«Siempre me ha gustado estar en contacto con la naturaleza»

Sabe lo dura que es la vida en el campo pero también lo que significa luchar por aquello a lo que siempre se ha querido dedicar

JOEL IGLESIAS IGLESANT@GMAIL.COMHONDARRIBIA.
Ordeñar las ovejas, por la mañana y por la tarde, forma parte del día a día de Aitz Arrieta. ::
                             F. DE LA HERA/
Ordeñar las ovejas, por la mañana y por la tarde, forma parte del día a día de Aitz Arrieta. :: F. DE LA HERA

No es muy habitual que en el siglo XXI un joven opte por ser pastor. Pero se dan casos. Y uno de ellos lo tenemos en Hondarribia. Se trata de Aitz Arrieta Espino que en 2001, cuando tenía 25 años, dejó su trabajo y se fue a estudiar a la Artzain Eskola de Oñati. Este hondarribitarra del barrio de Akartegi confirmó que era a lo que quería dedicarse. Sus padres siempre lo han apoyado, aunque le advirtieron de la dificultad de este oficio. Sus amigos pensaban directamente que estaba loco. Pero él siguió a lo suyo hasta conseguirlo. Ahora mismo tiene unas 150 ovejas que pastan en la finca Marla, un terreno situado debajo del caserío Justiz. Allí vive con su mujer Eider Vitoria Matallanas y sus dos hijos: Uratz, de tres años, y Suhar, que tiene año y medio. Reconoce que no es fácil compaginar la faceta de padre con la de pastor y más ahora que su mujer trabaja fuera. Él se encarga prácticamente solo de la explotación, con la ayuda de su padre que le echa una mano con la venta de los quesos, la leche y los corderos, productos que también se pueden adquirir directamente en la propia finca. El sector primario no atraviesa su mejor momento. Pero él tiene claro que no se va a rendir. «Quiero luchar por esto», afirma.