Diario Vasco

Retrato de los presidenciables franceses

Carteles electorales en París.
Carteles electorales en París. / EFE
  • En vísperas de las elecciones en el país vecino, cuatro candidatos se disputan las dos plazas para la segunda vuelta

Este domingo 23 de abril los franceses tienen una cita con las urnas en las Elecciones Presidenciales más disputadas que se recuerdan, con varios candidatos con posibilidades reales de alcanzar la segunda vuelta, según las últimas encuestas. En estos trascendentales comicios no solo está en juego el futuro gobierno de la República, sino que toda Europa contiene el aliento a la espera de ver los resultados, que podría afectar y mucho, al destino de la Unión.

Con el país inmerso en una larguísima campaña electoral desde hace meses, las primarias de los partidos, los escándalos de corrupción, las ‘puñaladas’ lanzadas por compañeros de partido y los sondeos han ido modelando unas expectativas de voto para la primera vuelta de las Presidenciales en las que hasta cuatro candidatos llegarán al domingo con esperanzas de pasar el corte y postularse el 7 de mayo para ser el nuevo Jefe de Estado.

Marine Le Pen (Frente Nacional)

Marine Le Pen

Marine Le Pen / EFE

Marine Le Pen, el máximo exponente de la ultraderecha europea, tiene prácticamente asegurado el pase a la segunda vuelta de las elecciones. La candidata del Frente Nacional, que dice hablar "en nombre del pueblo", según su lema de campaña, ofrece un discurso excluyente pero con una importante cantidad de contenido social, con el que ha logrado seducir a las clases populares, descontentas con los partidos y líderes tradicionales. Además, es el gran temor de la Unión Europea, partidaria de la reinstauración de fronteras y de un referéndum para sacar a Francia de la UE, así como abiertamente anti inmigración.

Licenciada en derecho, entró en política en 2002, en las elecciones en las que su padre logró clasificarse para la segunda vuelta con el Frente Nacional. En 2011 sustituyó a su progenitor al frente de la organización, y ya en las Presidenciales de 2012 consiguió 6,4 millones de votos, un 17,9% del total, todo un récord para el partido de extrema derecha. Lo curioso es que el 35% de los votantes identificados como ‘obreros’, tradicionales votantes de partidos de izquierda, habían votado por Le Pen. En las Europeas de 2014 fue mas allá, convirtiéndose en la primera fuerza política de Francia.

Para estas Elecciones Presidenciales, convencida de que podría ampliar su espectro de votantes, se ha dedicado a moderar su discurso, asociado hasta ese momento a la xenofobia y al antisemitismo, para superar un nuevo "cordón sanitario" de la sociedad francesa. En 2015 escenificó una ruptura con su padre y su imagen más radical y desde entonces ha logrado que el Frente Nacional se haya blanqueado frente a la sociedad francesa, generando un menor miedo y rechazo. Su discurso antiinmigración ha calado gracias a los atentados yihadistas y a la crisis de refugiados, y su rechazo a la UE ha pasado a ser una corriente con mucho apoyo tras el ‘Brexit’

Emmanuel Macron (¡En Marcha!)

Emmanuel Macron

Emmanuel Macron / EFE

El otro candidato que más opciones cuenta para estar en la segunda vuelta del 7 de mayo es el socioliberal Emmanuel Macron. El exministro de Economía del saliente François Hollande se ha convertido en la sensación de los últimos meses en Francia. Con el Partido Socialista escorado, peleando por su posición con el izquierdista Melenchon, y Los Republicanos sumidos en escándalos y más preocupados por contener a Le Pen. El partido formado por Macron hace tan solo un año ha visto el cielo abierto para ascender como la espuma en las encuestas con sus recetas que mezclan lo social con el liberalismo económico. De hecho, si nos fiamos de los sondeos, es el gran favorito para sentarse al frente del Elíseo tras la segunda vuelta.

Este brillante joven que no ha cumplido aun los 40, ha llevado una carrera fulgurante. Tras completar sus estudios en la elitista Escuela Nacional de Administración ingresó en la Inspección General de Finanzas. En 2008 la banca Rothschild lo contrató y poco después llegó a ser socio de la firma. Una operación de compra de Nestlé lo convirtió en millonario. Para las elecciones de 2012, comenzó a colaborar con el entonces candidato Hollande, y tras la victoria de éste fue nombrado consejero económico. En agosto de 2014, ascendió a ministro de Economía, puesto desde donde su gran aportación fue la Ley Macron para el Crecimiento, la Actividad y la Igualdad de Oportunidades Económicas, de tintes liberalizadores, muy criticada por el ala más izquierdista del PSF. Sin embargo, el rechazo del primer ministro Valls a ampliar esta ley se unió al creciente malestar de Macron dentro del gobierno Hollande lo llevó a dimitir en agosto de 2016 para centrarse en En Marche!, el partido que había fundado cuatro meses antes.

