Los vascos que lucharon con los aliados en la Segunda Guerra Mundial

Un libro recupera la memoria de los 2.500 soldados de origen vasco que combatieron contra las potencias del Eje

Dos soldados de la Legión Extranjera en una de las fotografías que ilustran el libro. Se trata de recreaciones históricas que reproducen uniformes y armas de la época. /Jesús Valbuena Maeso
Dos soldados de la Legión Extranjera en una de las fotografías que ilustran el libro. Se trata de recreaciones históricas que reproducen uniformes y armas de la época. / Jesús Valbuena Maeso
Borja Olaizola
BORJA OLAIZOLA

'Combatientes vascos en la Segunda Guerra Mundial' es el título de un libro que recopila más de cinco años de investigaciones sobre los soldados de origen vasco que lucharon contra las potencias del Eje: Alemania, Italia y Japón. La publicación, que será presentada esta tarde en San Sebastián (17.00 h, FNAC), nace con vocación de llenar el vacío historiográfico que existe en torno a la presencia de los vascos en las filas de los ejércitos aliados. Los investigadores Guillermo Tabernilla y Ander González se han sumergido en archivos de España, Francia, Estados Unidos, Inglaterra y Rusia en busca de pistas para reconstruir una pequeña parte de un mosaico que tiene aún muchos de sus espacios en blanco.

El portugalujo Guillermo Tabernilla es un especialista en historia militar que durante más de dos décadas ha seguido el rastro de los vascos en la Guerra Civil española. Fundador de la Asociación Sancho de Beurko, ha escrito nueve libros y ha realizado un trabajo sobre el Cinturón de Hierro. Hace cinco años amplió el radio de sus pesquisas a la Segunda Guerra Mundial y creó 'Fighting Basques', un proyecto para rescatar la memoria de los vascos que participaron en la mayor confrontación bélica de la historia. «La idea -explica Tabernilla- surgió en 2013 a raíz del trabajo que preparamos para conmemorar el 70 aniversario de la batalla de Ponte de Grave, en la que participó el Batallón Gernika, que fue la única unidad militar propiamente vasca de la Segunda Guerra Mundial».

El libro

Título:
Combatientes vascos en la Segunda Guerra Mundial.
Autores:
Guillermo Tabernilla y Ander González.
Estilo:
Historia.
Editorial:
Desperta Ferro.
Páginas:
192.
Precio:
29,95 euros.

El libro que ahora ha salido a la luz recoge el trabajo recopilado durante esos años. «Podíamos haber hecho un refrito de todo lo que se ha publicado hasta ahora, pero escogimos un camino diferente porque a nosotros lo que nos interesa es la memoria individual, que es la que permite construir una memoria colectiva a partir de la suma de unas historias personales que son auténticas, no invenciones». El libro, indica en el prólogo el historiador Pedro J. Oiarzabal, que colabora también en 'Fighting Basques', viene a ocupar un vacío en la medida en que escasean los trabajos rigurosos sobre la presencia de los vascos en la Segunda Guerra Mundial. «Olvidada mayoritariamente por la historiografía, el estudio de la participación vasca en diferentes conflictos armados internacionales en el siglo XX se reducía a escasas y tangenciales referencias 'cuasianecdóticas' que invalidaban, salvo casos puntuales, cualquier análisis científico riguroso».

Recreación de las tropas soviéticas integradas por las milicias de voluntarios de Leningrado, con un ejemplar del 'Pravda'.
Recreación de las tropas soviéticas integradas por las milicias de voluntarios de Leningrado, con un ejemplar del 'Pravda'. / Jesús Valbuena Maeso

La prueba más evidente de que la historia de los vascos combatientes con los ejércitos aliados se ha tratado de forma superficial es que hasta ahora ni siquiera había una aproximación del número de efectivos que se llegaron a movilizar. Aunque en el libro no se proporcionan cifras globales, Tabernilla se aventura en conversación con este periódico a hacer una estimación y habla de una cifra que estaría entre los 2.000 y los 2.500 soldados. «Es muy difícil dar un número exacto porque evidentemente no hay un censo de combatientes y el rastreo en los archivos militares llega hasta donde llega tratándose de una época de guerra, pero sumando a los vascos nacidos en Euskadi los soldados que eran descendientes de vascos que lucharon con el ejército de EE UU la cantidad no andará muy lejos».

