Las denuncias por incumplir la Ley Antitabaco caen a la mitad en Euskadi

La norma, que cumple dos años, ha relegado el consumo de tabaco al ámbito privado. La mayoría de las 120 quejas recibidas se refieren a bares y restaurantes que cierran la persiana y permiten fumar en el interior, «pero son la excepción»

ARANTXA ALDAZSAN SEBASTIÁN
Las denuncias por incumplir la Ley Antitabaco caen a la mitad en Euskadi

. La costumbre de no poder fumar dentro de un bar ha sido tan rápidamente asimilada que la escena de un cliente encendiéndose un cigarro junto a la barra parece más propia de un pasado prehistórico que de antes de ayer. Pero hasta poco más de dos años el humo formaba parte de nuestras vidas, especialmente en los bares. Y solo cinco años antes, los conflictos entre compañeros fumadores y no fumadores eran también el pan nuestro de cada día en las oficinas. La primera Ley Antitabaco, aprobada en diciembre de 2005 en el Congreso, despidió el consumo de tabaco de los lugares de trabajo y en 2011 se estrechó aún más el cerco con la prohibición de fumar en todos los establecimientos públicos y de ocio cerrados, como son los bares, restaurantes, discotecas y frontones.

Un simple vistazo a la hostelería serviría para confirmar el alto grado de acatamiento de la ley, que ha cumplido dos años. Los datos recogidos por el Departamento de Salud del Gobierno Vasco también acreditan las limitadas incidencias. En 2012, la ley se saldó con la mitad de denuncias que en su primer año en vigor. En concreto, en todo Euskadi se remitieron 120 quejas, por 239 el año anterior. Los tres territorios tuvieron un comportamiento similar: en Gipuzkoa se pasó de 42 a 27 denuncias, mientras que en Bizkaia se contabilizaron 59 frente a 121, y en Araba 34 por 76 de 2011. Ninguna de las quejas derivó en sanción o en multa, precisan desde la consejería de Jon Darpón, porque el aviso fue suficiente para corregir la falta. La mayoría de los incumplimientos volvieron a recaer en el sector hostelero. Ocho de cada diez quejas se refieron al consumo de tabaco en bares y restaurantes, alguno de los cuales echan la persiana y permiten fumar en el interior, con la clientela habitual. «Pero son la excepción», subrayan desde Salud. Los efectos son incontestables: hasta un millón de personas en España podrían haber dejado de fumar tras la aprobación de la actual ley, según el Observatorio para la Prevención del Tabaquismo del Ministerio de Sanidad. Ha bajado la venta de cajetillas, y se cifra en un 11% el descenso de enfermedades cardiacas desde la primera ley en 2006.

La rebelión contra la norma, especialmente desde el sector hostelero, también se ha enfriado. Salvo los efectos de la crisis, la normalidad ha vuelto en bares y restaurantes, donde «son ahora los propios clientes quienes demandan el cumplimiento de la ley». En su valoración, los hosteleros guipuzcoanos separan los beneficios sobre la salud logrados de los efectos económicos de la ley para el sector. «Desde el punto de vista sanitario o social, la norma ha sido bien aceptada por fumadores y no fumadores. Los hosteleros (empleadores y empleados) se han visto beneficiados desde el punto de vista sanitario y la sociedad, en general, acepta ya la ley con normalidad», reconoce Mikel Ubarretxena, presidente de la Asociación de Hostelería de Gipuzkoa. Pero si hablamos de dinero, la conclusión es otra. «Los efectos han sido realmente dañinos para el sector a nivel económico. Cuanto más difícil pongamos a la gente el consumir hostelería en la calle, más se refugiará en el hogar o en su centro de trabajo. La prohibición de fumar en la hostelería ha afectado fundamentalmente al café de media mañana, la sobremesa (facturación unida al café de después de comer) y al ocio nocturno. En los pueblos del interior del territorio, sobre todo, la transferencia de consumo hacia las sociedades se ha hecho notar mucho», afirma.

«Se está cumpliendo la ley», afirma Rubén Sánchez, portavoz de la organización de consumidores Facua, que se erigió en el principal vigilante gracias a las denuncias ciudadanas que permitieron destapar las infracciones del inicio. «La parte más positiva de estos dos años ha sido la movilización ciudadana a favor del cumplimiento. Hemos sido los ciudadanos los que hemos hecho parte del trabajo de inspección. Sospecho que ahora puedan relajarse las inspecciones por ese alto grado de cumplimiento. Y no se debería bajar la guardia», dice.

muertes al año en Euskadi están relacionadas con el tabaco, lo que representa un 13% del total de fallecimientos.

de personas fumadoras: En Euskadi hay un 29% de varones fumadores y un 21% de mujeres, con una disminución entre los hombres y un mantenimiento «preocupante» entre mujeres.

años más. Las personas que dejan de fumar entre los 25 y 34 años viven 10 años más que las que nunca abandonan el tabaco.