Los caseríos enseñan sus frutos

La iniciativa de Enba «Ongi etorri baserrira!» abrió ayer las puertas de muchos caseríos para explicar cómo es su día a día

Olaizola explica como funcionan los árboles de kiwis y como es su proceso. /Jose Maria Lopez
Olaizola explica como funcionan los árboles de kiwis y como es su proceso. / Jose Maria Lopez
MIKEL ARANZABE

Aunque están al lado, junto a los núcleos urbanos, siguen siendo desconocidos para muchos guipuzcoanos, y una fuente inagotable de experiencias diferentes a las de la 'ciudad'. Varios caseríos de Gipuzkoa volvieron ayer a abrir sus puertas para acercar su labor, centrada en la agricultura y la ganadería, a quienes menos contacto tienen con ella. Y para hacer disfrutar entre árboles, huertas o animales, sobre todo a los más pequeños de la casa.

Antton Olaizola fue el anfitrión en el caserío Unanue-Zar en el término municipal de San Sebastián, pero alejado de la gran urbe. Varias familias acudieron a la cita para conocer de cerca el proceso de plantación y comercialización de manzanas y kiwis, las especialidades a las que se dedican en este caserío, cuyo propietario explicó a sus invitados cuál es su forma de trabajar desde que empiezan a plantar los árboles frutales hasta la venta de los frutos en tiendas o en supermercados.

En el caserío Unanue-Zar trabajan desde hace años con manzanas y kiwis. Olaizola, ante la atenta mirada de padres y niños, contó que tienen «alrededor de cuatro hectáreas de tierras para la plantación». El baserritarra se mostró encantado por dar a conocer su labor diaria, ya que es consciente de que mucha «gente tiene falta de información sobre la agricultura y apenas conoce la forma de trabajar de los caseríos». Por eso, anima a seguir celebrando estas jornadas, con más éxito cada año, para «ayudar» a que guipuzcoanos que no conocen los caseríos se «acerquen más al día a día de los agricultores, y conozcan mejor el proceso que hay antes de que compren los productos ecológicos en los supermercados».

Las manzanas Elstar y reineta son, junto a los kiwis, la especialidad que cultiba Olaizola

«Ha sido el peor año de cosecha, sobre todo por las lluvias de mayo», explicó el baserritarra

Los más pequeños preguntaron por los detalles de la producción de las frutas

Los visitantes a Unanue-Zar, uno de los caseríos que recibió visitas el viernes y el sábado, fueron sobre todo familias con niños que se acercaron para «conocer cómo se trabaja en la agricultura y poder enseñarles un poco más a los niños los trabajos que eran la principal tarea de todos sus antepasados no hace tantos años». Los más pequeños fueron los más asombrados por la forma de trabajar que tienen las familias del caserío, y con la cantidad de tierras y plantaciones que rodeaban la casa. A pesar de que para varios de ellos no era la primera experiencia agrícola, junto a los «principiantes» no pararon de preguntar al baserritarra todas las dudas que les iban surgiendo con las explicaciones de Antton Olaizola y Xabier Iraola, el representante de Enba, sindicato impulsor de esta convocatoria. La mayoría de las preguntas estuvieron relacionadas con aspectos concretos del trabajo, y por las peculiaridades que tienen los kiwis y las manzanas.

«Esfuerzo todo el año»

Por otro lado, también mostraron asombro por el «sacrificio y fuerzas que son necesarias para el trabajo de agricultor, que se debe hacer durante todo el año (sin vacaciones) y, por eso, es necesario estar bien concienciado antes de tomar el mando de un caserío». Los niños fueron los protagonistas de la mañana junto a Olaizola, al que no pararon de preguntar, dada su gran curiosidad, todo lo que se les pasó por la cabeza y dieron momentos divertidos cuando recogieron del árbol varias piezas de fruta como si fueran auténticoso agricultores.

