«La experiencia de todas es lo que suma»

J.O.IRUN.

Irene Kastezubi es mujer trabajadora y madre, y forma parte de la asociación Gaurko Andreak Berdintasunaren Aldeko Elkartea. LAS PREGUNTAS 1 Como mujer, ¿cuál es el mayor reto al que se ha enfrentado?

2 ¿Qué le sugiere la palabra 'empoderamiento'? ¿Y 'conciliación?

3 Comparando la situación actual con la de décadas anteriores, ¿qué ha mejorado? ¿Qué falta por conseguir?

4 ¿Cómo ve a las adolescentes y mujeres jóvenes?

5 ¿Cree que la lucha de nuestras madres y abuelas se valora por parte de las jóvenes?

6 En lo que se refiere a la tiranía del físico, ¿hemos ido a peor?

7 El sentimiento de culpa por no llegar a todo, la autoexigencia... ¿Los ha sentido?

8 ¿Qué opina del anteproyecto de la ley del aborto propuesto por Gallardón? 1Teniendo en cuenta que hasta 1982 una mujer no podía abrir su propio negocio, actuar como testigo o abrir una cuenta bancaria si no teníamos autorización del padre, marido o tutor; para mi fue un reto muy grande el abrir mi propio negocio sólo seis años después de aquel cambio de ley.

2Cuando empezamos a oír la palabra empoderamiento, casi la teníamos que pronunciar bajito porque nos decían que sonaba fatal, casi a insulto. En el sistema patriarcal en el que vivimos suena a 'quítate tú para ponerme yo', y nada más lejos de la realidad. El empoderamiento es el proceso interno que surge del interior de cada persona, de su propia experiencia. Es el proceso mediante el cual nos facultamos, reconociendo nuestras capacidades; nos habilitamos y nos autorizamos, porque nos valoramos y nos reconocemos. Respecto a la conciliación, más que esa palabra yo reivindicaría la equidad: equivalencia, equifonía y reciprocidad de oportunidad y trato. Somos un equipo, nos necesitamos para evolucionar juntos.

3Tenemos que saber que somos capaces de hacerlo, de ser humanas. Tenemos que salir a la calle porque lo tenemos todo, somos capaces de conseguir aquello que nos propongamos. Hay que salir de la inercia y abrir los ojos. Así podremos avanzar, sumando.

4Hay un repunte hacia una mentalidad de décadas pasadas: la mujer fina, guapa, divina y joven, y sobre todo sumisa. En la sociedad del bienestar, se ha tenido siempre todo y lo queremos seguir teniendo todo. Se nos venden conceptos como el de 'princesa y su príncipe azul', pero sin avisarnos de que destiñe. Nadie nos habla de 'la reina', que es libre de hacer lo que quiera y también puede tener un rey. Hay que ponerse sobre el caballo a horcajadas, no de lado. Es lo que deberíamos transmitir a las más jóvenes. Pero hay tanta información, que a veces nos lleva a la desinformación.

5Volvemos al tema del exceso de información: hay tanta, que se nos olvida lo que pasó hace 30, 40 o 50 años. Ni lo estudiamos, ni nos lo cuentan. Como parece que 'lo tenemos todo', nos dejamos llevar por la inercia del día a día. Pero la experiencia de todas es lo que suma, lo que vale.

6Es una forma de sumisión y volvemos a la 'ley del agrado'. Tenemos que ser guapas, delgadas, alegres, perfectas... Es como la tiranía del burka, supone lo mismo que taparnos. Así nos mantienen entretenidas, compitiendo entre nosotras a ver quién es la más guapa. Pero no tenemos que ser perfectas, simplemente debemos ser lo que somos: humanas.

7Muchas veces, sobre todo con la maternidad. Pero al final le das la vuelta y te dices a ti misma: «llego hasta aquí, y ya está».

8La ley actual funciona. No se han cumplido las profecías de un incremento notable del número de abortos, ni se han producido en sus tres años de vigencia denuncias ni complicaciones sanitarias. La educación afectiva y sexual de toda la población, en especial la más joven, es el mecanismo más eficaz para disminuir el número de abortos.