El director ruso Ashkenazy suma su veteranía a la pujanza de la Joven Orquesta europea

El prestigioso maestro dirige esta tarde en el Kursaal a la formación estudiantil. «Es como una orquesta profesional», advierte el músico

MARÍA JOSÉ CANO| SAN SEBASTIÁN.
El director ruso Ashkenazy suma su veteranía a la pujanza de la Joven Orquesta europea

No hay un melómano que se precie que no conozca a Vladimir Ashkenazy. Este músico ruso de 75 años, magnífico pianista y gran director, tiene una larga e importante carrera como intérprete, pero también como responsable de orquestas de mucho nombre. Sin embargo, esta tarde dirigirá en San Sebastián a una agrupación formada por estudiantes, la Joven Orquesta de la Unión Europea (EUYO).

Según Ashkenazy, las agrupaciones formadas por jóvenes no difieren en lo esencial de las profesionales, o al menos, la EUYO. «Esta orquesta es de un nivel tan alto que realmente me siento como si estuviera dirigiendo una agrupación profesional». En su opinión, el tándem que forma un maestro de experiencia con un grupo de jóvenes es positivo. «Nosotros esperamos conseguir buenos resultados musicales, pero, ¿cómo podemos saberlo? (risas). Lo que sí hacemos es dar lo mejor de nosotros. En mi opinión, es positivo que tengan un director experimentado, por supuesto, porque esto facilita que los jóvenes produzcan buena música».

Como profesionales

Al igual que otros maestros, Ashkenazy cree que las agrupaciones de este tipo pueden tener la misma calidad que las profesionales. «La EUYO es la única orquesta juvenil que dirijo, pero probablemente el nivel está aumentando en todas partes, y es muy posible que otras orquestas jóvenes estén tocando con un nivel similar al nuestro». Además, según el director ruso, este tipo de trabajo le aporta otras cosas. «La European Union Youth Orchestra es de un nivel tan alto que no encuentro prácticamente ninguna diferencia con dirigir a una orquesta profesional. Pero tal vez, ellos están tan dispuestos a tocar lo mejor posible y a seguirme, que si yo tuviera que hablar sobre lo que siento, sería que estoy más cómodo con ellos que con cualquier otra orquesta».

Además de su extraordinaria carrera como pianista, Vladimir Ashkenazy ha desarrollado una importante labor como director, actividad en la que se ha centrado con especial intensidad en los últimos veinte años. Ha sido titular de la Orquesta Filarmónica Checa (1998-2003), Director Musical de la Orquesta Sinfónica NHK de Tokio (2004-7) y, desde enero de 2009, Director Titular y Consejero Artístico de la Orquesta Sinfónica de Sydney. Asimismo, mantiene una importante relación con la Philharmonia Orchestra, es el principal responsable de la EUYO y acostumbra a trabajar con otras muchas orquestas de manera regular, como la de Cleveland, la Sinfónica de San Francisco, o la Deutsches Symphonie-Orchester Berlin, entre otras muchas a las que acude como invitado, como la mítica Filarmónica de Berlín.

Situación preocupante

Para un músico como Ashkenazy, comprometido con varios programas de educación -la propia Joven Orquesta de la Unión Europea es uno de ellos- es muy preocupante el hecho de que se estén cerrando orquestas en países que tienen una arraigada tradición musical.

«Estoy preocupado», dice. «No sé si es el comienzo de un proceso muy negativo o si es sólo que algunos gobiernos han decidido recortar en cultura por el bien de alguna otra cosa, por el bien de ser elegidos de nuevo, o porque van a dar dinero a otras áreas, lo que significa que más gente les votará. Pero eso es una cosa muy difícil de decir, y lo que se espera es que los gobiernos encuentren una manera de mantener un elevado nivel de financiación para la cultura y no se preocupen demasiado por los votos».