Un solar con mucho potencial

En octubre se conocerá el diseño definitivo para la zona de Errebal. Tras las reuniones de julio, en septiembre se llevarán a cabo nuevos talleres para definir el nuevo espacio

DVEIBAR.
Un solar con mucho potencial

Un espacio modular para eventos, venta de productos de caserío, espacio multiusos, parque y zona verde, área de ensayos, plaza, fuente... son algunas de las propuestas que salieron del proceso de participación llevado a cabo el pasado julio para el futuro del solar de la calle Errebal. Un espacio «con mucho potencial», según asegura Jordi Quiñonero, de MonoStudio, empresa que se encargará de proporcionarle un uso a este solar, y que, en principio, tendrá listo un diseño definitivo para el mes de octubre.

«Tenemos que generar, entre todos, que la calle pase a ser lugar de encuentro. Mucha gente no reconoce como propia su calle. Para ello, es necesario un equilibrio entre racionalidad económica y social, pero apostamos por los diseños que responden a las necesidades sociales, de cara a que sea la ciudadanía la que dote criterios para un uso creciente. Podemos ver muchos parques vacíos en muchas ciudades. Si la gente no lo vive se queda vacío», explicó Quiñonero en la presentación del proceso de participación que culminará en el nuevo Errebal.

El proceso participativo sobre Errebal se está llevando a cabo en varias fases. La primera, realizada en mayo, consistió en analizar la información para poder establecer un contexto de trabajo. De aquellas primeras reuniones se vislumbran ya «las potencialidades del solar para albergar actividades socio-culturales, así como actividad económica no tradicional ni adscrita al modelo clásico de centro comercial y orientada a poner en valor la propia zona de Errebal y sus alrededores».

Tres días de reuniones

En la segunda etapa del proceso se llevaron a cabo reuniones y talleres con los vecinos con el objetivo de elaborar un diagnóstico. Bajo el lema, 'Ahora te toca', los coordinadores del proceso invitaron a «cada grupo participante a expresar su análisis de la situación y sus propuestas para Errebal, porque los criterios técnicos y políticos no son suficientes». Participaron cerca de 60 eibarreses y los objetivos principales eran dos. Por un lado, localiza y valorar espacios importantes para el proyecto (parques y zonas verdes, espacios públicos y plazas, equipamientos, zonas comerciales); y por otro, se trabajar diferentes variables (conexiones, movilidad, acceso, tráfico), con el fin de obtener información que facilite una mejor adaptación del diseño final.

Tras tres días de reuniones, se llegó a la conclusión de que lo más acertado sería la utilización del mismo para la construcción de un parking, un mercado en el que las caseras tuvieran la posibilidad de vender sus productos y también se barajó la posibilidad de incluir un supermercado, aunque no se llegó a una aprobación por mayoría.

Asimismo, se acordó que el solar debía convertirse en un espacio multiusos, que incluyera un punto de hostelería, con un parque o zona verde, una zona cubierta, siendo a la vez una zona paseable, y se planteó la posibilidad de construir un espacio que se pudiera utilizar para los ensayos de la Musika Eskola, anteriormente ubicada en Errebal.

Los participantes también dieron importancia a la elaboración de una plaza que conecte el área de la entrada del Coliseo con el espacio que se construya en Errebal, para que la gente tenga un lugar donde hacer cola para los espectáculos y a modo de punto de encuentro a la salida de los mismos. Los vecinos también estuvieron de acuerdo en que la fuente que estaba en la esquina de Errebal volviera a su ubicación original, así como también la escultura de Oteiza, que actualmente se encuentra en la plaza del ambulatorio.

El proceso participativo aún no ha concluido ya que en septiembre se celebrarán nuevos talleres para definir qué tipo de características tiene que tener el nuevo espacio. «Será como una antesala para que la gente reflexione sobre lo que le gusta y lo que no del espacio urbano», afirma Jordi Quiñonero.

Una vez concluidas todas las fases, llegará el diseño definitivo. Vistos los problemas, necesidades o condicionantes, se decidirá sobre las formas en que todo ello puede solucionarse y sobre el espacio o la gestión.

Los integrantes de MonoStudio, firma especializada en el diseño, gestión y planificación participativa, trabajarán con el colectivo M-Etxea, para formalizar el diseño consensuado. Después se organizará un concurso para el proyecto de ejecución.