La enfermedad que afecta a los pinos en Gipuzkoa

El 40% del bosque del pino insignis del territorio se encuentra infectado por la conocida como 'banda marrón'

Un camión circula por la carretera del Alto de Azkarate, entre Elgoibar y Azkoitia, cargado con pinos recientemente talados./Morquecho
Un camión circula por la carretera del Alto de Azkarate, entre Elgoibar y Azkoitia, cargado con pinos recientemente talados. / Morquecho
JAVIER PEÑALBA

Gipuzkoa es con notable diferencia el territorio de la Comunidad Autónoma Vasca más afectado por la enfermedad de los pinos. Algunas fuentes cercanas al sector forestalista estiman que un 40% de la masa de coníferas podría estar contaminada, en tanto que fuentes de Baskegur, la asociación del sector forestalista y maderero de Euskadi, considera que todavía es prematuro efectuar una cuantificación. No obstante, reconoce que el ramo se halla realmente preocupado por el avance de la enfermedad, que en el último medio año ha sido realmente espectacular.

Los bosques de pinos de buena parte de Gipuzkoa, y también de Bizkaia y menor medida de Álava, sufren las consecuencias de dos hongos 'Mycosphaerella dearnessii' y 'Mycosphaerella pini' que provocan la caída prematura de las hojas o acículas. Los síntomas, que este año parecen más notorios que en ejercidos anterior, se producen al final de la primavera y principios del verano, momento en el que, como en este 2018, se detectan bandas amarillentas en las hojas y moteados rojizos generalmente en los extremos, de ahí su definición como «banda marrón» y «banda roja».

De acuerdo a la información facilitada por los expertos, las infecciones reiteradas en años sucesivos producen la muerte de los ramillos y la pérdida gradual de la copa. Además, provoca una disminución en el crecimiento de los árboles.

La plaga seca las hojas de los pinos.
La plaga seca las hojas de los pinos. / Morquecho

El pino radiata o insignis constituye el 31% de la masa forestal de Euskadi, en el que las frondosas representan el 53%, mientras que el 15% son coníferas y el resto eucaliptos. De las extracciones que se realizan el 86,8% son coníferas.

Fuentes consultadas entre los propietarios de estas plantaciones han señalado a este periódico que el 40% de los pinos que se alzan en Gipuzkoa se hallan infectados en mayor o menor medida. Asimismo, cifran en unos diez millones de euros las pérdidas sufridas entre los años 2015 a 2017 a consecuencia de la enfermedad.

Difícil cuantificar

Oskar Azkarate, director de Baskegur, sin embargo, no se atreve a ofrecer datos estimativos de pérdidas, «hasta no saber qué extensión está afectada». Azkarate señala que resulta «difícil» en el momento actual cuantificar cuántas hectáreas se hallan realmente contaminadas por la plaga y en qué grado, aunque precisa que «lo vamos a saber dentro solo de unas semanas, ya que se están realizando prospecciones. Es el primer paso que hemos de dar, ya que de esta manera sabremos también cómo avanza la enfermedad. En este sentido, estamos trabajando con un grupo que denominamos técnico asesor forestal y también con las diputaciones y el Gobierno Vasco».

Azkarate reconoce que el territorio más castigado es Gipuzkoa, donde ya se venía realizando un seguimiento desde hace varios años. «Fue el primero que acaparó nuestra atención. En Bizkaia también hay, pero la incidencia es notablemente inferior. Se han detectado afecciones en zonas limítrofes con Gipuzkoa y está previsto que se lleve a cabo en breve una segunda valoración. En Álava, algo se ha encontrado, pero es más por lo que nos dicen los propietarios que por lo que ha constatado la Diputación. Vamos a esperar a ver qué dicen las prospecciones».

Azkarate sostiene que en tanto no concluyan los trabajos de valoración «realmente no sabremos si el brote sigue progresando o empieza a remitir. En ocasiones vemos que en quince días avanza mucho y luego sufre un estancamiento. Por ello, hemos de observar su evolución. En este sentido, las condiciones meteorológicas juegan un destacado papel. El calor y la humedad favorecen a la propagación y esta primavera ha sido propicia. En este sentido, el cambio climático también está afectando, no solo a las coníferas sino también a otras especies». Añade en este sentido que «los inviernos que no hielan no son buenos. Este año, por ejemplo, la gente tiene la sensación de ha hecho muy malo pero en realidad no han sido tantas las veces que hemos bajado de los ceros grados».

Presencia desde hace décadas

El presidente de la asociación recuerda que estos hongos llevan presentes en Euskadi más de cuarenta años y «aunque ciertamente se ha producido un brote importante, existen medidas y fórmulas para, dependiendo en qué estadio se encuentra, combatirlos».

Indica que en países como Nueva Zelanda se están llevando a cabo campañas no solo base de tratamiento químico, sino también silvícolas, como las podas o las talas. «El pasado año en el transcurso de unas jornadas sobre la madera acudió un experto chileno y otro escocés que nos dijeron que lo que teníamos aquí no era diferente a lo que había en otros países. Y que esto mismo existía y existe en otros lugares».

El director de Baskegur señala que existen varias fórmulas para «hacer frente» a la enfermedad. «Los chilenos, por ejemplo, trabajan de manera complementaria y también excluyente. O bien hacen un tratamiento químico o solo podas. De esta manera ven qué sistema es el más efectivo». No obstante, hay veces en que no cabe tratamiento alguno. «Si el porcentaje de afección es muy elevado, se recomienda la poda y eso ya se está haciendo. El árbol se corta cuando el nivel de afección es muy grande. En estos casos los expertos sostienen que la enfermedad tiende acabar con el árbol y que las posibilidades de recuperación son escasas», afirma el director de este clúster de la madera.

Azkarate destaca que, no obstantes, en algunos bosques se han encontrado ejemplares que son más resistentes. «Los expertos nos han comentado que el pino que está más fuerte es por que ha tenido una mejora genética o es más fuerte. Por ello, en algunos lugares los tratamientos no son agresivos basado en bioestimuladores».

Los hongos, no obstante, no están dañando únicamente las plantaciones de pino radiata o insignis, sino también otras como las de alicio. Por ello, Oskar Azkarate admite que existe «cierta alarma» en el sector, aunque matiza que «hay que trabajar de manera muy técnica y huir de sensacionalismo. Entiendo que hay mucha opinión al respecto. Lo que está claro es que tenemos que poner medios», concluye.

Un pino marcado con un punto rojo.
Un pino marcado con un punto rojo. / Morquecho

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