Padres y niños pudieron descubrir desde dentro los terrenos que conforman el caserío de Olaizola, y pudieron perderse entre los árboles frutales para poder observar con detalle cómo son los alimentos en origen, antes de que lleguen a sus platos para consumirlos.

La excursión estuvo dividida en dos partes. Primero visitaron tierras donde estaban plantados los kiwis, y después, tras un breve paseo explorando el resto del paraje, llegó el turno de descubrir un amplio terreno lleno de manzanos, donde poco a poco empezaban a crecer unas apetitosas manzanas.

Olaizola dio detalles de su plantación. Destacó que «cuentan con un espacio reservado para los kiwis de alrededor de 2.000 m², en los que recogemos alrededor de 5.000 kilos de kiwis cada año». Sobre el proceso que siguen con estos árboles, añadió que «es una fruta que se recoge durante noviembre», y las guardan en neveras para su venta posterior.

Primera pregunta. ¿Por qué eligieron los kiwis? Fruta que parece bastante exótica por estos lares. Pues que «aunque sea una fruta que proviene de China y tiene gran presencia en Nueva Zelanda, necesita un clima húmedo, y con alternancia de sol y lluvias, como lo tenemos en el País Vasco», aclaró Olaizola.

Pero a pesar del éxito con los kiwis, la especialidad en Unanue-Zar y su «producto estrella» es la manzana. No había más que echar un vistazo al campo repleto de árboles que la familia Olaizola cuida con mimo durante todo el año. Lucían lustrosas, a pesar de que este ha sido «el peor año en la cosecha por culpa de las lluvias, sobre todo de las de mayo», indicó el baserritarra. Aún les quedan unas semanas para empezar la recolecta. Después del verano tocará recoger los miles de kilos de manzanas para comercializarlas durante el otoño y el invierno, antes de que se inicie la nueva cosecha.

Realizan la mayor parte de la recogida ellos mismos a mano, añadió Olaizola, aunque cuentan con la ayuda de varias máquinas que suavizan su trabajo. Es un «tipo de agricultura moderna, con la ayuda de máquinas», aclara, que les permite ser más rápidos y más eficientes.

Durante la explicación también intervino Jone Olaizola, hija de Antton, que habló sobre el trabajo en colaboración que realiza Unanue-Zar con el caserío azkoitiarra Santakutz, liderado por Inaxio Artola, y que forman una alianza desde el año 1989 para trabajar juntos. Entre ambos forman la asociación Lurrarte, en la que sus productos principales son la clase de manzana Elstar y la reineta. En esta asociación trabajan 14 personas, que se dedican a la plantación, recolecta, almacenamiento y comercialización de sus productos.

De modo anecdótico, Antton habló sobre sus comienzos como «empresario agricultor», tras terminar sus estudios sobre la agricultura. Destacó que «al principio contábamos con más de trece clases de manzanas» para poder tener más beneficios en las ventas, pero enseguida se dieron cuenta de que eso no funcionaba, y cambiaron su forma de plantar concentrando el esfuerzo en menos clases de manzanas, así que se quedaron con apenas la Elstar y reineta, a lo que luego añadieron los kiwis.

Productos ecológicos

Con las manzanas que recogen, desde hace unos años también elaboran productos ecológicos como mermelada, sidra o zumo hecho con manzana propia. Y después de las explicaciones y de la caminata, los invitados pudieron degustar esas especialidades. Entre ellas, el baserritarra de Unanue-Zar animó a probar su zumo ecológico producido en colaboración con la cooperativa Alkartasuna de Usurbil. Tras la degustación, además se celebró un sorteo de productos de otros caseríos participantes en esta jornada de puertas abiertas, y muchos de los pequeños se llevaron a casa algún recuerdo en forma de chapa. Olaizola recordó a quien no puede acercarse a su caserío, que sus productos ecológicos también están disponibles en su tienda de Añorga Txiki. «Es una buena manera de conocer más la tradición vasca y de crear vínculos entre la ciudad y el mundo de la agricultura», se felicitó Iraola.

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