatral era el David adulto, es ahora, precisamente, el acordeonista, Ángel, «un personaje que arrastra un pecado desde la Guerra Civil y que ha tomado partido por el bando nacional. Yo creo que está carcomido por su pasado. Y en un momento dado su hijo descubre cuáles son los pecados de su padre, y eso supone una ruptura. En el salón de baile recreado en el Miramar, el popular actor ya ha tenido que tocar el acordeón.

El propio Bernardo Atxaga se pasó por el rodaje en Ulzama, viviendo con cierto asombro la experiencia de ver recreados en imágenes los lugares y personajes que él ideó en la novela. Y ha aportado algunos consejos y añadidos, sobre todo en la parte que transcurre en California, «un poco como si estuviera reescribiendo la novela desde ahora», explicaba Fernando Bernués, quien sin embargo aclara: «En la película todo el mundo va a reconocer la novela. Esperamos coincidir con el imaginario de mucha gente que la ha leído».

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