Nueve hosteleros jubilados reciben el homenaje de sus compañeros

Son pura historia de la hostelería. Tras la barra del bar, la cafetería o en los fogones, su gremio homenajeó a nueve hosteleros guipuzcoanos

DVSAN SEBASTIÁN.
Nueve hosteleros jubilados reciben el homenaje de sus compañeros

La fiesta anual de los hosteleros celebrada ayer en el 'cinco estrellas' donostiarra, el hotel María Cristina, resultó de lo más entrañable, por los nueve homenajeados, una cifra récord, y festiva, por el sol que lució durante toda la jornada. Pepe Dioni leyó un cálido texto dedicado a cada uno de los que recibieron el homenaje, una placa de recuerdo y el 'Agurra' bailado en su honor.

Por otro lado, los sindicatos LAB, ELA, CC OO y UGT se concentraron ante el María Cristina para denunciar el bloqueo de la negociación del Convenio provincial. Se quejaban de que les piden reducir sueldos «mientras celebran fiestas de lujo»

Adolfo Pantigoso Gundin. Nació en San Sebastián el 17 de abril de 1948. A los 18 años y después de terminar sus estudios, se marchó a Inglaterra. Alfonso trabajó en varios restaurantes como camarero. Aprendió inglés y se nutrió de todas las novedades. En 1970 vuelve a San Sebastián y conoce al hombre que hará cambiar su vida. El dueño de la discoteca 'Tifannys' le ofrece un puesto como camarero. Después de siete años en la discoteca, Adolfo quiere abrir un bar, novedoso, diferente. Un pub musical. Se lo comenta al dueño del 'Tiffanys' y los dos como socios abren el Bar Hollywood en el año 1977. Bar que después de dos años, se convertiría en suyo completamente. Enseguida tuvo mucho éxito. «Ahora conservo más de 3.000 joyas musicales que me recuerdan toda mi época laboral», señala feliz. A sus 65 años deja el bar en manos de su hijo.

Josefa Lazkano Arakistain. Su larga trayectoria comenzó cuando apenas tenía 15 años en un hotel de Zarautz haciendo camas y ocupándose del restaurante. Tras varios años se vino a Donostia a trabajar en el Clery, el actual Txuleta de la Parte Vieja de San Sebastián y años más tarde pasó al Gandarias. La experiencia hizo que Josefa se embarcara en un nuevo proyecto: el restaurante Beti Jai. Mujer de voluntad de hierro y gran determinación, confiesa que «la hostelería ha sido muy dura, ya que tenía que compaginar la vida familiar con la vida laboral. Muchas veces me quedaba con la sensación de que no llegaba a todo». Josefa ha trabajado 50 años.

Iñaki Izagirre Arruabarrena. Chef y responsable del restaurante Labeko Etxea de Irun y de su escuela de cocina, es un restaurador con un largo y prestigioso curriculum a sus espaldas. Nacido en Lazkao en 1945, y tras distintas experiencias culinarias en los Estados Unidos, Holanda e Inglaterra, Izaguirre se asienta profesionalmente en Pamplona, en 1975. En los años 80, se traslada a Sevilla, en cuyo restaurante Ori-Zar adquiere el unánime reconocimiento. Izaguirre asume nuevos riesgos aceptando un nuevo reto: dirigir Wallis, un restaurante de lujo en Madrid. Obtiene en 1984, entre otros reconocimientos, el Premio al Mejor Restaurante. En 1985 se lanza a una nueva aventura: abre con un socio el Jaun de Alzate, en la madrileña calle Princesa. Lo consolida como uno de los bastiones gastronómicos de la ciudad obteniendo numerosos reconocimientos. En 1997 vuelve a sus orígenes para dirigir el Labeko Etxea. Tras 16 años al frente, Iñaki Izaguirre se jubila a los 65 años.

