«Hablar en público es subir a la ola y llegar a tu destino»

¿Cuál es el secreto para poder hablar en público con éxito? Manu Marañón, formador de presentadores de eventos y autor de 'Hablar en público para torpes', ofrece algunas claves

CRISTINA TURRAUSAN SEBASTIÁN.
Manu Marañón/
Manu Marañón

Hablar en público es ser un surfista que divisa una enorme ola: se trata de aprovecharla para llegar a tu destino. Lo dice Manu Marañón (Dima, Vizcaya, 1957), licenciado en Derecho y máster en Formación de Comunicadores para Radio y Televisión. Acaba de publicar 'Hablar en público para torpes' (Ed. Oberón).

- ¿Por qué se siente miedo, rechazo o temor a hablar en público?

- Es algo natural. Ante determinadas situaciones, reaccionar con miedo entra dentro de la normalidad. El problema llega cuando el estrés alcanza niveles difíciles de controlar. Nuestra formación reglada -en la escuela, instituto o universidad- está más orientada al conocimiento de los contenidos que a las habilidades. Se hacen pocas presentaciones, exámenes orales, debates en grupo o demostraciones. Partimos en desventaja con los países anglosajones, Francia o países latinoamericanos como Argentina o Chile. Ellos, que también terminan teniendo miedo cuando hablan en público, tienen una concepción menos traumática y más positiva. Desde pequeños han practicado en la escuela situaciones que luego van a aparecer en la vida real.

- Los universitarios del plan Bolonia saldrán más preparados...

- Bolonia trae, entre otras cosas, nuevas competencias, como las exposiciones orales o las discusiones grupales. Los niños deberían habituarse a contar historias y hablar delante de un público. En la universidad los cambios son más lentos pero llegarán y nos obligarán a los que nos dedicamos a la formación y reciclaje de adultos a adaptarnos a los nuevos tiempos. En cuestión de nervios hay un desfase enorme entre cómo lo hacemos y cómo creemos que lo hacemos.

- ¿Uno llega a ser su propio enemigo?

- Al pasarlo tan mal, registramos unas sensaciones negativas que poco tienen que ver con la realidad. Ocurre que ese tipo de sensaciones acaban convirtiéndose en creencias y pensamientos. La idea sobre nuestra habilidad para hablar en público queda debilitada. Basta con hacer 20 ó 30 presentaciones en casa y que alguien te grabe para que la percepción cambie. Ello demuestra que los pensamientos irracionales que runrunean en nuestro cerebro tienen poco que ver con la realidad. En los cursos trabajamos la práctica y la filmación y la gente se sorprende con el resultado. Lo que pasa es que se necesitan muchas más prácticas para acabar con esas ideas enraizadas. Pero al menos, de los cursos la gente sale con la idea de que es capaz de hacerlo bien.

- ¿Cómo se consigue hacerlo bien?

- Con naturalidad. Cuando te comunicas exclusivamente en un rol profesional y especializado, la persona desaparece. Es fundamental, independientemente de la propia responsabilidad, presentarse delante de una audiencia tal y como eres, con tu expresión, tu mirada única y tu manera de hacer, que son únicas. Pero la naturalidad es más artificial de lo que parece, porque para conseguirla hay que trabajar mucho. Para superar el miedo escénico animo a convertir lo que parece una amenaza en una oportunidad.

- Y se logra...

- A mis alumos les digo que miren la ola que viene con fuerza y que ya está ahí -porque ponerse delante de un público a hablar no es una broma-. En lugar de tirarse contra ella con sensaciones negativas hay que pensar que, con una tabla de surf o un buen barco, puedes aprovecharla para llegar a tu destino. Se trata de utilizar a tu favor ese punto de tensión, preocupación y compromiso. Además de ir bien preparado y de estar convencido de lo que vas a decir es importante aceptar y reconocer -a la gente le cuesta- que hablar en público es un privilegio.

- Para hablar en público hay que quererse, dice Ángel Lafuente, otro formador de comunicadores.

- Sí, pero también hay que querer al mensaje -tener claro lo que vas a decir y ganas de contarlo- y al auditorio, que es un dios, una referencia fundamental.

- ¿Cómo son los buenos comunicadores?

- Los que a mí más me gustan son aquellos que hacen de la simplicidad la columna vertebral de sus intervenciones. Simplifican los procesos y hablan de forma entendible por todo el mundo. Hay que huir del lenguaje corporativo y profesional, en el que muchas veces se ocultan las propias carencias como comunicador. También es bueno hablar poco, dejar a la gente con ganas.

- Apuesta por simplificar.

- Hay que optar por una estructura sencilla y dar importancia a la manera de comenzar y al cierre. Los audiovisuales deben ser minimalistas. Los buenos comunicadores son cercanos, simpáticos, humildes, coherentes y honestos. Cuentan los valores. Un buen comunicador es una buena persona que domina algunas herramientas de comunicación oral.

- ¿A quién no se cansa de escuchar?

- Un comunicador excepcional, como se vio en un momento determinado de la historia de España, fue Felipe González. Ibarretxe ha tenido una gran evolución en su actual etapa como docente y conferenciante, lo que demuestra que el comunicador se hace. Arnaldo Otegi fue elegido por periodistas de Madrid como un gran comunicador. Aparecía como más simpático, agradable y optimista que sus compañeros de opción. En todos los partidos políticos encuentras gente que, diciendo lo mismo, no obtiene iguales resultados.

- Es máster en PNL. ¿Qué le ha aportado esta disciplina?

- Mayor seguridad a la hora de hablar en público y autoestima, porque me ha dado herramientas para conocer mi capacidad de comunicación y conocer a las personas a través de la observación de lo que dicen y cómo lo dicen. La Programación Neurolingüística ayuda a mejorar habilidades relacionadas con la comunicación, como la escucha activa o la capacidad de hacer buenas preguntas. Refuerza la empatía y la asertividad, el comprender en lugar de convencer. Ayuda a ponerte en el lugar de la otra persona y comunicar con respeto, diciendo lo que hay que decir y usando las palabras con mucha precisión. Con la práctica consciente se logran habilidades que conducen a la excelencia en la comunicación.

Una habilidad con futuro

- ¿Cómo empezó a dedicarse a ello?

- Siempre me ha interesado el tema de la comunicación y realicé un máster de comunicadores de radio y televisión, que organizaron durante un año la UPV/EHU y EITB. Ello me permitió entrar en contacto con el mundo de los medios de comunicación. Como coordinador y portavoz de la asociación de agricultores y ganaderos EHNE, me tocó consensuar, negociar, confrontar y hacer presentaciones delante de 20 ó 2.000 personas. Tuve que hablar para la prensa, la radio y la televisión. Como hice prácticamente de todo, fue como tener una universidad dentro de la profesión. Acabé disfrutando y observando la potencialidad de esta habilidad.

- Y se ha dedicado a enseñarla.

- Las empresas hoy ya no solo miran el currículo. Buscan personas con habilidades de comunicación, que sepan trabajar en equipo, liderar y dirigir reuniones, estar a las duras y a las maduras y mantener un buen nivel de relaciones con las personas con las que se relacionan en el trabajo. Las empresas gastan dinero en formación en estas habilidades. Todo esto lo percibí en su momento como una oportunidad.