La falta de acuerdo sobre el plan de viabilidad aboca a TS Fundiciones al concurso de acreedores

La deuda de la compañía y la situación del mercado eólico hacen temer a empresa y trabajadores que el futuro más probable es el cierre

MIGUEL ANGEL MATASAN SEBASTIÁN.
La falta de acuerdo sobre el plan de viabilidad aboca a TS Fundiciones al concurso de acreedores

TS Fundiciones está abocada a solicitar un concurso de acreedores tras la falta de acuerdo entre empresa y trabajadores en torno al plan de viabilidad que la compañía asegura necesitar para evitar su cierre. La fundición de Zestoa advirtió la semana pasada que se daba un plazo de diez días para alcanzar un acuerdo, por lo que en ausencia de este, y si cumple el calendario anunciado, la solicitud podría registrarse en el juzgado la próxima semana. La situación de la compañía, además, se ha agravado durante estos días. A pesar de que el comité desconvocó una huelga que tenía convocada por no cobrar los últimos salarios, en estas dos semanas no ha salido de fábrica ningún producto terminado y, por tanto, se han dejado de obtener unos ingresos previstos y se ha enrarecido la relación con clientes.

La deuda acumulada por la empresa, 28 millones de euros, y la debilidad del mercado eólico, donde TS centra su actividad, hace temer a empresa y trabajadores que el escenario más probable con la entrada en concurso es el cierre de la compañía.

Las negociaciones de última hora llevadas a cabo esta semana han sido baldías, a pesar de que ambas partes han modificado sus posturas iniciales. La empresa ha mantenido la base del plan de viabilidad: 50 despidos hasta dejar la plantilla en 110 trabajadores y aplicar el salario y jornada que marca el convenio del Metal de Gipuzkoa, que en el caso de TS supondría elevar la jornada en 100 horas al año y reducir los sueldos un 25%. Pero ha mejorado las indemnizaciones por despido, duplicando su cuantía: de 20 días por año trabajado con tope de 12 mensualidades, como fija la ley tras la reforma laboral, a 30 días por año y tope de 18 meses.

Eso sí, la actual falta de tesorería condiciona la propuesta, pues las indemnizaciones se pagarían por una doble vía: por el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) en la cuantía legalmente establecida, mientras que la empresa complementaría esa cantidad a plazos, empezando a pagar dentro de un año, de forma trimestral y durante cinco años hasta alcanzar la cantidad pactada.

El comité de empresa ha rechazado, entre otros puntos, ese pago aplazado y, por tanto, el acuerdo no ha sido posible, abocando al suministrador eólico a un concurso de acreedores de consecuencias imprevisibles.

El comité considera «inaceptable» la propuesta de indemnización, toda vez que Fogasa «está tardando de media 10 meses en aprobar las solicitudes», por lo que «los despedidos se irían a la calle y no cobrarían nada hasta dentro de un año. Eso si cobran -añade- porque no es seguro cuando la empresa complementa la indemnización. Y luego, tardarían otros cinco años en percibir lo pactado».

La representación de los trabajadores considera en este sentido un «chantaje» la actitud mostrada en todo momento por la dirección de la empresa, y asegura que «aceptar las condiciones ofrecidas nos convertiría en siervos sumisos de la compañía, sin apenas derechos ni indemnizaciones en los despidos, y sin posibilidad de tener un calendario laboral para planificar nuestras vidas por la cláusula de disponibilidad», informa Karmelo Arrizabalaga.

Y es que la propuesta incluye una bolsa de flexibilidad de 80 horas anuales, como la que existe en Mercedes, y la obligación de coger vacaciones entre noviembre y febrero. En cuanto a los 50 despidos, los voluntarios verían condicionada su salida a la aceptación por parte de la empresa, mientras que el resto los decidiría la dirección «en base a criterios profesionales». La oferta rechazada incluye también una bolsa de empleo en la que los despedidos tendrían preferencia para cubrir eventuales necesidades en el futuro si la empresa saliera adelante. En ese caso, deberían devolver una parte de la indemnización en proporción al nuevo tiempo trabajado, y toda si fueran readmitidos como fijos.

Ante la falta de acuerdo y las negativas expectativas de futuro, los trabajadores iniciarán hoy una serie de movilizaciones concentrándose a mediodía ante la sede de Kutxabank -principal acreedor de TS- en San Sebastián.

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