A casi doce años de la creación del bitcoin, el furor por estos activos financieros se extiende por todo el mundo. Lo que parecía un juego de chicos nerds, se ha consolidado hoy como una popular alternativa de inversión.
Más aún, nuevas criptomonedas se han desarrollado y, junto al bitcoin, atraen cada vez más la atención no solo de inversores minoritarios, sino también de empresas, bancos de inversión e incluso autoridades monetarias.
Más allá del entusiasmo que estos activos digitales genera en inversores minoritarios, todo indica que las criptomonedas son más que una moda y que llegaron para quedarse. Según la última versión del Estudio Comparativo Global de Criptoactivos elaborado por la Universidad de Cambridge, los usuarios de criptomonedas en todo el mundo se triplicaron desde 35 millones en 2018 a 101 millones en 2020.
Este atractivo repentino por las criptomonedas está relacionado con el reciente repunte del precio de estos activos digitales. El precio del Bitcoin dio un salto desde 6.000$ en enero de 2020 hasta un máximo de 64.000$ en abril de 2021, un aumento de 967%. Otro tanto ocurrió con el Ethereum, el altcoin más popular, cuyo precio pasó de $135 a $2.600, para un aumento de 1.855%.
Sin embargo, no es solo el efecto precio. Las monedas digitales se han venido arraigando en las inicialmente reticentes finanzas tradicionales. La adopción por la criptografía ha explotado alrededor del mundo y existen buenas razones para eso. Por ejemplo, las transacciones son generalmente más rápidas y económicas que el dinero fiduciario; no tienen fronteras lo que las hace atractivas como mecanismo de remesas, no están controladas por ninguna entidad central.
Las criptomonedas son cada vez más aceptadas como medios de pago y cada vez son más los inversores institucionales que se involucran en el comercio de estos activos.
La tecnológica estadounidense Tesla, invirtió 1.500 millones de dólares en bitcoin en 2020 y anunció y que comenzaría a aceptar esta criptomoneda como forma de pago. Además, la plataforma de pagos PayPal agregó una función de compra y venta de criptomonedas para sus clientes en los Estados Unidos y tres influyentes bancos de inversión estadounidenses JPMorgan Chase, Goldman Sachs y Morgan Stanley anunciaron que preparan productos de inversión en monedas digitales para sus clientes más adinerados.
Existen más de 9.000 criptomonedas, pero casi todo el volumen de transacciones diarias se concentra en el bitcoin y en otras cinco monedas digitales.
Decidir cuáles son las principales criptomonedas además del bitcoin, tiene que ver con varios aspectos. Nos basaremos en las características objetivas como el volumen de transacciones diarias en dólares, el respaldo institucional y la aceptación en comercios.
En términos de volumen diario de transacciones, las principales criptomonedas, además del bitcoin, son, Ethereum, Tether, Ripple, Dogecoin y Litecoin.
Es la moneda digital más aclamada y popular después de bitcoin y ocupa un sólido segundo lugar en capitalización de mercado. Introdujo mejoras con respecto al bitcoin, como contratos inteligentes y transacciones más rápidas. En enero de 2016 el precio de Ethereum era de 1$ y alcanzó su máximo histórico en abril de este año cotizándose en 2.600$.
Es de las llamadas monedas estables (stables coins), porque está respaldada por una cantidad equivalente en monedas fiduciarias como el dólar, euro o el yen japonés. Fue lanzada al mercado en julio de 2014 como RealCoin y diseñada para servir de puente entre las criptomonedas y las monedas fiduciarias.
Existe una red de pago llamada RippleNet y la criptomoneda XRP se sustenta en esta red. No opera sobre una blockchain ni genera nuevas monedas, por lo que no puede ser minada. Es percibida como una competencia de SWIFT porque brinda una gestión de pagos más rápida y barata. Ha conseguido mantenerse entre las cinco monedas más valoradas desde su creación en 2012.
Fue creada en diciembre de 2013 como una especie de broma. Es una criptomoneda de código abierto basada en Litecoin y que utiliza el algoritmo Scrypt, el cual permite una minería más rápida que el bitcoin. No existe límite en el número de dogecoins que se pueden crear. Su nombre viene del meme Doge, muy popular en ese momento.
Fue lanzada en el 2011 inspirada en el bitcoin y muy similar a ésta. Sin embargo, existen dos diferencias básicas: a) Litecoin se extrae más rápido que bitcoin lo que hace que las transferencias sean rápidas y baratas y b) el suministro de Litecoin tiene un límite de 84 millones de monedas, cuatro veces más que bitcoin.