Una pamplona de leyenda se abre paso en un viernes 13

Toda ciudad mítica tiene sus rincones oscuros, sus fantasmas, sus leyendas de cuchillos, Iruña también. Un barrio, el de Curtidores, que se fue hundiendo en el Arga. Un ectoplasma en las habitaciones del hotel Guendulain... misterios

Una pamplona de leyenda se abre paso en un viernes 13
Lobo Altuna
Begoña del Teso
BEGOÑA DEL TESO

Hoy 'El Pirata', Juan José Padilla, héroe del sol y de la sombra de la plaza de La Misericordia toreará dos Jandilla, dos. Los toros de Vejer de la Frontera suelen ser rápidos, ágiles, peligrosos y selectivos en el encierro de San Fermín. Fogonazos jaboneros, castaños o negros volando de Santo Domingo a Telefónica y más adentro en un suspiro, en un grito.

'El Pirata' ha mirado tantas veces a La Muerte a los ojos que no le extrañaría saber que mucho ha sembrado y recogido Ella por los siglos de los siglos en esta ciudad donde, cuenta Daniel Bidaurreta en su libro 'La calle de la Mañueta', había sujetos tan tenebrosos como aquel que llamaban 'Eistein', de la cuadrilla de 'Fernandico el Chapas'. Decíase, cerca de donde habitó en otros tiempos un judío que guardaba un león propiedad de unos grandes señores de Abisinia que el susodicho 'Eistein' gustaba de diabólicos experimentos propios del mismísimo Dr Caligari. Juran los más que llegó a desposeer a un individuo de su personalidad, dejándole durante un tiempo como si fuera un mero autómata. O el Golem antes de que el rabino que lo creó insuflase en su cuerpo de barro el hálito de la vida.

Golem.... los cines de Pamplona. Hoy, festividad de Jason Voorhees, legendario personaje de toda la saga cinematográfica 'Viernes 13', se estrenan 'Hotel Transilvania 3' o cómo Drácula se enamora de la nieta de un cazavampiros y 'Mary. W. Shelley', biografía de la dama que nos contara la historia de Frankenstein, el moderno Prometeo. Se mantiene en cartelera para después de los fuegos artificiales 'La primera purga, la noche de las bestias'.

'Tómate un vino, Torero'

Fuera de la oscuridad de las salas de cine, entre Plaza Castillo, el Monumento a los Fueros y el Paseo de Sarasate otros dos asesinos de celuloide, goma y porcelana, Chucky, el muñeco diabólico, y Billy, el mortal emisario del malvado justiciero de 'Saw', se convierten en los verdaderos protagonistas de la noche que se cierne sobre la calle Comedias. Allí está, todo el mundo lo sabe, el Café Roch. En el número 6. Inaugurado el 25 de octubre de 1898. Aquel día...

«Cuchillo pamplonés, zapato de baldrés, amigo burgalés; líbreme Dios de los tres»

... Ángel Suárez Martínez se tomaría allá su último vino. Al menos el último vino en libertad porque tras haber bebido un par a cuenta de la casa fue a pedirle a su Dolores, a Dolores Domínguez, prostituta hermosa y muy cabal, le hiciera el favor de recibirle sin previo ni posterior pago pues estaba sin blanca. Negose ella pues el negocio era el negocio («No me gusta hacer regalos a nadie ni tampoco que me los hagan»). Asestole él puñalada fatal. Detuviéronle rápido los inspectores Cilveti y Vals. No queda constancia de que el fantasma de la brava Lola ronde en pena por la calle Comedias.

El despeñado de Zapatería 53

Quien sí ha quedado atrapado entre nuestra dimensión y la desconocida, entre la tercera y la cuarta es, según afirman los más avezados cazafantasmas de la zona, el último habitante del Palacio Guendulain, edificado a mediados del siglo XVIII por orden de quien fuera Virrey de Nueva Granada, Don Sebastián Eslava, y hoy reconvertido en embrujador hotel custodiado, en noche de plenilunio sanferminero, por un solitario guardián con levita.

Se cuenta aquí y acullá que el último de sus habitantes, él último de aquellos tiempos en que incluso fue residencia real pues alojose en sus aposentos Isabel II, cayó al patio interior no se sabe si empujado, conmocionado o por voluntad propia. Se cuenta que no se encontró su cadáver pero que sus lamentos se escucharon hasta 2007. Tiene cierta lógica sobrenatural que en la Plaza del Consejo a donde dan las blasonadas balconadas del palacio se mantenga en pie el retrato de Morticia Addams, la fabulosa nigromante protagonista del musical 'La familia Addams' que estuvo programado en el Gayarre hasta el 23 de junio.

