De la decepción a la esperanza en el Supremo

Voces femeninas confían en que el Alto Tribunal eleve a violación la condena a 'La Manada' | Ven «algo de luz» en los dos votos particulares que hablan de agresión y en el hecho de que se descarte la absolución

Arantxa Aldaz
ARANTXA ALDAZ

Decepción y esperanza. Con sentimientos encontrados han recibido diferentes voces femeninas la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Navarra a 'La Manada'. Tras el mazazo que supuso la primera resolución de la Audiencia de Navarra, en la que se condenó a los cinco acusados por abuso sexual con prevalimiento y no por agresión (violación), y además se emitió un voto particular que pedía la absolución del grupo, la última resolución ha vuelto a detonar la indignación entre esa gran mayoría que salió a la calle al grito 'No es abuso, es violación'. Pero al mismo tiempo, ha depositado la esperanza en los dos votos particulares que sí ven intimidación en el hecho de que cinco hombres arrinconen a una mujer en un portal para abusar de ella, frente a la decisión de los otros tres jueces, la que ha prevalecido. «No puede haber tal margen de interpretación en la Justicia», reclaman.

Nerea del Campo trabaja en la asociación Mujeres al cuadrado.
Nerea del Campo trabaja en la asociación Mujeres al cuadrado. / MORQUECHO

Nerea del Campo | Asociación 'Mujeres al cuadrado' «¿Cómo no va a haber intimidación cuando la arrinconan y la agreden?»

Nerea del Campo, «mujer, feminista y superviviente» de la violencia de género, habla como presidenta de la asociación 'Mujeres al cuadrado' de Eibar y expresa la opinión mayoritaria de la calle. «No comparto la sentencia, porque es obvio que hubo intimidación. ¿Cómo no va a haber intimidación cuando cinco hombres arrinconan a una mujer en un portal y la agreden sexualmente? La Justicia es machista y ya está», sentencia. Por eso reclama, como lo llevan haciendo tiempo voces de diferentes sectores, «que la formación en igualdad y en violencia de género sea obligatoria sí o sí para las instituciones que tengan contacto con mujeres».

«La formación en violencia de género debe ser obligatoria en instituciones que tratan con mujeres» Nerea del Campo, Asociación 'Mujeres al cuadrado'

No entiende que pueda haber tal diferencia de criterio en un jurado -«compuesto por cinco hombres», remarca- a la hora de calificar el delito que se cometió en aquel portal de Pamplona los sanfermines de 2016. «Para tres jueces es solo abuso, pero para dos es agresión», una diferencia de criterio que hace bascular la pena de cárcel de los 9 años sentenciados a los 14 que pedían esos dos jueces en el voto particular. «La Justicia debería ser más objetiva. Igual que no comprendo la sentencia a 'La Manada' no comprendo la sentencia a los jóvenes de Alsasua. No se hubiera dictado la misma resolución si hubiera ocurrido en otro lugar o con otros acusados».

Cristina Ramos es abogada de la asociación Clara Campoamor.
Cristina Ramos es abogada de la asociación Clara Campoamor. / SARA SANTOS

Cristina Ramos | Abogada Asoc. Clara Campoamor «Al menos no se le da la razón al juez que montó su película y pidió absolución»

Sin querer alardear de adivina, Cristina Ramos intuía desde la primera sentencia de la Audiencia de Navarra que tendría que ser el Tribunal Supremo el que dilucide la cuestión de la intimidación. «Al final, el Superior de Justicia tira por la calle del medio y deja en manos del Supremo la cuestión clave de este caso», dice esta abogada de la Asociación Clara Campoamor.

Ramos, como muchos otros juristas, sigue al detalle el recorrido judicial contra 'La Manada' y, aunque ella tiene claro que sí fue una agresión sexual, observa al menos en esta última resolución «matices» favorables a que se eleve la condena cuando llegue al Alto Tribunal. «Lo importante es que se refuerza a la víctima en que no hubo consentimiento. Al menos no se le da la razón al juez que emitió un voto particular en el que pedía la absolución de los cinco acusados. Se hizo su propia película, nada ajustada a los hechos probados». También ve una puerta abierta en los dos votos particulares que sí han observado esta vez que los hechos constituyen un delito de agresión sexual -para el cual pedían 14 años de cárcel, frente a los 9 sentenciados-. Y se detiene en otro apunte importante, y que había pasado desapercibido hasta ahora, dada la gravedad de los hechos juzgados. «La sentencia del Superior de Justicia navarro pide que se entre a valorar si hubo o no un delito contra la intimidad de la víctima, porque todo fue grabado en vídeo», a través del teléfono móvil de Manuel Guerrero, uno de los cinco acusados.

«Esta sentencia pide que se entre a valorar si hubo delito contra la intimidad porque todo fue grabado» Cristina Ramos, Abogada Clara Campoamor

Ramos espera que el Supremo revise su propia doctrina e interprete los hechos como una agresión sexual, de forma que no haya que abrir el melón de la reforma del Código Penal y se aplique ese criterio directamente. De lo contrario, el escenario abocaría a una reforma legal para cambiar la figura delictiva y que todo acto contra la libertad sexual sin consentimiento expreso sea una agresión sexual, una violación.

La psicóloga clínica Ana Gutiérrez dio hace unos días una charla en Zarautz y otra en Eibar contra las secuelas psíquicas de violencia machista.
La psicóloga clínica Ana Gutiérrez dio hace unos días una charla en Zarautz y otra en Eibar contra las secuelas psíquicas de violencia machista. / MÓNICA RIVERO

Ana Gutiérrez | Psicóloga clínica «Cuando se está en shock por el miedo, no es necesaria violencia para lograr los fines»

Ana Gutiérrez instruye en conferencias sobre qué significa violencia de género y cuáles son las consecuencias psicológicas del maltrato, y advierte, en ese contacto con la ciudadanía, su percepción real frente a este problema de salud pública. «Hay mucha gente que entiende que violación es cuando se produce penetración y abuso no, y eso es un problema de discrepancia entre el concepto legal y el concepto social», explica. Pero el «trasfondo» de estas sentencias está en que se rebaja la condena «si no hay violencia o intimidación» pero obvian, apunta, que «cuando te quedas en estado de shock, embotada afectivamente, disociada o paralizada por el miedo no es necesaria la violencia para conseguir los fines». Es lo que «reconocen» los votos discrepantes, que una «situación en la que una persona está acorralada por otras cinco, sin posibilidad de escaparse ni de ser auxiliada, es intimidatoria en sí misma».

La psicóloga advierte de que «nadie sabe cómo va a reaccionar ante una situación así», que los estereotipos de que la violación conlleva sumisión física a través de violencia no son ciertos. Y aporta datos del Instituto Karolinska (que otorga el Nobel de Medicina): en un estudio sobre 298 mujeres agredidas, «el 70% sufrió inmovilidad tónica significativa durante la agresión», es decir, «un estado involuntario y temporal de inhibición motora en respuesta a situaciones de temor intenso». Y el problema, añade, es que esa reacción hace que «se cuestione a la víctima e incluso que ella misma se pregunte si pudo hacer algo para escapar».

«La víctima habrá sentido el apoyo social, pero también habrá sido terrible ver debates que la cuestionan» Ana Gutiérrez, Psicóloga clínica

Gutiérrez «en ningún momento» duda del testimonio de la víctima y cree que «la discrepancia» jurídica y la incomprensión social está en esa «delgada línea» que separa prevalimiento de intimidación y en la «diferencia» de condena. «Es muy positiva la petición de juzgar la violación de la intimidad a través de los vídeos», indica la psicóloga, porque esas grabaciones «han tenido que ser una revictimización tremenda» para la joven. Por eso, confía en que además de esta nueva acusación, el Supremo eleve la condena porque, «como psicóloga, la interpretación que se hace desde el voto discrepante me parece más cercana a realidad de una víctima».

La especialista nacida en Deba no cuestiona el «derecho de defensa» de los cinco acusados, y la presencia mediática de su abogado. Pero reconoce que para otras víctimas de agresiones sexuales «es difícil entender» que por ejemplo no se admitan los «los chats previos y posteriores al momento de los hechos, pero sí un seguimiento por parte de un detective a la víctima tiempo después» de la agresión. «No se puede intentar negar la presencia de un trastorno psicológico secundario a una agresión sexual a través de conductas visibles, primero porque lo que va a hacer alguien que ha sufrido una agresión sexual es intentar que su entorno no se entere, ya que sigue estigmatizado y segundo porque precisamente lo que se le recomienda desde la psicología es que 'haga una vida lo más normal posible'. Tú puedes estar obligándote a hacer cosas normales e incluso tener momentos en los que te relajes y te distraigas de lo que ha pasado, y al tiempo estar luchando contra una depresión, un trastorno de ansiedad o un estrés postraumático», explica la psicóloga forense. «Si quieres cuestionar un diagnóstico psicológico pide una segunda pericial», espeta a la defensa. Porque ese tipo de cuestionamiento público a la víctima «va a provocar que después de denunciar un delito de este tipo» les dé miedo a «hacer 'cualquier cosa' que no esté en los estereotipos de lo que se supone que tiene que ser la vida tras una agresión sexual. Y eso es un handicap para la recuperación» de las mujeres agredidas.

Ana Gutiérrez habla también del «impacto mediático» de este caso, que ha tenido una parte positiva dice, pero también otra negativa. Entre lo positivo, destaca la reacción social, las masivas manifestaciones... «Constatar que el rechazo social a las agresiones sexuales es más masivo de lo que se creía y que, como la propia víctima escribió en su carta, ese apoyo le ha servido de ayuda en un proceso largo y doloroso», indica Gutiérrez. Pero en el lado opuesto, la joven también «ha tenido que escuchar cómo se le cuestionaba desde los medios. Los acusados deben tener voz en los tribunales, pero la emisión de fotogramas de los vídeos o debates cuestionando los hechos, deben haber sido terribles para ella». Y eso ha llevado ahora, además, a creer que «si denuncias, también te verás sometida a un juicio público».

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