Europeísta, socioliberal e integrador con la inmigración, Macron representa el polo opuesto al Frante Nacional, con el que presumiblemente se batirá el cobre en la segunda vuelta.

François Fillon (Los Republicanos)

François Fillon

François Fillon / EFE

François Fillon, que hasta enero era el gran favorito para hacerse con la Presidencia de la V República, se enfrenta hoy día a un abismo: O vence en las elecciones o su carrera política quedará finiquitada. Con su mensaje de mensajes de valores tradicionales, economía liberal, mano dura con la inmigración y reducción del Estado, era el mejor situado para frenar al Frente Nacional, partido al que había 'robado' parte de su discurso. Sin embargo, el escándalo del Penelopegate, el caso sobre los supuestos empleos ficticios de su familia, lo ha dejado en una situación muy delicada. Fillon se encuentra imputado y esa investigación ha diluido cualquiera de sus propuestas de campaña. Se encuentra tercero, y hasta cuarto en algunas encuestas, pero no se le puede descartar por completo para la segunda vuelta.

Fillon estudió derecho y comenzó su carrera como periodista. Sin embargo, en 1974, El diputado Joël le Theule, amigo de su padre, lo fichó para su gabinete. Tras la muerte de este se convirtió en su heredero político, ganó en las urnas todos sus cargos, desde la alcaldía de Sablé-sur-Sarthe hasta el puesto en la Asamblea Nacional, convirtiéndose en el diputado más joven. En 1993 llegaba a la primera línea política, cuando el primer ministro Édouard Balladur lo nombró ministro de Educación Superior e Investigación. Durante la siguiente década ocupó diferentes cargos ministeriales y en 2007, pese a la antipatía que sentía por él, Nicolas Sarkozy lo nombró primer ministro, y ha sido el único que mantuvo su cargo hasta las siguiente elecciones.

En las primarias de Los Republicanos para estas Presidenciales, Fillon hizo valer su perfil moderado y sobrio y convenció a las bases con sus objetivos de recuperación de los valores tradicionales y de liberalismo económico. Se convirtió en el gran favorito para llegar al Elíseo, sin embargo, explotó el escándalo. Le Canard Enchaîné reveló que su mujer no había ejercido como asistente parlamentaria pese a haber cobrado 900.000 euros por ello. Más tarde surgieron otras informaciones, desde préstamos de empresarios amigos sin declarar hasta trajes caros aceptados como regalo. Los jueces ven indicios claros de delito, tanto él como su mujer ha sido imputados. Gran parte de sus compañeros de partido le han retirado su apoyo, pero Fillon no ha querido dar un paso atrás. Tiene todavía una base sólida y leal de seguidores, por lo que jugará su 'match ball' político este domingo.

Jean-Luc Mélenchon (Francia Insumisa)

Jean-Luc Mélenchon

Jean-Luc Mélenchon / EFE

El último invitado en sumarse a la fiesta de los presidenciables es Jean-Luc Mélenchon. La crisis de la izquierda francesa parece haberse resuelto con el hundimiento total del Partido Socialista tras el mandato de Hollande y la ruptura interna tras las primarias, que resultaron en la elección de un candidato no controlado por el aparato del partido, Benoît Hamon, al que no apoyarán en las elecciones pesos pesados del socialismo como el ex primer ministro Manuel Valls. Ese agujero dejado por el PSF lo ha sabido aprovechar Mélenchon, que con su proyecto de izquierda alternativa ha sido la sensación de los debates televisados y ha ido subiendo en los sondeos hasta colocarse en tercera posición, con posibilidades reales de colarse en la segunda vuelta si el voto útil de la izquierda moderada decide respaldarlo a él en vez de a Macron.

Mélenchon, antiguo ministro y eurodiputado en coalición con el Partido Comunista, tiene orígenes españoles y ha pasado su vida política ligado al Partido Socialista. A pesar de llegar a estar al frente del Ministerio de Formación Profesional en el gobierno de Lionel Jospin, se fue distanciando de los postulados del PSF y a convertirse en euroescéptico. En 2008 se desligó definitivamente del socialismo y fundó el Partido de Izquierda, con el que consiguió un 11% de los votos en las Presidenciales 2012. Sin embargo, en esta ocasión, con Francia Insumisa, movimiento heredero de aquel, aspira mucho más alto.

Con su retórica antisistema y proteccionista, y sus propuestas, como aumento del salario mínimo, sexta semana de vacaciones al año, 32 horas de trabajo a la semana, jubilación a los 60 años, nacionalizaciones, anulación de una parte de la deuda, creación de millones de empleos públicos para los parados... Mélenchon ha logrado atraer tanto a socialistas desencantados, como a obreros de que se habían pasado a la extrema derecha de Le Pen.

De hecho, un hipotético enfrentamiento entre Le Pen y Mélenchon, una de extrema derecha, otro de izquierda radical, ambos populistas es el gran temor de Europa y los mercados.

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