Josu Urrexola. Aunque profesionalmente solo se haya dedicado 12 años a la hostelería, Josu Urrexola se ha pasado toda la vida entre fogones. De profesión perito eléctrico, Josu tenía la ilusión de jubilarse siendo hostelero. Hace doce años dejó su trabajo y cogió el Bar Jaizkibel de la plaza Easo de San Sebastián y lo convirtió en Amarako Abadia. «Era mi sueño, que he querido compartir con la gente que más quiero». Restauró todo el bar dándole un toque más juvenil, introduciendo novedades como libros para leer, alquilar. Aunque si tuviéramos que destacar entre todas las novedades una, sería la creación del pintxo pote. «No pensábamos que iba a tener tanto éxito».

Félix Jodrá Martín y Maddalen Mujika Ipinza. Esta pareja empezó en el sector de la hostelería hace 28-29 años cuando abrieron una sidrería en el barrio donostiarra de Gros. Maddalen Mujika Ipinza y Félix Jodrá Martín vivieron en 1984 con mucha ilusión su apertura. La situación económica hizo que no hubiera tiempo para que marchara bien. En 1988 abrieron el Bar Scanner para que la gente joven estuviera a gusto. La pareja se quedó en la retaguardia, dejando a sus hijos de cara al público.

Antxon de Juan Hoehne. Antxon de Juan Hoehne nació en Palma de Mallorca en 1949. En 1976 una oferta de trabajo en una tienda de moda de la calle Garibay hizo que Antxon conociera y se enamorara de San Sebastián. A la edad de 48 años, Antxon se hizo cargo de la Chocolatería Juncal en Irun. Su vida laboral ha sido muy agitada. Antxon engloba la experiencia de la hostelería como «positiva». Declara que ha hecho «lo que le ha apetecido», que ha «luchado mucho, pero que los resultados han sido muy satisfactorios. He hecho grandes amigos en la barra de la chocolatería».

Isabel Iglesias Oliva. Nació en San Miguel de Valero, Salamanca. Con 18 años vino a San Sebastián. Lo que inicialmente era una lechería, El Teresatxo, empezó a funcionar como restaurante. Tras pasar un tiempo en él, decidió marcharse como jefa de cocina del Hostal Bahía. La insistencia de María para que regrese al Teresatxo le convence y se queda junto a su hijo Jesús como jefa y dueña. Trabajaron muchos años hasta que llegaron los problemas por la remodelación de la zona. Jesús, a la edad de 73 años, e Isabel, a los 60, vuelven a conseguir abrir el Teresatxo. Isabel se jubila a los 70 años dejando el legado en manos de su hija Garbiñe.

Jesús Mayo Imaz. Nació en un pueblo de Navarra y de profesión fue electricista. Jesús llevaba en la sangre la hostelería, ya que sus padres eran hosteleros. Casado con Txaro, ambos hicieron realidad su sueño: abrir un bar llamado Maiatza. Nombre que fue elegido por el apellido de Jesús, Mayo. Desde el principio tuvieron claro el enfoque que le querían dar; bar-cafetería donde la protagonista sería la mujer. Con mucha ilusión, el 31 de agosto de 1986 abrieron el Maiatza. Tuvieron mucho éxito, porque las mujeres lo captaron enseguida. «Los hombres decían que el Maiatza parecía el bus de Hernani a las 8 de la mañana cuando todas las mujeres iban a trabajar». El mimo, paciencia y la habilidad de Jesús hicieron que terminara en la cocina haciendo las mejores tostadas, sándwiches. de San Sebastián. A los 68 años Jesús Mayo se ha jubilado y se dedicará a sus aficiones que son cantar, bailar y cocinar.

Florentina Cano Hernández. Florentina nació en un pueblo de Extremadura. Empezó a trabajar a los 11 años como empleada de hogar. Cuando tenía 17 se vino en busca de un futuro mejor a Gipuzkoa y aquí se casó a los 24 años. «Trabajaba donde me daban trabajo», pero todo cambió cuando su marido y ella se quedaron en paro, ella con 38 años. Florentina vio una esperanza en la hostelería. Para salir de esa situación ella, otro familiar y unos amigos abrieron el Rich Bar en Andoain. Después de años de éxito, el bar se cerró en el 2003. En el 2004 Florentina y su hijo abrieron el Bar Hiru Aldeta en Tolosa. Después de 28 años Florentina se jubila.

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