Azurmendi sorprende con autoridad

El de Arriaran suma su segundo título de campeón de Euskal Herria de aizkolaris. Tomó la delantera en el quinto tronco y fue de menos a más para imponerse por delante de Atutxa, subcampeón, y Nazabal, solo tercero

IÑIGO GOÑI , DIARIOVASCO.COM
Azurmendi sorprende con autoridad

Iñaki Azurmendi se doctoró como aizkolari hace dos años en Elizondo y se convirtió ayer en catedrático al calarse su segunda txapela de campeón de Euskal Herria. El de Arriaran dio una lección de cómo cortar de menos a más y afrontar un trabajo de fondo. En el primer kanaerdiko era quinto, seguía en la misma posición tras el quinto tronco -primer oinbiko-, pasó el ecuador de la prueba tercero a pocos segundos de la cabeza y en el tercer oinbiko -séptimo tronco- tomó la delantera para no soltarla hasta el final.

Su nombre figura siempre entre los candidatos a la victoria, pero con Nazabal en liza el favoritismo recaía en el aizkolari de Etxarri Aranaz. A lo largo de la semana los propios finalistas hablaron de que el navarro era batible, a pesar de que a lo largo del año había dado la sensación de ser inaccesible. Y acertaron de pleno. Son los mejores aizkolaris del momento y los que mejor se conocen entre ellos.

Azurmendi es un especialista en los troncos más grandes y normalmente los campeonatos más importantes se deciden sobre ellos. Así lo hizo el de Beasain. Comenzó tenso y en los cuatro primeros se dejó muchos segundos: 55 respecto a Atutxa y 45 con Nazabal. Se soltó en la incursión en los oinbikos, troncos de 72 pulgadas. Aparcó los nervios y comenzó su escalada. Impuso un ritmo infernal para los rivales, que veían cómo se iba sin poder atarle en corto. Salió de los cuatro troncos más voluminosos con un minuto y diez segundos de ventaja sobre Atutxa y Nazabal. Les aventajó en algo más de medio minuto en cada oinbiko. La diferencia fue todavía más amplia con Olasagasti y Otaño.

El ahora dos veces campeón cortaba la madera con chispa, buen ritmo y un nervio que no se apreciaba tanto entre sus contrincantes, aunque las diferencias entre los seis aizkolaris fueron más apretadas que en años anteriores.

El joven dimarra Aitzol Atutxa también superó a Nazabal y acabó subcampeón. El vizcaíno hablaba en los días previos de que estábamos ante la final más emocionante de los últimos años, la más igualada y bonita. Acertó de lleno. Entre Azurmendi e Irazu, que cerró la clasificación, sólo hubo seis minutos. La prueba dispuso además de cuatro líderes.

Olasagasti comenzó como un cohete en los dos primeros kanaerdikos y sacó de rueda a todos los rivales salvo a Otaño, que le seguía de cerca a diez segundos.

Escapada de Azurmendi

Después llegó el turno de Atutxa. Alentado por sus seguidores desplazados hasta el polideportivo Olaizaga de Elgoibar, cogió la delantera en los dos troncos de 60 pulgadas y la mantuvo en el primer oinbiko con Nazabal pisándole los talones. En el ecuador iba primero el de Etxarri, pero para entonces ya se apreciaba que Azurmendi venía a velocidad de crucero y su liderato fue fugaz. En un toma y daca constante hasta ese momento la diferencia entre el primero, Nazabal, y el quinto, Olasagasti, era de poco más de un minuto.

La brecha entre unos y otros aumentó a partir de ese momento. Azurmendi metió la séptima marcha y se escapó. Acariciaba la txapela. Por detrás, la pelea se centraba en saber quién era el subcampeón. Atutxa se estancó en los dos últimos oinbikos, sobre todo en el último. Nazabal le aventajaba en un minuto.

Los troncos presentaban un aspecto inmejorable, pero los aizkolaris encontraron muchos nudos en su interior. Todos padecieron el mismo contratiempo y las distancias de tiempo aumentaron o disminuyeron en función del momento en el que les tocaba la dificultad. Tras pasar su mal trago y sus troncos malos, Atutxa volvió a subir su nivel y sobrepasó al defensor del título a falta de tres troncos.

Nazabal sufrió. Se le vio incómodo desde el primer tronco. No llegó a la plaza en las mejores condiciones. Sufrió calambres constantes en su mano derecha que le dificultaron su labor. Llegaba para sumar su séptima txapela y se quedó en el camino.

Demostración de Olasagasti

Mención especial merece el igeldotarra Joxemari Olasagasti. Mantuvo desde el primer tronco una dura pugna con Unai Otaño. Ambos se vigilaron de cerca a lo largo de los doce troncos. Hasta el último oinbiko a ambos aizkolaris guipuzcoanos les separaban distancias inferiores a los diez segundos. En ese momento el veterano pegó un acelerón que dejó atrás al de Ibarra e incluso le aproximó a Atutxa.

Esa renta fue vital para asegurar el cuarto puesto, a poco más de cuatro minutos del ganador y a 44 segundos del podio. Una proeza para un campeón de 54 años. Otaño, que también tuvo problemas con algún corte, terminó quinto a 40 segundos de Olasagasti.

No pudo evitar la última plaza Jon Irazu. El de Zizurkil, a pesar del sexto puesto, puede estar satisfecho de su actuación, aunque al terminar su trabajo no se sentía a gusto y aseguró no haberse encontrado bien. Ha tenido poco tiempo para preparar el campeonato y, pese a ese hándicap, se mantuvo cerca de sus rivales. En los oinbikos, incluso, recortó tiempo respecto a todos sus rivales salvo al ganador. Dio la sensación de poder evitar el último puesto, pero los troncos más pequeños le volvieron a retrasar.

El campeonato ha dejado claro que las diferencias entre las generaciones se están recortando y el relevo está cerca.

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