«Con la mujer en el centro de la agenda mundial haremos un mundo mejor»

La exvicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega inaugura en San Sebastán el congreso 'Mujeres y tecnologías para la paz'

ELISA LÓPEZSAN SEBASTIÁN.
En San Sebastián. La presidenta de la Fundación Mujeres por África, ayer en la Casa de la Paz de Aiete. ::                             MIKEL FRAILE/
En San Sebastián. La presidenta de la Fundación Mujeres por África, ayer en la Casa de la Paz de Aiete. :: MIKEL FRAILE

Mujer de izquierdas convencida y comprometida con diferentes causas sociales, María Teresa Fernández de la Vega (Valencia, 1949) abrió ayer en San Sebastián, en la Casa de la Paz de Aiete, el Congreso 'Mujer y Tecnologías para la Paz'. La exvicepresidenta del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero y presidenta de la Fundación Mujeres por África, agradeció la invitación a estas jornadas «importantes y oportunas» porque los términos 'mujer', 'democracia' y 'tecnología' son para ella «palabras clave en el mundo que hoy vivimos y que van a suponer un cambio claro de época». Este periódico intentó en vano que la exministra respondiera a preguntas vinculadas a la actualidad política y, por eso, se ciñó únicamente al contenido del congreso.

-¿Qué supone unir mujer, igualdad, democracia y tecnología?

-Las mujeres deben estar en el centro de la agenda mundial si queremos construir un mundo mejor. Y queremos que la tecnología sea la aliada de las mujeres para que a través de ella podamos transmitir valores como justicia e igualdad.

-¿Es la mujer la verdadera protagonista de estos últimos años?

-Las mujeres hemos sido protagonistas de una gran transformación, pero aún tenemos que serlo más desde ahora, porque estamos asistiendo, no a una época de cambio, sino a un auténtico cambio de época. Y este cambio debe ser el primero, la primera gran página de la historia de la humanidad que las mujeres escriban mano a mano con los hombres, como verdaderas coprotagonistas. El siglo XX fue importante para las mujeres, pero el siglo XXI tiene que ser el siglo de las mujeres.

-¿Cada vez son más las mujeres que luchan por la paz?

-Las mujeres siempre lo hemos hecho. Siempre hemos sido las más comprometidas por la paz, las que hemos tenido un papel más benéfico y eficaz en las situaciones de conflicto, y eso es algo que está reconocido por todos los organismos internacionales y especialmente por Naciones Unidas, que tiene un programa dedicado a ampliar y aprovechar al máximo ese papel.

-¿Por qué pueden aportar algo diferente?

-Por nuestra historia, por nuestra cultura, por todo el bagaje que hemos ido adquiriendo a lo largo de una lucha por la igualdad que es de siglos. Tradicionalmente, las mujeres somos las que, en el ámbito privado, nos hemos ocupado de limar las diferencias y de tejer los consensos, y nuestras armas han sido la palabra y el diálogo. Hemos aprendido a ponernos en el lugar del otro. Esas habilidades basadas en valores y en experiencias que han pasado de generación en generación cobran un especial significado en el ámbito de lo público, y así se ha demostrado en los conflictos en los que la mediación de las mujeres ha sido fundamental para la paz.

-¿Y qué papel tiene como promotora de los cambios que se están produciendo en las sociedades?

-Un papel fundamental, porque el futuro que estamos construyendo, o será con las mujeres o no será para bien. Está claro que la igualdad es una exigencia democrática. Cada día oímos y vemos que la ciudadanía global está exigiendo una mayor calidad democrática, está pidiendo más participación, más gobernanza, y es imposible avanzar en esos objetivos si no es de la mano de la igualdad, porque, ¿qué democracia puede haber si la mitad de la población mundial no tiene asegurado su estatuto de ciudadanía? Es una cuestión fundamental, pero a ella se unen otras que también son vitales, porque está claro que el mundo no puede prescindir por más tiempo del trabajo, del esfuerzo, del talento de millones de mujeres.

-Los datos indican que los países más igualitarios son los que más progresan.

-Es que hay una relación directa entre la igualdad entre hombres y mujeres y el crecimiento social, político y económico. Con datos tan espectaculares como el que ha aportado recientemente FAO, que ha calculado que cerrar la brecha de género en la agricultura, facilitando a las mujeres el acceso a la tierra, a los recursos, a las herramientas, en las mismas condiciones que los hombres, hará que entre 100 y 150 millones de personas en todo el mundo dejen de pasar hambre.

Nadie duda de que vivimos un tiempo en el que lo político, económico y social está en crisis, y todavía no hemos sido capaces de encontrar alternativas.

-Desde su Fundación impulsan programas de educación y salud en países de un continente relegado.

-África es el continente del futuro. Un enorme continente que, pese a todos los problemas y retos que aún tiene que resolver, está avanzando. Y tiene un enorme potencial. Potencial en recursos naturales, que hay que explotar con eficacia y con justicia, y potencial en recursos humanos, con una población joven, 200 millones de jóvenes entre 15 y 24 años, el 20% de la población total, que está esperando, que está demandando oportunidades.

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