'Nidos', la historia de un anciano expropiado y su enfermera bosnia

Maite Gurrutxaga ha elaborado este cómic de 126 páginas basándose en la obra teatral 'Gizona ez da txoria', de Dejabu

F. I.SAN SEBASTIÁN.
Urko Redondo, Maite Gurrutxaga y Ainara Gurrutxaga. ::
                             MIKEL FRAILE/
Urko Redondo, Maite Gurrutxaga y Ainara Gurrutxaga. :: MIKEL FRAILE

La dibujante Maite Gurrutxaga ha publicado un cómic largo, de 126 páginas, titulado 'Nidos', que está basado en la obra de teatro ''Covec nije ptica / Gizona ez da txoria', del grupo Dejabu panpin laborategia. Los protagonistas son dos personas muy diferentes: Simón, un anciano al que han expulsado de su caserío, porque por allí va a pasar el tren de alta velocidad, y Selma, una joven venida de Bosnia que va a trabajar en el domicilio de aquél como enfermera. La desconfianza inicial del anciano irá cediendo para dar paso a una hermosa amistad, que a su vez llevará a ambos a sendos encuentros con su pasado.

La casa Txalaparta ha editado la obra en dos idiomas: en euskera (la lengua original) y en castellano. El precio es de 18 euros. Fueron Urko Redondo y Ainara Gurrutxaga, los coordinadores de Dejabu, un grupo surgido en 2001, quienes propusieron el trabajo a Maite Gurrutxaga. Lo hicieron porque piensan que el cómic es un terreno que da mucho juego para la experimentación. Conocían a Maite de antemano gracias a amigos comunes. Le pasaron el guión de la obra teatral y un DVD con las imágenes de uno de los pases. Finalmente, Gurrutxaga ha elaborado un libro que podría ser definido de dos maneras: novela gráfica y poema gráfico. El texto no abunda, las situaciones se definen sobre todo gracias a los dibujos. La amezketarra ha usado dos técnicas, tinta y acuarelas. Y ha pasado dos años en el empeño.

«Estamos alucinados de cómo ha atrapado Maite la esencia de la obra. Y tiene una gran capacidad para dotar de narratividad a los dibujos», dijo la actriz Ainara Gurrutxaga en la presentación de ayer. «Y queremos agradecer a la editorial Txalaparta, porque ha tenido una actitud muy abierta».

Por su parte, el editor, Mikel Soto, elogió también la tipografía del álbum, que ha sido elegida por Esteban Montorio, director artístico de la casa Txalaparta.

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