«No podemos seguir así. Los perros acaban con nuestro ganado»

Pastores de Gipuzkoa, Bizkaia, Álava y Navarra denuncian los ataques de perros a su ganado que han causado ya setenta bajas

El grupo de pastores que acudió a Eskoriatza desde los cuatro territorios para hablar de los ataques de los perros a las ovejas./J.RAMOS
El grupo de pastores que acudió a Eskoriatza desde los cuatro territorios para hablar de los ataques de los perros a las ovejas. / J.RAMOS
JOXEBI RAMOS

Los pastores del Alto Deba no aguantan más. Están hartos y exigen soluciones inmediatas a los reiterados ataques que vienen sufriendo sus rebaños en las últimas semanas por parte de dos perros que, al parecer, se habrían escapado del control de su dueño. Medio centenar de profesionales del pastoreo, procedentes de distintos lugares de Gipuzkoa, Bizkaia, Álava y Navarra, se concentraron ayer en Eskoriatza para mostrar su solidaridad con sus colegas de las zonas de Kurtzebarri, Alabita y Degurixa. Se estima que setenta cabezas han muerto como consecuencia de estas agresiones. El alcalde de Eskoriatza ha autorizado una batida para acabar con la vida de los perros. El dueño de los animales habría consentido el sacrificio.

Iñaki Oraa es uno de los perjudicados. Sus ovejas pastan en los prados de las laderas de Kurtzebarri y ayer ejerció de portavoz de todos los pastores. «Queremos dar a conocer los ataques que llevan sufriendo nuestros rebaños por parte de varios perros en las últimas semanas a lo largo de la Sierra de Zaraia (Kur-tzebarri, Alabita, Degurixa)».

El pastor informó de que desde el pasado 13 de octubre los ataques han sido «continuos, y ello a pesar de que la Ertzaintza y los guardas de la Diputación tienen conocimiento desde el primer momento. Pero los perros siguen sueltos por el monte y el número de ovejas muertas continúa aumentando».

Kurtzebarriko Artzainak

Oraa cifra en quince los rebaños que han sido víctimas de los ataques, que ya han causado setenta bajas. El pastor, sin embargo, destaca que, «aparte de las muertes, esta situación ha hecho que tengamos que variar el manejo de las cabezas, de manera que nos vemos obligados a abandonar precipitadamente el monte y empezar a consumir los pastos reservados para el invierno. Esto genera un gran sobrecoste en la viabilidad de nuestras explotaciones», afirma antes de añadir que «hay que comprender nuestro enfado y, sobre todo, la enorme impotencia que sentimos ante esta situación».

El portavoz recordó que los ataques no son algo aislado y ponen en peligro las explotaciones. «Al margen del caso que nos traslada aquí, queremos transmitir que los ataques de perros a nuestros rebaños, tanto en el monte como en las cercanías de nuestros caseríos y explotaciones, son mucho más habituales de lo que la gente puede creer. Esta situación se produce repetidamente tanto en nuestro valle como en el resto de territorios».

El alcalde de Eskoriatza autoriza una batida para sacrificar a dos perros causantes de los ataques

Oraa pidió un mayor control por parte de los dueños sobre los canes. «La sociedad ha de ser consciente de las barbaridades que pueden causar unos perros descontrolados. Y ante esto, la concienciación y la sensibilización de la ciudadanía es fundamental. Las consecuencias que los ataques generan en la forma de trabajo y en la economía de los pastores son muy importantes, ya que alteran su sistema productivo». Añade en este sentido que «los rebaños desempeñan un papel fundamental en el equilibrio natural de nuestros montes. De no cambiar la situación actual, con respecto al problema de los perros, está en peligro la subsistencia de los rebaños, pastores y explotaciones».

Aun cuando los pastores han puesto los hechos en conocimiento de las autoridades competentes, denuncian «la nula colaboración por parte de instituciones y de los guardas. Las normas para perros y para sus dueños hoy en día no se cumplen. Y no nos queda claro de qué administración es la responsabilidad de aplicar dichas normas. Denunciamos la falta de un protocolo que nos indique cómo actuar ante este tipo de situaciones», afirma Oraa.

Batida permitida

El alcalde de Eskoriatza, José Ramón Zubizarreta, ha autorizado que los cazadores de la sociedad Aldaipe puedan abatir los dos perros «errantes» que estarían detrás de las muertes de las ovejas. El primer edil aportó las fotografías de los animales, al tiempo que rogó la «máxima colaboración y adoptar las medidas que sean necesarias para que solo sean abatidos los perros identificados». El sacrificio de los animales cuenta con el permiso del dueño de los dos canes.

Los ataques de perros a los rebaños de ovejas son relativamente frecuentes. Mariano Imaz, que cuenta con una explotación en Ataun y es presidente de la cooperativa Latxa Esnea y acudió como representante de la asociación de ganaderos de Aralarko Baserritarrak, comentó que «la oveja latxa aparte de dar leche o corderos también hace su labor en el medio ambiente. Estamos poniendo en peligro el modelo extensivo de la oveja latxa. En los centros urbanos está todo señalizado. En los montes, aunque no esté todo escrito, la cultura rural sabe qué hay que hacer. Con el tema de los perros no se nos tiene ningún respeto. El monte es de todos pero dentro de unas normativas. Hemos visto que la problemática es igual en los cuatro herrialdes. Hay que aplicar las normas y los guardas forestales deben hacerlas cumplir», afirmó.

«Llevamos denunciando esta situación ante la Administración desde hace tiempo»

Belén Etxebarria, que lleva con su marido una explotación en Etxaguen, explicó lo que le sucedió en el Gorbeia. «Cuando fuimos a buscar las ovejas vimos que no estaban en la zona en la que debían estar, y nos dimos cuenta de que no era normal. Vimos cómo ladraban perros que se habían escapado y estaban atacando al rebaño. Ya es el quinto ataque en un año y dos meses».

María Puy Arrieta, que tiene su explotación en Zeanuri, comentó que «ataques de perros se dan mucho. Tenemos un mundo urbano que viene al medio rural en su tiempo de ocio y cada vez somos menos los que trabajamos en el sector primario. Y llegan con sus normas diciendo: 'el monte no es tuyo; mi perro tiene derecho; qué os habéis creído'».

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