Igartubeiti, solo para niños

El museo de Ezkio ha creado un folleto-guía con el que las familias con niños descubren todos sus secretos, siendo los protagonistas de una visita pensada exclusivamente para ellos

Igartubeiti, solo para niños
MYRIAM GALILEA

Hace tiempo que los museos dejaron de ser lugares de mera exposición -donde, desde la cinta y sin tocar nada, podíamos disfrutar de obras de arte o reliquias antiguas- para convertirse en espacios donde experimentar o jugar.

Las actividades, talleres y, sobre todo, las nuevas experiencias son las que más atraen a los turistas y por ello los museos van adaptándose a estos cambios y a las nuevas necesidades y demandas que van surgiendo. Un buen ejemplo de esta evolución lo encontramos en el caserío museo Igartubeiti, situado en la localidad de Ezkio, que ha dado un paso más adaptando sus visitas a los más pequeños.

Cada vez son más los visitantes que se animan a explorar el interior de Gipuzkoa y todos ellos se sorprenden al descubrir sus secretos. Igartubeiti es uno de estos lugares con encanto y «encantados» que deja a pocos indiferentes.

Son muchas las características con las que cuenta este caserío del siglo XVI, y numerosas las imágenes, sonidos y olores que deja grabados en el recuerdo.

Muchos lo reconocen por el dulce olor a manzana que desprende en el mes de octubre durante la elaboración de la sidra, otros por su hermosa estructura, o en el caso de los más pequeños, por los talleres que se llevan a cabo los fines de semana y en los que experimentan con el arte, la historia y las emociones.

Pero en Igartubeiti sentían que faltaba algo: las visitas guiadas convencionales resultaban algo tediosas para los niños y, por ello, se embarcaron en un nuevo proyecto con el que han conseguido adecuarlas a los más pequeños.

Datos

Qué
El caserío Igartubeiti fue construido a mediados del siglo XVI y es un magnífico representante de la Edad de Oro del caserío vasco. La Diputación Foral de Gipuzkoa lo adquirió en 1992 con el objetivo de evitar su desaparición y tras una compleja restauración, recuperó la imagen histórica que tenía a comienzos el siglo XVII.
Dónde
El caserío museo Igartubeiti está situado en Ezkio, en la comarca del Alto Urola.
Horario
De martes a viernes y domingos: por la mañana, 10.00 - 14.00. Sábados y festivos: por la mañana 10.00 - 14.00 y por la tarde 16.00 - 19.00.
Exposición
Hasta el 31 de agosto acoge la exposición '#Handia13... argiak, kamara eta akzioa!', que recoge 13 fotografías del rodaje de 'Handia' en los diferentes espacios del caserío.

Rincones de Igartubeiti. / GALILEA

«Cuando alguien se acerca al museo, una visita guiada es la forma más completa de conocer los entresijos de Igartubeiti, y nos dimos cuenta de que en el caso de las familias con niños pequeños esta opción no era viable. Creyendo que sus hijos iban a aburrirse, las familias optaban por visitar el museo por su cuenta y pensamos que de esta manera se perdían muchos detalles, por lo que decidimos crear una forma de visita concreta y especial para ellos, más dinámica y divertida», explican desde el museo.

Fue así como surgió el nuevo folleto adaptado a este grupo particular de visitantes, gracias a el cual a través de pistas, juegos y experimentación, los niños, junto a sus padres y madres descubren todos los rincones de Igartubeiti.

Es Martintxo, Martin Agirre, el miembro más joven de la familia Kortabarria, quien guía a los niños en esta aventura. Durante el recorrido Martintxo les explica cómo es su casa, Igartubeiti, a qué se dedica su familia, cómo funciona el lagar, los trabajos que se realizan en el caserío (hace 500 años), las características de la huerta...

De forma muy sencilla, con numerosas fotografías, espacios para escribir y dibujar, los más pequeños van descubriendo la historia de este caserío. Martintxo es su guía y les indica cuáles son las pistas y caminos a seguir.

