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«Hay que lograr que los enfermos de colitis ulcerosa lleven una vida normal»

SALUD

«Hay que lograr que los enfermos de colitis ulcerosa lleven una vida normal»

Dolor abdominal y pérdida de peso son algunos de los síntomas de una enfermedad que algunos padecen de forma crónica. Ana Muñagorri Médico del Servicio Digestivo del Hospital Donostia

28.11.09 - 01:22 -
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La enfermedad inflamatoria intestinal es una patología poco conocida, pero que actualmente afecta a más de 3.000 guipuzcoanos, el doble que hace diez años. Las cifras crecen, pero los métodos de diagnóstico mejoran y los médicos trabajan para obtener la mejor calidad de vida para sus pacientes.
-¿Qué es la enfermedad inflamatoria intestinal?
-Es un mal que engloba varias enfermedades, pero las dos más importantes son la colitis ulcerosa y la enfermedad del Crohn. Son enfermedades que afectan al intestino, producen ulceraciones y que tienen diversas sintomatologías: diarrea, dolor abdominal, sangre en las heces, pérdida de peso... Como consecuencia, la calidad de vida de los pacientes empeora.
-¿Con qué sintomatologías hay que acudir al médico?
-Normalmente son pacientes con una enfermedad crónica, que muchas veces te cuentan la historia de que llevan meses o incluso, en algunos casos, años con diarrea. No es una diarrea aguda o pasajera, es una historia de tiempo y evolución, y eso condiciona que cuando llegan a la consulta son pacientes con una aceptación importante, están desnutridos. Pero esto va ocurriendo cada vez menos porque la enfermedad se diagnostica antes. Por eso podemos ver enfermos en mejores condiciones. Además, la patología no evoluciona igual que los pacientes, al ser una enfermedad crónica con periodos de inactividad y otros de actividad clínica. Cada paciente tiene su historia, porque el mal es el mismo pero evoluciona de forma diferente de unos pacientes a otros.
-¿Cuáles son las causas de la enfermedad inflamatoria intestinal?
-La causa en principio es desconocida. Sí hay una base inmunogenética y también genética, pero realmente la causa principal de la enfermedad no es conocida.
-¿Es una enfermedad hereditaria?
-No es especialmente hereditaria. Sí hay un complemento genético, porque hay familias con una mayor predisposición, pero no podemos decir que sea una enfermedad hereditaria.
-¿Cuáles son sus consecuencias? ¿Es una enfermedad molesta para el enfermo?
-Lógicamente es una enfermedad muy molesta. Una persona que está con diarrea y que tiene que ir al servicio cuatro, seis u ocho veces al día o tiene dolor de vientre, no puede hacer una vida normal. Hay personas incluso que se levantan por la noche, que no pueden dormir, que tienen problemas para alimentarse, pérdida de peso importante... Eso les produce, a largo plazo, anemia, debilidad, pérdida de proteínas... Una situación global que interfiere mucho en su vida diaria. Por lo tanto, los médicos tenemos que conseguir, a través del tratamiento, que los enfermos puedan llevar una vida normal. Los pacientes que tienen una enfermedad muy leve podrán hacer una vida igual que una persona no enferma, incluso en la fase de actividad, con un tratamiento moderado. Pero al paciente que tiene ya una enfermedad importante hay que aplicarle un tratamiento que le cure el brote. Posteriormente, una vez conseguida la remisión del mismo, hay que decidir qué tratamiento dejarle para que lleve la dolencia, puesto que se trata de una enfermedad crónica.
-¿Cuáles suelen ser los tratamientos a los que recurren habitualmente?
-En la actualidad disponemos de un amplio arsenal terapéutico que se aplica en función de la gravedad del cuadro clínico del paciente. Hay fármacos clásicos -la mesalacina o los corticoides- que suponen el primer paso del tratamiento. La experiencia nos ha demostrado que en determinados pacientes conviene iniciar de forma precoz otros fármacos, que denominamos inmunomoduladores, que impidan una progresión de la enfermedad y logran una curación de la mucosa del intestino. En los últimos años se han incorporado otros fármacos, denominados biológicos, que han supuesto un gran avance para el tratamiento de algunas formas de la enfermedad que eran resistentes a otros tratamientos. Otro método incorporado en los últimos años es la aféresis -una diálisis para eliminar de la sangre factores inflamatorios- que ha demostrado su utilidad en determinadas formas de la enfermedad. Este arsenal terapéutico hay que aplicarlo de forma individualizada, en función de la situación de la enfermedad, teniendo en cuenta que un mismo paciente necesitará diferentes tratamientos en su evolución.
-¿El modo de vida afecta esta dolencia?
-Realmente deberíamos lograr que el paciente con esta enfermedad pueda hacer una vida absolutamente normal, desde el punto de vista laboral, de la dieta y de todo. Con pequeñas salvedades. Una de ellas es que al paciente con enfermedad del Chron se le recomendará siempre que deje de fumar porque está demostrado que influye en una mala evolución de la patología. En determinados momentos, comentamos algunas restricciones dietéticas, como quitar la fibra en caso de que el paciente sufra estenosis con dolor. Pero son recomendaciones muy concretas y en momentos muy concretos.
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