Se publica en castellano la novela de Harkaitz Cano 'Twist', Premio Euskadi

El escritor lasartearra indaga en la traición, la memoria y la amistad en una personal recreación del caso Lasa y Zabala

MIGUEL LORENCIMADRID.

«Habla de la culpa, del dolor y el amor, de la traición y la memoria, pero por encima de todo es un canto a la amistad». Así explica Harkaitz Cano (Lasarte, 1975) las claves de una ficción tan arriesgada como insólita y que sus editores sitúan «al borde del abismo». 'Twist' se titula la novela con la que el escritor ganó el premio Euskadi de Literatura, el Beterri de los lectores en euskera y el de la Crítica y que ahora llega al lector en castellano en edición de Seix Barral. Con un planteamiento inusual, indaga en la guerra sucia contra ETA a través de las circunstancias y consecuencias del secuestro, tortura y asesinato de José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala a manos de la Guardia Civil y los Gal en 1983.

Cano los convierte en Soto y Zeberio y descarga el peso de la narración y el protagonismo en Diego Lazcano, amigo muy próximo de los veinteañeros asesinados. Es un fantasmal narrador plenamente consciente de que podría ser uno de aquellos cadáveres enterrados en cal viva en un desolado paraje de Alicante e identificados muchos años más tarde. Durante dos décadas se alimenta de las fantasmales sombras de sus amigos, como si debiera vivir sus vidas por ellos.

El hallazgo de los cadáveres en los noventa fue el impulso ficcional de Cano, que tardaría años en dar con la fórmula narrativa. «Podía hacer una novela documental como 'Anatomía de un instante' de Cercas, o 'A sangre fría' de Capote, pero no encajaba en mi manera de narrar», explica. «Me decidí por la ficción sabiendo que me movía en un terreno muy delicado y con tres décadas de perspectiva, tiempo para mí suficiente».

«Mi apuesta es contar unos hechos muy parecidos pero con personajes de ficción que funcionan como espejos deformantes en los que se reflejan los acontecimientos. No me ocupo de cómo eran Lasa y Zabala ni de su personalidad. Me centro en la parte pública del dolor», explica Cano, para quien «el territorio del dolor es sagrado» y que ha escudriñado sumarios, sentencias y seguimientos del caso en los diarios.

La ficción le dota de una «enorme libertad» a la que el escritor suma «empatía y responsabilidad, sabiendo que trato a Soto y Zeberio como dos personajes de ficción sin olvidar nunca que no los son». Ha escrito su truculenta historia en ocho capítulos «que funcionan como ocho cuentos» en los que homenajea, además, a creadores que admira, como Chéjov, Josep Beuys o Roberto Bolaño. Sabe que el impactante primer capítulo «hará que algunos lectores aparquen la lectura» pero espera que «otros, ojalá muchos, sigan adelante». La colisión entre dolor y razón está en la raíz de esta ficción. «A quien ha sufrido mucho no se le puede exigir una reacción racional y cartesiana; necesita apoyo y comprensión. Otra cosa es que haya gente muy lúcida, capaz de sobreponerse, trascender ese dolor y su propia tragedia, y extraer algo positivo», apunta Cano.

«¿Qué hacer ante heridas que sabes que no cicatrizarán jamás? Nadie se puede pasar toda la vida asomado al abismo de su herida, pero tampoco dándole la espalda», asegura Cano, que apuesta por «un término medio que permite sobrevivir a víctimas y dar ejemplo a la sociedad».

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