El mayor contingente combatió lógicamente en las filas del Ejército francés, sobre todo en la Legión Extranjera. A ella se sumaron muchos exiliados que habían luchado en la península con las tropas republicanas y que pudieron salir de esa forma de los campos de concentración franceses. Tabernilla recuerda en el primero de los capítulos del libro que en una de las medio brigadas de la Legión Extranjera, la 13, llegó a haber una veintena de vascos y navarros a los que les tocó enfrentarse a las tropas del Africa Korps en las arenas del desierto africano. El autor ha identificado de momento a doce de ellos aunque espera que en pesquisas posteriores salgan a la luz más nombres. El libro, insiste Tabernilla, es una aproximación a una investigación que tiene vocación de ser mucho más amplia. En el capítulo se hace un repaso de otros muchos vascos que se incorporaron a diferentes unidades del ejército francés, entre ellas las SAS, que fueron las tropas de élite francesas. También se habla, claro está, del Batallón de Voluntarios Vascos-Españoles, más conocido como Batallón Gernika, que llegó a sumar 180 hombres cuando entró en combate el 14 de abril de 1945 para desmantelar los focos de resistencia nazi que quedaban en las fortificaciones del Medoc.

'Niños de la guerra'

El segundo capítulo está dedicado a los que lucharon con los británicos. El contingente es mucho menor -Tabernilla no cree que pasasen de los 30 soldados-, a lo que hay que añadir las dificultades para indagar en sus biografías dado que los archivos militares británicos solo proporcionan los expedientes si se es capaz de acreditar el fallecimiento de la persona objeto de la pesquisa. Aun así, el autor documenta varias identidades, entre ellas la de Lucio Sauquillo, un 'niño de la guerra' nacido en Aretxabaleta evacuado en 1937 a Inglaterra y que terminó participando como paracaidista en el desembarco de Normandía. Murió a los 22 años unos días más tarde en los cruentos combates con los alemanes que siguieron a la operación del día D. Su cuerpo, añade Tabernillo, reposa en un cementerio de guerra de la playa de Hermanville.

Recreaciones de tres de las unidades militares en las que se integraron soldados de origen vasco. / Jesús Valbuena Maeso

Sauquillo no fue el único 'niño de la guerra' que murió a manos de los nazis. Muchos de los evacuados a Leningrado terminaron alistándose como voluntarios para defender la URSS falseando su edad real. Fallecieron 67 de ellos, casi todos vascos y asturianos, y los escasos supervivientes terminaron siendo utilizados en un juego de intereses que, para Tabernilla, retrata «la mezquindad del régimen franquista». El autor confiesa que el de Leningrado es el episodio del libro que más le ha inquietado en la medida en que supuso una «terrible manipulación» que marcó la vida de los chavales supervivientes, que fueron finalmente traídos a España y «tuvieron que convivir con aquel estigma».

'Combatientes vascos en la Segunda Guerra Mundial' se cierra con el capítulo dedicado a los voluntarios que se sumaron al ejército estadounidense, en su mayoría descendientes de familias vascas que se habían asentado al otro lado del Atlántico. Tabernilla cifra el contingente en cerca de un millar y se detiene de forma especial en los 60 que prestaron servicio en la aviación.

El libro está ilustrado con fotografías de Jesús Valbuena que recrean algunos de los episodios que se narran. Se trata de imágenes hechas a partir de una detallada reconstrucción de los uniformes, las armas e incluso los transportes o los aviones utilizados por los ejércitos combatientes. «Hemos hecho un enorme esfuerzo para recrear las escenografías originales y esperamos que el lector quede satisfecho con el resultado», resume Tabernilla.

El mito del euskera en la batalla de Guadalcanal

La investigación llevada a cabo por Guillermo Tabernilla y Ander González ha dado al traste con uno de los mitos que más fortuna han hecho en el imaginario popular, aquel que contaba que las órdenes para el desembarco del ejército estadounidense en Guadalcanal fueron transmitidas en euskera para que los japoneses no pudiesen interpretarlas. Del capitán Frank Carranza que supuestamente protagonizó aquel episodio, escribe Tabernilla, «no hemos hallado rastro alguno». Se trata de una prueba más, añade el autor, de que la «memoria de los vascos y de la Segunda Guerra Mundial se ha reducido durante muchos años a una falacia, mitificada y amplificada hasta el paroxismo».

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