Diario Vasco

El abandono escolar en las familias más pobres se acentúa y llega en el Estado al 43%

  • En Euskadi, la tasa es del 14,6% y se concentra, sobre todo, entre el alumnado de origen migrante y con menos recursos económicos

Con la vuelta al cole, más de 373.000 niños en Euskadi han regresado a las aulas, pero no todos lo han hecho en igualdad de condiciones. Aunque la educación está garantizada para todos ellos, la situación personal de cada uno determina su éxito escolar. La ONG Save the Children denuncia que «el sistema actual no tiene herramientas para borrar estas desigualdades sino que, al contrario, las acentúa».

«Es necesario buscar un sistema educativo que no deje a nadie atrás», explica José Ignacio Alonso, del área de Sensibilización y Políticas de Infancia de Save the Children en Euskadi. «Tenemos que mejorar», alerta, ya que la tasa de abandono escolar en el País Vasco es del 14'6% -frente al 20% de la media en España-, mientras que el fracaso escolar es del 9,7%. Ambas se concentran, sobre todo, entre el alumnado «de origen migrante y de familias monomarentales o con menos recursos económicos».

El dato más alarmante es que el 43% de los menores de 18 años más pobres del Estado (el quintil con menos recursos) abandona de forma prematura los estudios. Si se tuviese en cuenta a los jóvenes de entre 18 y 24 años del 40% más pobre de la población española, el abandono temprano llegaría al 68%. «La educación es clave para reducir las desigualdades sociales y romper el ciclo de la pobreza entre padres e hijos», aclaran desde la ONG. Añaden que para cumplir su papel no basta con que sea accesible para todos los niños, sino que además tiene que ser equitativa. En este contexto, el director general de la ONG, Andrés Conde, recuerda que España es uno de los países de la Unión Europea con mayor tasa de pobreza infantil, y que hay más de 700.000 en situación de privación material severa.

En Euskadi, Save the Children ha analizado los tres retos fundamentales, «según el Departamento de Educación del Gobierno Vasco», para garantizar una educación equitativa, que no acentúe las desigualdades. Estos retos son: plena financiación y becas, ampliación de la educación de 0 a 3 años -en especial, para la infancia más vulnerable- y ausencia de segregación escolar. La inversión pública en educación supone el 5% del PIB en el País Vasco -un 0,5% más que la media de España- y la inversión pública por alumno es de 6.475 euros al año. Esta cifra es la más alta del Estado, aunque desde 2009 se ha registrado una reducción del presupuesto destinado a esta materia.

Este recorte se ha concentrado en las partidas destinadas a financiar, entre otras, actividades extraescolares o educación compensatoria, que benefician fundamentalmente a niños y niñas en peor situación socioeconómica y, por lo tanto, más vulnerables. Con todo, este descenso ha sido menor que en el resto del Estado, y en los últimos años se ha recuperado a mejor ritmo que en otras comunidades autónomas, mientras que el gasto medio por familia en educación se ha incrementado en un 38,79%.

Por su parte, la mayoría de las comunidades autónomas tienen un sistema de becas y ayudas para la adquisición de libros de texto y material escolar «insuficiente», según la Ceapa, pese a que algunas hayan aumentado el presupuesto. En el caso de Madrid y Cataluña, estas están destinadas «únicamente a casos de extrema necesidad».

Líderes en escolarización

Respecto a la educación en el tramo de 0 a 3 años, según datos del Ministerio de Educación, la tasa de escolarización en Euskadi se eleva al 51,3% -por encima de la estatal con el 33,8%-, «y es un dato muy bueno», asegura Alonso. No obstante, solo el 42% de los hijos de familias sin estudios están escolarizados en este tramo. «Es importante que los hijos de familias monomarentales, de inmigrantes y de familias con ingresos reducidos también puedan ecolarizarse entre los 0 y 3 años, porque si no se quedan atrás y la brecha se hace mayor», añade.

El acceso al sistema educativo en este tramo se dificulta debido a la falta de plazas públicas ofertadas, así como al coste de la escolarización, ya que no se contempla la exención de pago para ningún nivel de renta. Los «rígidos» requisitos para la solicitud de becas y los criterios de admisión en centros públicos no benefician a estas familias.

Por último, la concentración en determinados centros públicos de alumnado procedente de familias con pocos recursos económicos u origen migrante afecta negativamente a su rendimiento educativo. «Algunos colegios acumulan hasta un 80% de alumnos con estas características, frente a otros que no cuentan con ninguno, y esto debe corregirse», alerta en nombre de la ONG.

Desde 2010 hasta 2016, los centros de Euskadi con porcentajes de alumnos de origen extranjero superiores al 20% han aumentado de 54 a 62. Alonso asegura que «luchar contra la segregación escolar supone uno de los retos del futuro de Euskadi».