Loic Chetout, el transfronterizo

El corredor nacido en Baiona que ha hecho su carrera en Gipuzkoa le da a Naturgas el triunfo y el amarillo en Irun

BENITO URRABURUIRUN.
Loic Chetout, el transfronterizo

A Loic Chetout (20 años, Baiona) un médico le dijo cuando tenía 13 años que no podía correr a pie, lo que le encaminó, sin remedio, a abrazar el ciclismo. Era un deporte que le convenía

El ganador y primer líder de la Vuelta al Bidasoa-Gran Premio EL DIARIO VASCO le daba a su equipo, el Naturgas, un triunfo importante, el tercero suyo personal, en una temporada en la que ya había ganado en Ereño y Lizartza.

Chetout fue uno de los ocho corredores que salvó la caída que se produjo en la última rotonda que conducía a la meta, a tres kilómetros del repecho final. Venció por delante de Davide Martinelli, el hijo del actual director del Astana, Giuseppe Martinelli. Corre la Vuelta al Bidasoa cedido en el Debabarrena.

Fernando Grijalba (Caja Rural) se cayó en esa rotonda, lo que no le impidió ceder sólo tres segundos en la meta. Ibai Daboz (Eki), un ciclista peleón, de los que ataca hasta que se queda vacío, se había metido en la escapada más sólida que hubo durante la etapa, lo que no retrajo para volver a moverse al final. Le cogieron muy cerca de la meta, pero al menos lo intentó.

Chetout es un ciclista transfronterizo, que se entrena en Baiona con el exprofesional Pierre Cazaux, excorredor de Euskaltel, y también con Thierry Elissalde, que estuvo dos años en el equipo Euskadi, a donde llegó desde el Kaiku. Como juvenil ganó la Vuelta a Gipuzkoa. Corría con el Aviron Bayonnais y la selección de Pirineos Atlánticos. Irun le cae cerca de su casa en Baiona. Su nombre aparece en muchas de las carreras que se han corrido en Gipuzkoa en los últimos cinco años.

A pesar de tener sólo veinte años acumula una trayectoria importante. Como juvenil estuvo en el centro de alto rendimiento de Toulouse, donde estudió Comercio. Vivir en una esquina de Francia tiene sus problemas: los viajes se hacen muy largos. Gipuzkoa le quedaba más a mano. Sus genes le predestinaron al mundo del deporte. Su madre fue atleta y su padre, boxeador.

Forjado en Gipuzkoa

«La caída nos dejó a ocho corredores delante. El sprint ha sido muy largo, lo que a mí me viene muy bien. Las llegadas cortas me vienen peor. Imanol Estévez me ha preparado muy bien la llegada», nos comentaba en la meta.

Lo que no ve tan claras son sus posibilidades para la general: «Lizarte, Caja Rural, los rusos y nosotros somos los equipos más fuertes. Me defiendo bien en la media montaña, pero no sé cómo pasaré estos puertos». De momento, la primera etapa y el maillot amarillo no se los quita nadie.

Apareció Chetout al final, cuando hay que hacerlo, para ganar. En los primeros kilómetros de la etapa acabó formándose una escapada en la que estuvieron Rubio (Caja Rural), Villalobos (Telco'm), Mediero (Froiz), Ion Odriozola (Eki), Peio Goikoetxea (Cafés Baqué), Jesús Montero (Bicicletas Rodríguez), Manuel Sola (GS Sport), Marcos Jurado (Seguros Bilbao), Héctor Saez (Seguros Bilbao), que fue el primero en atacar, Xabier Bengoetxea (Debabarrena), Ibai Davoz (Eki) y el ruso Karpenkov (Lokosphinnx).

A 42 de media

Se rodó muy rápido, la media horaria fue de 42,808 kilómetros por hora, lo que impidió que esa y otras intentonas prosperasen.

Alejandro Arribas (Gomur) y el cubano Eddy Valdespino (Ibaigane) también lo intentaron. La llegada en grupo, como sucede siempre en la primera etapa de la Vuelta al Bidasoa, no hay forma de evitarla, con todos los corredores con las fuerzas intactas.

A Chetout le gusta la forma de correr en Euskadi, a la que se ha adaptado perfectamente. En su segundo año de juvenil ganó once carreras, lo que le permitió recalar en el equipo Naturgas, que fue el filial de la Fundación Euskadi, lo que no quiere decir que no pueda formar parte de esa equipo en el futuro. Lleva con ellos tres años.

Entrena en Baiona con Pierre Cazaux y Damien Branaa. Pierre corrió en Euskadi, y Damien lo hizo en el Burgos-BH. Ahora corre, recalificados, en el GSC Blagnac. A Chetout le gustaría seguir los pasos de Thierry Elissalde en Euskaltel. Mal camino no lleva el líder en Bidasoa.

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