Porque el jazz te mantiene joven

La Euskadiko Ikasleen Jazz Orkestra, formada por 32 chavales que insuflan aire nuevo a esta música, llega hoy a San Sebastián

Jon Aliste (trompeta), Iker Lizartza (trombón) y Asier Pagazaurtundua (piano).
Isabel Ibáñez
ISABEL IBÁÑEZ

Paul Newman acababa de encarnar al jugador de billar de 'El buscavidas' cuando se metió en la piel de un trombonista de jazz en 'Un día volveré' ('Paris Blues', Martin Ritt, 1961), una cinta no demasiado conocida en la que aparece el trompetista y cantante Louis Armstrong y que cuenta con la banda sonora del pianista, compositor y director Duke Ellington. Durante el rodaje, Newman tuvo tiempo de bromear con ambos, y de esa relación surgió una de las divertidas fotos –con los dos músicos tapándose los oídos ante lo que podía estar saliendo de los soplidos de Newman– seleccionadas para este reportaje, en el que se propuso un juego a los integrantes de la Euskadijo Ikasleen Jazz Orkestra (EIJO).

La cosa consistía en que algunos de los chavales, alumnos de los conservatorios y escuelas de música de los tres territorios vascos, imitasen a sus ídolos en imágenes clásicas del jazz. Y aceptaron, porque aunque ya no son niños hace poco que dejaron de serlo. Aquí está el resultado; no necesitaron simular que tocaban, tienen muchos años de estudio detrás, y pese a su juventud dominan los instrumentos que conforman una big band que estará tocando gratis hoy en el salón de Plenos del Ayuntamiento de San Sebastián, después de haberlo hecho hecho el viernes en Vitoria. Próximamente lo hará en Bizkaia.

Broma. Louis Armstrong, Paul Newman y Duke Ellington. Arriba, Jon Aliste (trompeta), Iker Lizartza (trombón) y Asier Pagazaurtundua (piano). / Maika Salguero

Este proyecto, promovido en 2014 por el Departamento de Educación del Gobierno vasco, «pretende servir de estímulo al alumnado en su formación musical, ayudarle a completar su formación personal y dar difusión al esfuerzo realizado». Y está dirigido por Roberto Pacheco, saxofonista y profesor en el Conservatorio Juan Crisóstomo de Arriaga de Bilbao, donde se realizaron estas fotos durante los ensayos. «Desde hace varios años –dice– estamos trabajando en la inclusión de la música moderna, jazz pero también pop, rock... en los conservatorios, además de nuevas especialidades como bajo y guitarra eléctricos. Y estos centros tienen actualmente una orquesta de jazz o big band. Por otro lado, hay que recordar que también existe la orquesta sinfónica EIO (Euskadiko Ikasleen Orkestra». Como novedad la big band integra este año instrumentos autóctonos como el txistu, la alboka y la trikitixa. «Y el compositor residente, Carlos Sagi, ha compuesto unos arreglos de música popular vasca maravillosos. En la primera parte de los conciertos interpretaremos clásicos como 'Cotton Club Stomp', de Duke Ellington, o 'Whisper Not', de Benny Golson», avanza Pacheco.

El director, Roberto Pacheco.
El director, Roberto Pacheco.

Los alumnos tienen que pasar una prueba de selección para entrar la EIJO. Como Imanol Suberviola, que hace de Lee Morgan (su trompetista favorito junto a Dizzy Gillespie) en la foto con un Art Blakey en éxtasis a la batería y Wayne Shorter. Es de Vitoria y a sus 15 años lo tiene todo pensado. Si ya lo dice él: «Estoy estudiando tercero de la ESO y tercero de profesional en el Conservatorio Jesús Guridi. También hago percusión en la escuela de música, pero lo mío es la trompeta. Tengo las ideas bastante claras, me encantaría poder vivir tocando jazz y para ello haré un grado superior de esta disciplina. Mi ilusión sería aprender también en Nueva Orleans...». Integrar la EIJO supone para él una oportunidad «increíble, ya que el aprendizaje es intenso y compartes tus gustos con otras personas de tu misma edad. Me encanta entenderme con mis compañeros, esa complicidad creando diálogos, sobre todo en los estándares».

Éxtasis. Wayne Shorter, Art Blakey y Lee Morgan. Hoy, Peio Martinez (saxo), Manex Olazaguirre (batería) e Imanol Suberviola (trompeta). / Maika Salguero

Al participar de forma voluntaria, los integrantes de la EIJO suelen estar muy motivados: «Casi todos llegan con conocimientos de artistas y repertorio. No suele ser común en jóvenes de estas edades, por eso es tan interesante este proyecto, porque en él se conocen músicos muy jóvenes con intereses 'raros' a estas edades», explica el director de la big band, que como saxofonista admira a Branford Marsalis y Bob Mintzer, junto a las leyendas Johnny Hodges, John Coltrane, Charlie Parker, Michael Brecker...

'Kind of blue'. John Coltrane, Jullian ‘Cannonball’ Adderley, Miles Davis y Bill Evans. Los alumnos: Oier Parada (saxo tenor), Mar Andino (saxo alto), Aimar Beato (trompeta) y Joseba Korta (piano). / Maika Salguero

De Davis a Winehouse

Pacheco también fue chaval, faltaría más, y recuerda haberse decidido por el saxo un día que fue a la escuela de música de su pueblo, Hernani, a clase de solfeo... «Y escuché al profesor de saxofón, Erramun Oiartzabal, inmerso en un tema del grupo Steps Ahead. Era Michael Brecker tocando 'Self Portrait'. En unos días teníamos que elegir instrumento y en ese momento dije: 'Eso quiero tocar yo'».

Se escucha mucho jazz en la casa de Mar Andino –bilbaína de 17 años y estudiante de segundo de bachillerato y sexto de profesional en el Juan Crisóstomo de Arriaga– que conoció el proyecto de la EIJO, donde lleva dos años, gracias a su profesor de saxo, el instrumento que toca en la imagen donde hace de 'Cannonball' Adderley en la mítica grabación del 'Kind of Blue' de Miles Davis. La composición fotográfica fue bastante compleja de recrear por la disposición del piano en primer término y la situación de los músicos. «Lo pasamos muy bien en esta orquesta, el ambiente es genial. Me gusta el jazz porque transmite. Me alucina cómo y por qué surgió, y la evolución que ha tenido».

'Kind of blue'. John Coltrane, Jullian ‘Cannonball’ Adderley, Miles Davis y Bill Evans. Los alumnos: Oier Parada (saxo tenor), Mar Andino (saxo alto), Aimar Beato (trompeta) y Joseba Korta (piano). / Maika Salguero

A Iker Figueroa, de 19 años y de Lekeitio, le tocó dejar a un lado su trombón para sonreír y hacer del batería Pierre Lemarchand junto a Django Reinhardt. Ha abandonado la carrera de lenguas modernas para centrarse en las pruebas de acceso al grado superior de música: «El jazz es el modo de desconectar de los problemas cotidianos. El estilo es diferente al clásico porque una misma partitura se puede leer de distintas maneras según en qué estilo jazzístico estés. Y esto es una de las cosas que más me atraen», dice este admirador de J. J. Johnson y Wycliffe Gordon. «Ojalá toque por muchos años al más alto nivel. Quiero ser un músico en el que la gente pueda confiar y un profesor que tenga a los alumnos motivados».

Como lo está Nahia Valle, una de las tres hermanas Andrew, The Andrews Sisters, de la foto. 16 años, de Hernani y estudia primero de bachillerato. «Y canto y toco un poco el piano. También hago danza contemporánea. Creo que toda música tiene algo que aportar, pero el jazz era algo diferente a todo lo que había escuchado anteriormente en mi vida. Tenían una voz y una manera de cantar que me transmitía mucho, no sabría decir por qué. Y también está lo improvisado, esa libertad para jugar con los instrumentos y la voz que era nueva para mí», dice esta admiradora de Nina Simone, Ella Fitzgerald, Frank Sinatra, Chet Baker, Edith Piaf... «Y le guardo mucho cariño a Amy Winehouse».

Voces. The Andrews Sisters. En la actualidad, posan las estudiantes Nahia Valle, Izaro Erzilla y Nahia Ayarza. / Maika Salguero

Queda claro que el jazz tiene algo especial. «El músico clásico –concluye el director de la EIJO– lee, interpreta, 'cuenta la historia' que ha escrito un compositor. En el jazz, el músico habla con su instrumento y cuenta, improvisa 'su historia' en cada momento». En ello están las jóvenes promesas de la EIJO, en inventar su futuro en el jazz, igual que lo buscaba Newman en aquella vieja película, un trombonista desesperado por que alguien valorara la composición con la que esperaba hacerse un nombre en este mundo apasionante.

Temas

Música