Comercio que quiere innovar

Varias tiendas se han apuntado ya al Irun Lab para trabajar junto a artistas en una vuelta de tuerca a su actividad

IÑIGO MORONDOIRUN.
Izaskun Iridoy y Roberto Gómez se dirigen a los comerciantes en Irun Factory. ::
                             F. DE LA HERA/
Izaskun Iridoy y Roberto Gómez se dirigen a los comerciantes en Irun Factory. :: F. DE LA HERA

No son tiempos fáciles y el comercio lo está notando también. Irun Lab no pretende solucionar tienda por tienda los problemas derivados de esta crisis. No es tan sencillo como para solventarlo así, con una acción puntual. Roberto Gómez, de la empresa Conexiones Improbables que promueve este Irun Lab, explicaba ayer a los comerciantes apuntados a la primera sesión del programa que «esto no os va a resolver la vida; se trata de coger aire fresco, de hacer algo diferente, de abrir nuevos caminos... Es innovar, eso que se nos pide tanto hoy en día».

En esa cita, celebrada en Irun Faktory, Gómez puso sobre la mesa las claves sobre las que se asienta la propuesta. Y lo primero fue aclarar que «los artistas son otro tipo de profesionales, pero son profesionales. No es gente que se levanta y se sienta a ver qué se le ocurre. Es gente con metodología de trabajo, que desarrolla profundos procesos de investigación». Su aportación tiene algo de consultor comercial, pero no de la manera tradicional. «No se trata de encargarles algo y que lo hagan, sino de trabajar juntos, artistas y comerciantes. Aportan una visión desde fuera que obliga al comerciante a plantearse cosas que nunca se plantearía, a salir de su zona de comodidad».

«Suena surrealista, pero...»

La mejor manera de explicar en qué consiste Irun Lab es que lo cuenten comerciantes que participaron en Bidasoa Lab, una experiencia similar realizada el pasado año pero para toda la comarca y dirigida a todo tipo de pymes y microempresas. La tienda de ropa de baile Txelo y Droguería Manolo explicaron cómo fue su relación con los artistas y cuál fue el resultado.

Las representantes de ambos comercios, Txelo y Begoña respectivamente, empezaron sus intervenciones recomendando la participación. Explicaron cómo fue el proceso y admitieron que, sobre todo al principio, «lo que dice el artista suena surrealista para un comerciante», decía Txelo, «pero hay que tener la mente abierta porque la verdad es que saben lo que hacen». Aunque ambas hicieron referencia a que «no tiene un reflejo directo en ventas», las dos alcanzaron los objetivos que se plantearon. Droguería Manolo quería «potenciar lo que todos en Irun ya sabían que éramos» pero valoraba sobre todo «que nos pincharon, nos sentimos más animados en lo que estamos haciendo». En el caso de Txelo, «queríamos darnos a conocer entre la gente a la que le gusta bailar y no nos veía como un referente» y a través de acciones puntuales «hemos conseguido estrechar la relación con varias academias locales y sus alumnas».

Podría pensarse que Conexiones Improbables eligió bien a quién llevar a este encuentro, pero según los datos de las encuestas de satisfacción de 39 colaboraciones, «que se mandan a Berlín para su evaluación sin que nosotros las toquemos», matizaba Roberto Gómez, «el 100% recomendaría la participación y los adjetivos que más se repiten son: estimulante, inspirador, vitalizante, útil y divertido. Y aprecian beneficios en la organización, en la visibilidad y en las formas de hacer las cosas» de la empresa.

Los siete comercios presentes en esta primera sesión parecían tener decidida su participación con distintos objetivos. «Yo he cogido la tienda que era de mi padre, que él llevaba a su manera, y quiero hacerla más mía», explicaba Óscar, de Lámparas La Casa, tienda de iluminación en la calle Juan Arana. Olga y Diego, de Perfumería Oyarzabal, en República Argentina, dirigen un negocio muy consolidado en la ciudad «pero buscamos abrirnos a nuevos públicos». Ellos presentan el reto, pero ya fueron advertidos ayer de que «podeís encontraros con que os planteen algo que parece ir justo en el sentido contrario, pero hay que confíar», les aconsejaba Txelo.

Irun Lab se completa con una segunda línea que es la de formar artistas locales para llevar a cabo este tipo de actuaciones, «como un entrenamiento» que incluirá trabajar junto a los artistas de Conexiones Improbables y a los comerciantes.

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