Un cuento en los muros de Txonta

El escritor Harkaitz Cano y el artista brasileño Erb Mon colaboran en el proyecto. Berreibar abre su vertiente cultural con una iniciativa que plantea una reflexión sobre el patrimonio industrial

FÉLIX MORQUECHOEIBAR.
Un cuento en los muros de Txonta

Leer es uno de esos placeres que se pueden disfrutar en cualquier sitio. Las zapatillas de casa pueden ser una prenda asociada, pero en el caso de la propuesta de Erb Mon y Harkaitz Cano será necesario ponerse otro calzado y salir a la calle. El barrio de Txonta se ha convertido en escenario de un proyecto de arte callejero. Los muros de sus viejas fábricas serán las páginas de un cuento que trata de despertar una reflexión en torno a esos gigantes, lo que han supuesto y lo que propone su presencia.

Una estrecha acera de Txonta acogía ayer una atípica presentación. Por parte del Ayuntamiento estuvo la concejala de Cultura Esther Kareaga, que señaló que el proyecto «puede aportar otro punto de vista y puede servir para acercar a los vecinos». En nombre del colectivo Berreibar, las arquitectas Irati Narbaiza y Nagore Fernández presentaron Berreibar Ekimen Kulturala, una vertiente que proyecta distintas propuestas culturales que den a conocer sus objetivos. «Si queremos cambiar la conciencia de la gente y que se den cuenta de que hablamos de patrimonio, no de algo que hay que eliminar, hace falta que la gente se anime a participar» señalaron.

La primera iniciativa cultural de Berreibar parte de la colaboración del escritor vasco Harkaitz Cano y el artista brasileño Erb Mon. Este último ha comenzado a plasmar en las paredes del barrio doce frases, las doce líneas que forman el cuento escrito por Harkaitz Cano. Tras los trámites previos, los primeros murales se pueden ver ya, y dentro de unos diez días espera que las pinturas estén listas. «Es un mural bastante plano. La intencionalidad no es poner diseño, es un proyecto mucho más literario o cinematográfico que plástico» explicaba el autor. A pesar de formar un cuento, el artista señala que cada una de las frases «funciona bien por separado».

Acostumbrado a desarrollar obras de arte en la calle, el brasileño explicaba el origen de este proyecto. «Empecé a hacer una serie de murales en euskera, en Sevilla, en Cataluña... Harkaitz Cano se involucró en un proyecto que no salió adelante pero nos quedaron las ganas de hacer algo de este género» señaló. Sin precedentes de combinación de este tipo entre literatura y 'street art' se encontraron con la propuesta de Berreibar. «Me he encontrado veinte veces más allá de lo que esperaba» destacó Erb Mon. «Es un escenario muy interesante para trabajar, no por el lado gráfico de cómo pueda quedar, sino por la intención que es crear un paseo de reflexión».

Uno de los objetivos que tiene el artista brasileño es sacar este tipo de proyectos de las grandes urbes. «Quiero que la gente vea que hay espacios en su tierra y según cómo los mire pueda encontrar la belleza, la historia, la transición... Porque todo esto va a cambiar, evidentemente, pero ¿qué pasa mientras tanto?».

El texto de Harkaitz Cano se convertirá en un itinerario que permitirá dar una vuelta por Txonta. Para ello será necesario un mapa que guíe a las personas interesadas por sus doce páginas. «Es una excusa para crear un paseo de reflexión. Que la gente pueda venir aquí y conocer el barrio».

«Todo encaja»

Uno de los aspectos del desarrollo de esta disciplina es el contacto con los vecinos de la zona. Erb Mon valoraba ayer muy positivamente la respuesta de los vecinos de Txonta al ver la evolución de su proyecto. «La gente está respondiendo muy bien, se para, pregunta. Están siendo muy amables, les gusta que se esté haciendo esto aquí, todo encaja».

Un aspecto curioso del proyecto es que el texto de Cano es en euskera. En ese sentido el artista brasileño ha pintado varios murales en ciudades españolas y destaca la naturalidad de hacerlo así. «Para mí, estar trabajando con un idioma que no conozco, pero que es muy rico, es algo muy interesante. Brasil está casi en las antípodas de Euskadi, y también este verano pintaré murales en euskera en varios sitios de Brasil. Cuando me preguntan ¿por qué en euskera? Sencillamente porque es un idioma. Es un pequeño y humilde homenaje a esta tierra y a todo lo que ha aprendido aquí».

El proyecto que arranca este mes es el primero de una estrategia más amplia que cuenta ya con varias citas en las semanas próximas. Para el 30 de enero está prevista una proyección de un documental y un cortometraje seguidos de una charla que se celebrará en el salón de actos de Portalea.

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