Las campanas de Aurelio

Aurelio Vicente presenta en el Leidor su documental 'Dinda Dindai'. Se trata de una película que aborda el mundo sorprendente de las campanas

JUANMA GOÑITOLOSA.
Las campanas de Aurelio

La campana encierra historias fascinantes, ligadas sobre todo a su condición, casi desconocida, de ser un elemento aglutinador social. Su repique servía para avisar de la llegada del médico o alertaba de peligros. Muchos campaneros murieron tocándolas en plena tormenta, atravesados por los rayos. Su inconfudible sonido forma parte de la vida cotidiana de los pueblos, está ligado a sus ritos, a sus iglesias, a su folklore y costumbres.

No hay dos campanas iguales. Los repiques y bandeos no son gratuitos, se realizan por motivos muy específicos y de forma muy concreta. Las campanas se afinan, se tocan de manera muy diferente, se construyen de forma artesanal a través de unos moldes muy específicos...

Todo esto y mucho más es lo que cuenta el documental 'Dinda Dindaia, un recorrido entre campanas', que se estrena mañana viernes, 18 de octubre, a las 20.00 horas, en el Leidor. Su autor es un polifacético artista tolosarra llamado Aurelio Vicente, que se embarcó en este proyecto sin que éste fuera su propósitico inicial, porque su intención original era elaborar un documental sobre la obra del etnólogo Juan Garmendia Larrañaga. Pero las charlas con el maestro le permitieron adentrarse en un mundo muy poco conocido que le ha absorbido a lo largo de dos años de intenso trabajo.

Aurelio Vicente ha visitado más de cuarenta campanas de diversos lugares. Aborda la temática desde muy diferentes puntos de vista: los rituales, los campaneros, las personas ligadas a las campanas, la parte musical, la fabricación del instrumento, el folklore... En la película cobran especial protagonismo las aportaciones de los campaneros. «Algunos tocaban con regularidad, otros lo hacían de forma ocasional, también descubrimos quiénes estaban relacionados y celebraban reuniones anuales. Nuestro mayor interés se concentró en los hombres y mujeres mayores de pueblos del mundo rural. Lugares como Abaltzisketa en Gipuzkoa o Lezaeta, Gaintza y Azpiroz en Navarra», explica Aurelio, quien ha asistido a un oficio en claro peligro de extinción.

El artista tolosarra se emociona hablando de Abel Portilla, el fabricante de campanas cántabro. «Portilla es muy celoso de su oficio y sólo muestra sus conocimientos si ve un verdadero interés. Nosotros tuvimos que pasar varias pruebas para ser aceptados por el maestro pero finalmente nos abrió un mundo interesantísimo de procesos de trabajo artesanal», explica Vicente.

El documental reparte protagonismos entre quienes construyen las campanas, entre quienes las tocan y también entre quienes las investigan.

A pesar de su innegable valor histórico o etnográfico, la campana no ha sido un elemento muy investigado ni documentado, algo al que al autor le ha llamado poderosamente la atención.

A Aurelio Vicente se le quedó grabada una frase de Juan Garmendia Larrañaga refiriéndose al desplazamiento de personas y tradiciones desde los caseríos y pueblos de las montañas hacia los pueblos y ciudades de los valles. «Como el agua, de arriba a abajo», decía.

Esta metáfora del ilustre etnólogo tolosano le ha servido también a Aurelio Vicente para comprender la transformación de la campana del mundo rural, su inmersión en el imaginario colectivo y la absorción por la cultura «para finalmente convertirse en un instrumento de orquesta sinfónica, sin perder su identidad».

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