Caja Laboral recurrirá la sentencia sobre las aportaciones financieras de Eroski

La entidad considera que el fallo «no se ajusta a las circunstancias que han concurrido en la comercialización» de la operación anulada

DVSAN SEBASTIÁN.

Caja Laboral-Ipar Kutxa anunció ayer que recurrirá la sentencia del Juzgado de 1 Instancia número 5 de Vitoria, por la que se anula el contrato suscrito por un cliente que compró aportaciones financieras de Eroski y obliga a esta entidad de ahorro, que le vendió el producto, a devolverle 14.800 euros.

En un comunicado, Caja Laboral -Ipar Kutxa manifiesta su «más absoluta disconformidad» con la sentencia en la que se señala que por parte de la entidad de ahorro se proporcionó información «parcial, inveraz y sesgada» al cliente.

A pesar de la «singularidad» del caso al que la sentencia hace referencia, la entidad financiera entiende que la misma «no se ajusta a las circunstancias que han concurrido en la comercialización de dicha operación concreta», por lo que traslada su discrepancia tanto con la valoración de la prueba realizada por el juez, como con el análisis jurídico aplicado.

La cooperativa de crédito señala que no puede «aceptar» la referencia a que el folleto emitido por Eroski y validado por la CNMV implique una actuación «inadecuada» de Caja Laboral-Ipar Kutxa, ya que la entidad asegura ser «ajena a su contenido, emisión y validación». Por todo ello, anunciá su «firme» intención de recurrir la sentencia.

El juez que ha emitido la sentencia, José Luis Núñez Corral, deja bien claro en el fallo que la entidad ocultó información esencial a su cliente y solo se preocupó de explicarle «las bondades» de las 'preferentes', pero no su condición de deuda perpetua o lo complejo de recuperar en algún momento el dinero invertido.

El fallo es muy contundente con Caja Laboral, a la que el juez reclama un papel mucho más allá del de un simple intermediario que se limita a enseñar un folleto. «Dicha actuación es de asesoramiento, que no de pura recomendación comercial», subraya. A su entender, la cooperativa de crédito vició por completo el consentimiento del cliente, «fruto de la convicción y persuasión del gestor bancario, que explicó muy bien las bondades del producto, pero no la losa del carácter perpetuo de la inversión ni en qué consistía la posibilidad de amortización por Eroski y qué pasaría si la empresa de distribución no lo amortizaba».

El afectado es un empleado de Michelin de 45 años, «prácticamente un novato y un alevín en la práctica bancaria», según la sentencia.

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