Soldados de Terracota: «Es una exposición fantástica»

Los 'Soldados de terracota' conquistan a los primeros visitantes que descubren en Casa Ciriza de Pasaia la leyenda de un ejército creado para el más allá

Los guerreros de Xian, en la exposición de Pasaia./USOZ
Los guerreros de Xian, en la exposición de Pasaia. / USOZ
ELENA VIÑAS

La sequía que padecía la primavera de 1974 la región de Shaanxi, en el noroeste de China, llevó a un grupo de agricultores a excavar un pozo en sus tierras en busca de agua. Cuando habían sobrepasado los cuatro metros de profundidad, sus palas dieron con arcilla roja y un elemento circular que les hizo detenerse. A sus pies hallaban lo que parecía un cuenco antiguo. Yang Zhif, uno de los campesinos que se afanaba por dar con una solución para evitar que su cosecha muriera, comenzó a desenterrar con sus manos aquel objeto. En un principio pensó que se encontraba ante un horno de vasijas. Su desconcierto fue en aumento cuando descubrió que se trataba del cuello de una escultura de terracota. Pronto dejó a la vista los hombros y más tarde, emergió el resto del cuerpo. Sin saberlo, había traído de vuelta del más allá a un guerrero de Xian, un fantasma que llevaba más de dos milenios cumpliendo la enigmática misión que le fue encomendada.

«Era como una estatua de las que hay en los templos», confesaría décadas después Yang Zhif en una entrevista concedida a la prensa. Su hallazgo permitió descubrir en los meses posteriores un ejército de miles soldados que, provistos de caballos y un centenar de carros, mandó construir para guardar su tumba Qin Shi Huang, primer emperador de China y fundador de la dinastía Qin, quien gobernó entre el año 247 y el 208 antes de Cristo.

Exposición

Título:
'Terracota Warriors. The Army of the First Emperor of China'. La exposición de los Guerreros de Xian.
Lugar:
Casa Ciriza de Trintxerpe, en Pasaia. En la rotonda de acceso al pueblo hay un indicador que conduce a un aparcamiento habilitado para los visitantes.
Horario
Visitas: Martes a jueves: 16-20 h. Viernes y víspera de festivos: 16-21 h. Sábados, domingos y festivos: 11-14 h y 16-21 h. Semana Santa y Pascua: 11-14 h y 16-21 h. Lunes: cerrado. Hasta el 16 de junio
Entradas
Precio: Adultos: 9 euros. Niños: 6 euros. Pack familiar (2 adultos + 2 niños: 24 euros). (2 adultos + 3 niños: 27 euros). 0-3 años: Gratis. Comprar online

Su mausoleo, catalogado como uno de los más importantes hallazgos arqueológicos del siglo XX, se convirtió pronto en un museo que no dudaron en visitar los más altos mandatarios de todo el planeta. «Es la octava maravilla del mundo», aseguraría el entonces presidente de Francia, Jacques Chirac. Y no exageraba. Se trata de un proyecto subterráneo que, dotado de 56 kilómetros cuadrados, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987. Los guerreros de Xian representaban a diferentes razas reproducidas con todo lujo de detalles y pertrechadas con decenas de miles de armas de metal. El modo en que fueron dispuestos les hace parecer listos para librar una batalla por defender la morada eterna de quien los mandó construir.

«Me ha gustado mucho porque te permite conocer el hallazgo como si estuvieras en China»

La exposición que puede verse desde ayer en Casa Ciriza de Trintxerpe permite hacerse una idea de ese hallazgo que se tradujo en la recuperación de más de 8.000 piezas. La muestra, organizada por EL DIARIO VASCO, es una producción de Spacio Natura que ha alcanzado un importante éxito en las ciudades que ha visitado anteriormente, como Madrid, Barcelona, Bilbao o Sevilla. Ahora hace escala en Pasaia con la ayuda de la Diputación Foral de Gipuzkoa, el Ayuntamiento de la localidad y la Autoridad Portuaria, así como con el patrocinio de Naturgy y la colaboración de Albaola. Los visitantes pueden contemplar más de 165 reproducciones de los originales del ejército de terracota del primer emperador de China, incluyendo la reproducción a escala 1:1 de una sección del foso 1 de la gran excavación de Xian, con más de 65 guerreros. Una vista sobre la galería ofrece la posibilidad de imaginar lo que sintió Yang Zhif cuando encontró el primero de esos centuriones.

