Arte sobre el campo de batalla

Forma parte de la muestra 1808-1813 Invasiones Napoleónicas, que se inaugura hoy en el Museo Oiasso

MARÍA JOSÉ ATIENZA , DIARIOVASCO.COM
Arte sobre el campo de batalla

El cuadro La Batalla de San Marcial, obra del pintor catalán Augusto Ferrer Dalmau, puede verse desde hoy en el Museo Oiasso, dentro de la exposición '1808-1813 Invasiones Napoleónicas', de la que informamos en las páginas de Cultura de DV. Esta obra, que se expone por primera vez en un museo, ha sido realizada, expresamente, para conmemorar la Batalla de San Marcial de 1813, por encargo del Ministerio de Defensa.

Para pintar su cuadro, Ferrer Dalmau ha contado con la ayuda de José Manuel Guerrero Acosta, teniente coronel del Ejército y asesor de artistas y escritores como Arturo Pérez Reverte, en temas relacionados con la Guerra de la Independencia.

Guerrero Acosta, que trabaja en el Servicio Histórico Militar, explicó ayer el origen del cuadro y algunas de sus claves. «En 1821, el artista Julio Aparicio pintó un cuadro de la batalla San Marcial», dijo el teniente coronel. «Ese cuadro estuvo depositado en una institución fuera de Madrid y quedó casi destruido. Sólo queda un trozo de lienzo plegado, que está en el almacén del Museo del Prado».

Al acercarse el bicentenario de la II Batalla de San Marcial, se pensó que una buena forma de conmemorarla sería encargar una nueva pintura. «La batalla de San Marcial es para nosotros muy importante, porque es la última de la Guerra de la Independencia en territorio español. Es la batalla en la que paramos la última ofensiva francesa», señaló José Manuel Guerrero.

Lo que hace Ferer Dalmau en su obra es recoger un episodio de la batalla. «Es el final, por la tarde, cuando después de todas las horas de lucha en el monte San Marcial y adyacentes, un último contraataque de las tropas españolas llega hasta el Bidasoa, empujando a los atacantes, que tuvieron que cruzar el río. En ese momento empezó a diluviar, y eso dio por terminada la batalla».

En lo alto del cuadro, difuminada por el humo de la pólvora, se ve la ermita de San Marcial, «no con la torre que tiene ahora, sino con la pequeña espadaña con la campana que tenía hace 200 años», añadióGuerrero.

A la izquierda de la composición, están los soldados franceses en retirada. «Hay un soldado con uniforme de la guardia de José Bonaparte. El hermano de Napoleón que reinó en España hizo un pequeño ejército compuesto por españoles. Muchos de ellos desertaban, pero algunos llegaron hasta el final de la guerra, de forma que hay momentos de la batalla en la que hay españoles en ambos bandos. Pero esto es una anécdota, porque la mayoría de los atacantes eran franceses».

En el lado derecho del cuadro, está el ejército vencedor. En esta batalla lucharon soldados «de Asturias, Galicia, Cantabria, Guipúzcoa y Vizcaya y del ejército de reserva de Andalucía. Estaban destrozados. No había dinero para dar de comer a las tropas, ni con qué verstirlas. Hubo que tirar de la ayuda británica. Las condiciones fueron de absoluta miseria. Había días que se comía un puñado de arroz o una ración de aguardiente y un poco de tocino... Si caían heridos, nadie les cuidaba, a no ser que sus madres, mujeres o novias les acompañaran, porque había mujeres que acompañaban a los ejércitos y que tuvieron un papel muy importante».

El cuadro, en resumen, resalta «la tragedia que supone un combate cuerpo a cuerpo de dos ejércitos extenuados, después de una campaña de seis años. Sirve para reflexionar sobre la tragedia que supone una guerra para vencedores y vencidos y para hacernos pensar que la paz hay que trabajársela día a día».

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