Morticia, interpretada en el cine por Anjelica Huston, habría hecho buenas migas con una de esas mujeres de rompe y rasga por las que Pamplona ha sido siempre famosa. Llamábase realmente Teodora Moazos Folaquis pero ni las presencias espectrales de la noche de Navarrería saben a santo de qué le decían 'La Turca'. Se conoce a ciencia cierta que su casa de lenocinio, su burdel esplendoroso era terreno respetado y respetable, sito en Descalzos 9 pero con pasaje secreto que lo comunicaba con el 7 y tal vez con el 11. Y se habían habilitado elegantes agujeros en ciertas habitaciones pues el 'voyeurismo' es inclinación sexual tan antigua como el ser humano.

'¡Pamplonico, gli campeone!'

Ni siquiera el bien reconocido fantasma que habita en el cercano Museo de Navarra, a quien la ciudadanía saluda con el popularísimo nombre de 'Juantxo' sabría tampoco explicar por qué La Turca recibía a sus clientes al grito de '¡Pamplonico, gli campeone!' pero tanto él como las criaturas misteriosas y espectrales pintadas en la calle Dos de Mayo, perpendicular a la de El Carmen, certificarían que Teodora conducía un Morgan descapotable y tenía dos hermosísimos galgos rusos. Uno de los cuales llamaba 'Laffont'.

«El Demonio a la oreja te dice: Deja misa y rosario. Sigue bebiendo. Viva La Cepa. Viva El Marrano. Viva el 84. Viva el Marceliano»

Las chicas de la casa de tolerancia de Descalzos 9 gozaban de mejor presente y futuro que otras arracimadas en la nada lejana calle Pellejerías. Los habitantes más preocupados por el 'qué dirán' reclamaron al Ayuntamiento el cambio de nombre de la rúa pues a las meretrices de allá les decían 'las pellejas'. Desde 1906, Pellejerías es Jarauta.

Charles Davillier no conoció a La Turca ni tuvo noticia del despeñado de Guendulain pues vivió antes que doña Teodora y viajó a Navarra después de que el otro se convirtirese en ectoplasma deseado por los cazadores de ánimas en pena. De la raza de aquellos viajeros que se acercaron a este país en busca de sensaciones exóticas, de aquellas que ya no existían en la Europa de la Revolución Industrial es en su famoso 'Viaje por España' donde se lee que de la navaja esgrimida por navarros, de los zapatos de mala piel y de la amistad de los herederos del Cid, mejor guardarse.

Año 1734, un colegio

Tal vez el hombre que duerme tranquilo en una de las fotos mientras en esa calle del Mercado se escucha el susurro ululante de las pisadas de una criatura que no es de este mundo no sepa que descansa al abrigo del antiguo Colegio de San Juan Bautista, fundado en 1734. Acaso ignore que no lejos de su camastro de cartón estuvo Casa Marceliano, famosa por sus magras, porque era lugar frecuentado por Hemingway y porque hasta hace nada aparecía en el listado de preferencias del mismísimo Satanás tal como proclama la coplilla de borrachos felices que reproducimos a la izquierda.

Año 1774, una calle

Es sin embargo El Marrano ('vinos de cosechero') quien, por sabores y aromas del nombre, nos enlaza con el crimen del celosos cortador del Mercado Hermenegildo Aragón, carnicero especializado en chacinería que tomó a mal no solo que su amada se asomara sin él por un salón de baile sino que al reprochárselo, le respondiera otra navarra de bravura que no le iba a admitir celos tan memos y que, además, iba a pensarse si seguir saliendo con él. La acuchilló pero salvó ella la vida y la libertad de él nunca más se supo. Quizás pene por Santo Domingo.

No queda lejos del todo la calle más corta y más historiada de esta ciudad donde mañana los Miura totémicos clausurarán las fiestas. Hay que subir por San Cernín, llegarse a Carmen y acercarse por el Redín a la tranquilísima (incluso un 7, un 8, un 9, un 10, un 11, un 12, un 13 un 14 de julio) plaza de San José. A la derecha nos encontramos (protegida en la noche y de la noche y los noctívagos por una verja) con Salsipuedes, esa calleja donde tenemos el convento de las Carmelitas Descalzas fundado en 1583 por otra fastuosa pamplonesa, Catalina de Cristo. No son más de diez metros pero cada centímetro es historia. La primera referencia del nombre es de 1774 y fue en 1861 cuando el Ayuntamiento confirmó el apelativo popular. Entras si te lo permiten (las hermanas de Tersa de Jesús) y te vas por donde viniste pues no hay otra escapatoria.

Es viernes 13. Si te han dejado entrar, de Pamplona saldrás por donde entraste. Si es que puedes.

Penúltimo encierro

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