«Es una exposición fantástica», aseguraba un matrimonio que ayer visitaba Ciriza para adentrarse en la historia de leyenda que encierran sus paredes. «Ya vimos hace muchos años la que se hizo en Madrid, pero nos está gustando más el modo en que ha sido dispuesta aquí y el que incluyan un cine para proyectar el documental sobre el descubrimiento», añadía.

María, una donostiarra que reside en Gasteiz, tampoco ocultaba su satisfacción. «Me gustado mucho, sobre todo porque te permite conocer el hallazgo como si estuvieras en China», manifestaba.

Kepa y Begoña se dejaban llevar por la sensación de haber despertado a un regimiento que regresa de un mundo de tinieblas, mientras la iluminación cambia y la escena se tiñe de un halo casi onírico. «Nos encanta cómo van iluminando con colores y contando la historia», comentaba Begoña, al tiempo que Kepa subrayaba la importancia de «los paneles informativos que acompañan cada pieza».

Entradas

La narración en off relata las leyendas que rodean a ese ejército y a su artífice. Nadie sabe cuánto tiene cada historia de realidad o de ficción. Lo único cierto es que esa escuadra soñada para el más allá sólo pudo ser obra de alguien que ya no distinguía entre el mundo terrenal y el que tomaba forma en su mente. «Llegó a obsesionarse tanto con el poder que, habiéndose salvado de tres atentados, se convenció de que tenía que traspasar el mundo terrenal en busca de la inmortalidad», señalaba la comisaria de la muestra, María José Fernández, quien trata de justificar así el enterramiento que planeó Qin Shi Huang.

«Vimos hace mucho la que se hizo en Madrid, pero nos gusta más cómo ha sido dispuesta aquí»

Otras 70 reproducciones se suman a las anteriores. Entre ellas destacan ocho impresionantes reconstrucciones de figuras humanas, a tamaño real, de los hombres de aquel tiempo. Desde gobernadores a oficiales, pasando por guerreros, caballos, armas, joyas y herramientas de uso cotidiano. «Toda la exposición es una pasada», declaraba Gellibert, un francés que trabaja como chófer privado en Biarritz. «He venido a verla porque tenía ganas de conocerla y para poder recomendársela a mis clientes. Les traeré a verla», prometía sin cesar de tomar fotos con su móvil de las vitrinas. Los guerreros de terracota cumplían su última misión: conquistar al público en Pasaia.

En un icono de la Ciudad del Dólar

El antiguo edificio industrial erigido a pocos metros del puerto, icono de un esplendoroso pasado que le valió a Pasaia el sobrenombre de la Ciudad del Dólar, se ha transformado para albergar este viaje en el tiempo abierto a toda la familia en el que se traduce la exposición 'Terracota Warriors. The Army of the First Emperor of China'. Las paredes, en otra época testigos del ir y venir de mercancías, se han pintado de negro, lo mismo que el techo, como queriendo hacerse invisibles. Las ventanas se han cerrado para evitar el paso de cualquier resquicio de luz. Todos los elementos se han confabulado para simular un espacio que provoca la ilusión de verse transportado a la tumba del emperador Qin Shi Huang.

En otra estancia se ha habilitado una pequeña sala de cine, en cuya pantalla grande se proyecta un documental cinematográfico sobre el descubrimiento. El film sirve de preludio a la visita guiada. La iniciativa se completa con un espacio destinado al público infantil, donde los niños pueden emular a los grandes arqueólogos, así como pintar y aportar su propio dibujo a un mural de la muestra.