Además, junto a la familia Kortaberria los murciélagos también son moradores de Igartubeiti, y los niños tendrán que encontrarlos y realizar los juegos y actividades que se plantean en cada lugar. A lo largo del recorrido los más pequeños encontrarán ocho murciélagos en total, cada uno de ellos en una zona del caserío, y se les planteará un reto. Resolviendo los juegos, los secretos de Igartubeiti comenzarán a salir a la luz.

La aventura empieza con una breve descripción de lo que es un lagar y de cuál es su función en el caserío, que descubrirán paso a paso, para después visitar el centro de interpretación donde se encontrarán con Martintxo, que les acompañará a lo largo de toda la visita (el guía en el folleto).

De ahí nos trasladaremos al exterior, donde la cuidada huerta con todos sus frutos de temporada nos dará la bienvenida al caserío, y en la que también realizaremos una parada.

Una vez en el porche de Igartubeiti, nos pararemos a conocer su estructura y distribución, para después explorar cada uno de sus espacios: la cocina y sus muebles característicos; la cuadra y su situación estratégica; el secadero y la importancia del maíz con todos sus usos y aprovechamiento; y cómo no el lagar, motor de Igartubeiti.

Como colofón a este viaje en el tiempo, la txalaparta espera junto al lagar para que los visitantes, a pequeña escala, reconstruyan el sonido que hacen los pisones al romper la manzana; la música que inunda Igartubeiti durante la semana de la sidra.

Este nuevo modelo de visita se puso en marcha hace unos días, coincidiendo con el comienzo de las vacaciones de Semana Santa y a partir de ahora estará siempre disponible en Igartubeiti.

«Para pulir todos los detalles, antes de lanzar esta iniciativa al público, probamos la visita con las familias del museo, las que acuden a los talleres de fin de semana asiduamente, y la experiencia fue muy positiva por lo que a partir de ahora este modela de visita estará siempre disponible», aseguran desde Igartubeiti.

No es necesario reservar la visita, ni tampoco acudir al museo a una hora concreta. Los folletos están disponibles a cualquier hora y en varios idiomas, ya que cada familia lleva a cabo la visita libremente, sin necesidad de un guía, por lo que vasta con acudir al centro de interpretación.

«Proponemos esta opción a todas las familias que nos visitan, el folleto es para ellos y no hay necesidad de rellenarlo todo ni de hacer todo lo que se propone en el mismo; el objetivo es que descubran el caserío-museo y además se diviertan durante la visita. Cuando los niños terminan con una sonrisa, el objetivo está cumplido», añaden.

Acercando el siglo XIX a los más pequeños

En el Museo Zumalakarregi, de Ormaiztegi, se han sumado también a este proyecto y en esta ocasión son los prismáticos Elliot quienes guían la visita de las familias a lo largo de los salones del museo.

La finalidad de este folleto es la de acercar a los más pequeños visitantes al siglo XIX, planteando juegos en torno a la sociedad del momento, en vez de centrar su atención en las Guerras Carlistas.

En Zumalakarregi los murciélagos son sustituidos por lo sellos que en el siglo XIX se utilizaban para cerrar las cartas, y es en esos ocho puntos situados a lo largo del museo donde se les plantean los juegos, pistas y curiosidades a los más pequeños.

A pesar de que no haya una edad mínima para llevar a cabo esta singular visita, desde el museo la recomiendan para familias con niños a partir de seis los años, que es cuando normalmente comienzan a leer, ya que así son ellos mismos los que pueden ir marcando el ritmo de la visita y eligiendo cuáles son los juegos qué más les apetecen o los lugares que quieren descubrir.

Siendo los más pequeños junto a sus padres y madres los protagonistas de la aventura, sumergirse en la cultura y la historia de nuestros antepasados resulta más divertido, y de esta manera todos los secretos del museo quedan al descubierto.

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