Los niños sin futuro de tailandia

Dicen que hasta 200.000 se juegan la vida practicando muay thai por 100 euros al día. Lo que en Oriente se practica a vida o muerte, en Gipuzkoa se puede hacer por diversión

Dos niños tailandeses pelean con todo lo que tienen durante un combate de muay thai. / SLIDEHARE
Mikel Madinabeitia
MIKEL MADINABEITIA

Dicen que hasta 200.000 niños se juegan la vida practicando muay thai por 100 euros al día. Dicen que lo hacen para evitar las drogas y la prostitución. Lo que no dicen es que les han arrebatado el derecho a vivir y a soñar. Las imágenes que llegan a Occidente no pueden ser más duras. Chavales que apenas superan los diez años combaten en un ring a cara descubierta, sin más protección que el espíritu de supervivencia. En Tailandia las peleas de muay thai, deporte nacional, un arte marcial de combate que se desarrolla de pie por medio de golpes con técnicas combinadas de piernas, brazos, pies, rodillas, y codos, causan furor entre la población. Pero los especialistas advierten. A esas edades hay que evitar los impactos en la cabeza, ya que pueden ser irreversibles. Dicen que cuando sean mayores tendrán párkinson, todo debido al daño cerebral que causa este boxeo tailandés.

Pero a ellos les da igual. Ellos sólo quieren ser campeones. Por eso abandonan la enseñanza pronto. Demasiado pronto. Y la sustituyen por un futuro lleno de incertidumbres y cicatrices. Las apuestas y las mafias están metidas de lleno en este mundo, lo que funciona a modo de reclamo para los chavales y eleva el caché de los triunfadores.

Afortunadamente, esta crudeza en las reglas no se ha importado a Europa. Aquí los boxeadores pelean protegidos y los golpes en la cabeza están prohibidos. Con la excusa de conocer un poco mejor un deporte desconocido por estos lares, charlamos con Borja Mendioroz, responsable de Kuraia Fight Club. El donostiarra explica que el muay thai «es un arte marcial y deporte de combate de origen tailandés. Antiguamente se peleaba a muerte, con cristales en las manos, como en la película de Jean Claude Van Damme ('Kickboxer'). Al principio se luchaba sin guantes, luego con una especie de cañas con resina. Se puede golpear con las rodillas, con el codo, con las piernas y los puños. Además, se puede agarrar al oponente por la pierna, agarrarle por el cuello y pegarle con las rodillas y también se le puede proyectar. Es decir, se le puede lanzar, fuera del ring incluso». Asistimos a un combate en directo entre Jon Sarasketa e Iker Puertas en el polideportivo Pío Baroja de San Sebastián que nos permitió conocer mejor las claves. La primera sensación es que es una actividad muy exigente, atlética, espectacular.

Después de esta explicación, cabría pensar que hablamos de una actividad agresiva, violenta, que puede alejar al neófito además de asustarlo. Mendioroz interviene para divulgar un mensaje tranquilizador: «Es un deporte de combate más. La única diferencia es que tienes la opción de golpear con el codo. Como anécdota, te contaré que en Europa se prohibía utilizar el codo cuando se organizó el primer combate de muay thai. Fue en los años sesenta del siglo pasado. De hecho, se le llamaba thai boxing, una especie de variante. Más tarde se legalizó el muay thai y hoy en día tienes varias modalidades: el de clase A (profesional, con guantes), el de clase B (amateur, con guantes y coderas) y el de clase B-C (se lleva un peto, casco, espinilleras...)». Esta última modalidad es la que cuenta con opciones de convertirse en disciplina olímpica, porque el COI lo ha reconocido como deporte.

Según él, las alarmas han saltado en Europa porque «los niños han saltado a la palestra. Se les pone a pelear desde que tienen 6 años. Hay dos problemas. Se hace por un lado para diversión de los turistas, algo que yo boicoteo activamente. Se les expone a pelear al KO en bares, por ejemplo, para que los turistas los vean. Por otro lado, en España hay gente que está intentando hacer lo mismo. A mí me han ofrecido menores de edad, de menos de 15 años, pero me he negado rotundamente. Y te puedo asegurar que desde la federación española, con nuestro presidente Jesús Eguía a la cabeza, lo estamos persiguiendo».

Pero lo cierto es que en Tailandia está muy bien visto ser boxeador, como sucede en nuestro país con los futbolistas. Ganan mucho dinero y salen por la televisión, aunque por el camino se dejen sangre, sudor y lágrimas. Aunque por el camino hagan sufrir a los que les rodean. Aunque por el camino tengan que esquivar a la muerte. No importa. No hay gloria sin sufrimiento. Fíjense hasta qué punto es un deporte normalizado que el rey, el día de su cumpleaños, organiza un campeonato internacional.

En Kuraia Fight Club, el club que preside Mendioroz, han trabajado con boxeadores de muay thai. Pese a que sus especialidades son el k1 y el kickboxing, de vez en cuando preparan peleas de muay thai. Han tenido dos campeones de Euskadi, Carlos Gorospe y Félix Linares, ambos guipuzcoanos. Borja fue, además, el primer donostiarra en viajar a Tailandia para practicarlo.

Mikel González, campeón, y Borja Mendioroz, maestro, se entrenan en Sukothai, 'La ciudad de piedra', donde se grabó la película 'Kickboxer'.
Mikel González, campeón, y Borja Mendioroz, maestro, se entrenan en Sukothai, 'La ciudad de piedra', donde se grabó la película 'Kickboxer'.

La edad de competición de un tailandés se termina con unos 23 años. Hay excepciones, pero suelen empezar con 6-7 años y terminan con 23. En ese camino han podido realizar 200 o 300 combates, una barbaridad. Y todos sin protecciones. El luchador tailandés nunca retrocede, ésa es su manera de pelear».

El próximo 24 de marzo se celebrará un Open Internacional en Donostia, en el frontón Atano III. Será para mayores de edad, de categoría amateur, y serán obligatorios el casco, las espinilleras, las rodilleras y las coderas. 100 personas ya están apuntadas y vendrán selecciones de Marruecos, Francia, Portugal y boxeadores locales. Las modalidades serán muay thai, k1 y kick light. Una cita para adentrarnos en un deporte más o menos nuevo que merece una oportunidad. Como los niños de Tailandia.

Cartel de la competición que tendrá lugar en marzo en Donostia.
Cartel de la competición que tendrá lugar en marzo en Donostia.

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