Un ferrocarril con 107 pasajeros

La Estación de tren inauguró un mural realizado por José Antonio Azpilicueta. La pintura recoge rostros de eibarreses, sin un criterio definido

FÉLIX MORQUECHOEIBAR.
Expectación. Nada más descubrirse el mural, los asistentes comenzaron a identificar a los retratados, muchos de ellos presentes en el acto de ayer. ::
                             FÉLIX MORQUECHO/
Expectación. Nada más descubrirse el mural, los asistentes comenzaron a identificar a los retratados, muchos de ellos presentes en el acto de ayer. :: FÉLIX MORQUECHO

A comienzos del pasado mes de septiembre, la centenaria Estación de tren abría sus puertas después de una profunda reforma. El periodo preelectoral hizo que no se celebrase una inauguración oficial y eso afectó también al mural realizado por el artista eibarrés José Antonio Azpilicueta, cubierto hasta ayer. Con su descubrimiento, se pone a vista de todos el resultado de un proyecto iniciado hace dos años.

La apertura del mural despertó expectación y consiguió abarrotar la Estación. Azpilicueta aprovechó su intervención para agradecer el trabajo de los gremios que han ayudado a que el mural luzca, «es un trabajo cien por cien eibarrés» señaló. El consejero de Transportes Iñaki Arriola y el alcalde Miguel de los Toyos agradecieron la labor del artista y recordaron la importancia de la Estación en el pasado, como punto de entrada para visitantes, y también en el futuro, con los cambios que está viviendo el transporte ferroviario en el eje que va de Ermua a Elgoibar. «Seguro que muchos pasajeros se detendrán ante esta obra» señalaron. El proyecto presentado ayer fue cambiando detalles a lo largo de los dos años en los que Azpilicueta ha estado trabajando. «Le fui viendo jugo al tema de los personajes, pero no ha sido fácil. A veces uno no sale a la primera, son retratos que están pintados en distintas épocas y en algunos momentos me preguntaba por cómo iban a quedar todos juntos» explica el autor. Son retratos de 25 por 25 centímetros que unen a personajes de todo tipo.

Anécdotas y casualidades

El criterio a la hora de elegir las 107 caras no se ha basado en la importancia de los personajes. «Lo he hecho con un estilo muy eibarrés, muy como se hizo Eibar en una época, sin orden ni concierto». Así, el cuadro muestra a eibarreses de distintos ámbitos, muchos de ellos anónimos o sin un reconocimiento especial por alguna faceta. Un músico figura porque a Azpilicueta le encantó la historia de que había dejado a su mujer un sobre con dinero para que el día de su funeral, se lo diera a la Banda de Música para chiquitear. O el autor salía con la cámara de fotos, «algo a lo que no estoy acostumbrado», y se encontraba a Juan Mari Lejardi 'Pastor' y Juan Luis Mardaras tomando algo en el Chalcha. «He ido a salto de mata, pero ha habido momentos en los que he intentado compensar, que fuera algo equilibrado» señala.

El hecho de que la mayoría de los 107 retratos hayan sido plasmados de perfil no es casual. El pintor lo eligió en parte, por ser la forma en la que se ve a los pasajeros por la ventanilla del tren. Entre los elegidos sí que hay algunos que figuran por su relación con el ferrocarril, como antiguos empleados de las estaciones o el párroco de San Agustín, don Balbino. «Pero también hay un niña china, una camarera boliviana o una cocinera bereber» destaca Azpilicueta sin dejar fuera a nuevas eibarresas. Para la distribución de los retratos, el autor contó con la colaboración de una persona que no conocía de nada a los personajes. «Tuvo su gracia ver todo junto, porque durante estos dos años he ido guardando los retratos en distintos sitios» explica Azpilicueta.

El mural se acompaña de dos cuadros de 2,25 por 1,25 metros con temas relacionados con la Estación. En uno de ellos se refleja el andén principal y en el otro se ve la estampa que ven los pasajeros desde ese andén. «Es la zona de Ibargain que me parece maravillosa, con todos esos talleres...» remarca.

Casi escondidos entre los 107 retratos, también hay seis pinturas de 50 por 50 centímetros en las que Azpilicueta ha pintado un mismo punto en distintos momentos, al estilo de lo que hacían los impresionistas. «A veces está anocheciendo, otras veces es mediodía, a veces pasa el tren» explica. El mural descubierto ayer se iba a presentar la víspera del día de Arrate, pero finalmente debió esperar a la víspera de San Andrés. Será una anécdota para la historia de un tren con 107 pasajeros que llegan para quedarse.

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