Open Innovation reunió en Ficoba a decenas de empresarios locales

Primera de las mesas redondas del Irun Open Innovation de ayer.

Expertos en distintas áreas hablaron de innovación aplicada a las empresas industriales

I. MORONDO IRUN.

Decenas de empresarios locales acudieron ayer a Ficoba con motivo de la tercera edición de Irun Open Innovation, jornada que organiza el Pacto por el Empleo Irun Ekintzan.

El programa se desarrolló durante todo el día con tres mesas redondas. Empresarios de la ciudad, de Gipuzkoa y de otros lugares de España trasladaron en estos coloquios sus experiencias y conocimientos sobre procesos innovadores en distintas áreas de la empresa industrial. La industria 4.0, tanto en su concepto general como en su posible aplicación a las pymes; las tecnologías que cambian la vida, desde objetos reactivos impresos en 3D hasta la neuroingeniería, y la innovación inspirada en la naturaleza (para productos, organización o sistemas de producción) fueron los temas de cada una de las mesas.

La jornada la cerró una conferencia del experto en comunicación empresarial y política Antoni Gutiérrez-Rubí y la abrió otra ponencia, en este caso de Cecilia Tham, una empresaria y creadora con estudios en arquitectura y Biología, entre otros.

Tham sentó las bases para la jornada hablando no sólo de la evolución del mundo en los últimos 200 años, sino apuntando lo que parece que está por venir «a corto plazo». El ritmo de transformación está siendo y será cada vez más vertiginoso. El acceso al conocimiento, la tecnología y los nuevos modos de financiación han dotado al individuo «por primera vez en la historia, de la misma capacidad para innovar que las empresas y las instituciones». Puso ejemplos concretos que ayudaron también a entender la diferencia entre innovación, «mejorar un poco, un 10%», y disrupción, «un salto de 'por 10' que deja obsoleto lo anterior». Para ejemplificar esto último utilizó la salida al mercado del iPhone en 2007, con funciones de teléfono, ordenador, videoconferencia, cámara de fotos, de vídeo... «Dijeron que no triunfaría porque era caro, 900 dolares. Pero lo cierto es que sustituía una serie de aparatos que 20 años antes costaban 900.000 dolares. Dejó obsoleto todo lo demás».

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