La 'resurrección' del pabellón que ideó Diego Velázquez en la Isla de los Faisanes

El genio andaluz murió al poco de haber estado tres meses en Gipuzkoa al frente de la logística del tratado hispano-francés. El artista irunés Iván Gómez explora la recuperación de la estructura del pintor sevillano

Un grabado muestra el pabellón que se levantó en la Isla de los Faisanes para la firma en 1660 del tratado que puso fin a la guerra que mantenían España y Francia. / DV
Un grabado muestra el pabellón que se levantó en la Isla de los Faisanes para la firma en 1660 del tratado que puso fin a la guerra que mantenían España y Francia. / DV
BORJA OLAZABAL

La Isla de los Faisanes es un enclave geográfico familiar para el irunés Iván Gómez. El artista, de 34 años, se ha embarcado en un proyecto que explora la recuperación del pabellón que España y Francia levantaron en el islote para sellar en 1660 el tratado de la Paz de los Pirineos. La idea, que se ha beneficiado de las ayudas transfronterizas a la creación que concede Bitamine Faktoria, indaga en conceptos como la arquitectura efímera o la relación entre arte y poder.

El pabellón que se levantó en la Isla de los Faisanes para la firma del tratado fue uno de los últimos trabajos de Diego Velázquez. El pintor sevillano había ido subiendo peldaños en la corte de Felipe IV y en aquella época ocupaba el cargo de aposentador real. A él le correspondió por lo tanto encargarse de la logística del acuerdo y, sobre todo, del acontecimiento que lo sellaba: el matrimonio entre María Teresa de Austria, hija de Felipe IV, y del rey francés Luis XIV.

Velázquez murió a los meses de regresar a Madrid. Acababa de cumplir 61 años. Se dice que la tarea de organizar el viaje de ida y vuelta de la comitiva real, compuesta por trescientas personas sin contar los soldados a caballo y los infantes que la escoltaban, minó seriamente su salud. El genio andaluz permaneció durante tres meses en Gipuzkoa supervisando hasta el último detalle de la ceremonia. Velázquez tuvo un papel protagonista en el protocolo y aparece representado en muchos de los grabados de la época junto a la infanta y el rey.

El pabellón que diseñó hace más de tres siglos el pintor sevillano ha despertado el instinto artístico de Iván Gómez, que se embarcó hace un año en un proyecto de recuperación a largo plazo. Gómez, que estudió Bellas Artes en Barcelona y Cine en Cuba, planteó una investigación histórica que pasa por la recopilación del mayor volumen de información sobre la estructura. «Es una labor a varios años vista cuyo desarrollo va a depender del hallazgo de vías de financiación», explica.

El artista irunés consiguió que su proyecto resultase seleccionado para las ayudas a la creación transfronteriza que concede Bitamine Faktoria en su edición del año pasado. «Ha sido un apoyo imprescindible para acometer la primera fase del proyecto, que ha consistido en un estudio topográfico del estado de la isla con datos detallados sobre planimetría y altimetría de todos los elementos: el monolito que recuerda la firma, las escolleras, las escaleras...».

La idea es reconstruir con la mayor precisión posible la estructura en planos y maquetas en una primera etapa. De momento está investigando en los archivos municipales de Irun y Hondarribia en busca de grabados que reflejen el pabellón. «También he indagado en el Museo de San Telmo de Donostia, hay bastante material pero lógicamente no aparece nada parecido a un plano que muestre como era la estructura a escala».

De mayor tamaño

Los datos que ha recopilado indican que el pabellón ocupaba buena parte de la superficie de la isla, que tenía una extensión mayor de la actual. «Estaba dividido en dos mitades exactamente iguales con tres estancias para la corte española y otras tres para la francesa. Esas dependencias daban a una sala común concebida para el encuentro que tenía también una línea divisoria pintada en el suelo». El concepto de frontera, como se ve, estaba presente hasta en el último detalle.

El pabellón fue desmantelado en cuanto la ceremonia terminó y los respectivos séquitos reales pusieron rumbo a París y Madrid. Los exquisitos tapices que lo habían adornado, que habían sido seleccionados por el propio Velázquez, fueron retirados, lo mismo que el resto de los elementos decorativos. «Ese concepto de arquitectura efímera resulta muy atrayente desde el punto de vista artístico, es uno de los elementos que me cautivaron desde el principio». Explorar la relación «entre el arte del poder y el poder del arte» ha sido otro de los acicates del proyecto para el artista irunés.

Gómez no se pone plazos en una iniciativa que ofrece nuevos puntos de abordaje a medida que avanza la investigación. «Soy consciente de que es una labor de varios años que ni siquiera sé a ciencia cierta si llegaré a culminar algún día. A medida que recopilo nuevos datos me encuentro con facetas insospechadas que excitan mi curiosidad». La existencia en la iglesia de San Juan de Luz, que fue donde se consumó la ceremonia religiosa de la boda entre la infanta española y el rey francés, de una puerta que fue tapiada después de que la franqueasen los novios es una de las últimas averiguaciones que ha hecho en torno a aquel episodio histórico.

Plazo para las ayudas transfronterizas

El proyecto de la Isla de los Faisanes fue uno de los que obtuvo el apoyo de Bitamine Faktoria en su edición del año pasado. La fábrica cultural irunesa tiene precisamente abierto hasta hoy el plazo para la presentación de proyectos susceptibles de beneficiarse de las ayudas transfronterizas de este año. A ellas pueden optar artistas de Gipuzkoa, Navarra o Lapurdi que presenten proyectos de carácter innovador. Las ayudas tienen una dotación máxima de 1.000 euros y buscan apoyar «tanto a proyectos de creadores individuales y colectivos como iniciativas de espacios permanentes de producción y de agentes culturales independientes, contribuyendo así a reforzar el tejido creativo de la zona y a alcanzar su mayor difusión entre los ciudadanos».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos