El vuelco en Zarautz

El triunfo del PNV recompone la sociología electoral que se quebró en las municipales. La oposición cree que el proyecto del PaP que defiende Bildu ha tenido que ver con la pérdida de su condición de primera fuerza

BORJA OLAIZOLAZARAUTZ.
Postal. Una surfista contemplando el mar antes de introducirse en el agua ayer por la tarde en la playa de Zarautz. ::                             FOTOS: LOBO ALTUNA/
Postal. Una surfista contemplando el mar antes de introducirse en el agua ayer por la tarde en la playa de Zarautz. :: FOTOS: LOBO ALTUNA

Nadie cuestiona el poder que de los símbolos en la política. Si emblemático fue el triunfo de Bildu en las municipales de mayo de 2011 en Zarautz, no lo es menos la victoria que alcanzó el PNV en las autonómicas del domingo. El municipio costero, que fue durante décadas feudo irreductible de Eusko Alkartasuna, volvió a decantarse por el nacionalismo moderado como primera fuerza política en una actitud que tiene mucho de recomposición de su sociología electoral y que evidencia al mismo tiempo el desgaste de la izquierda abertzale tras año y medio de gobierno.

Nadie que pasease ayer por la tarde por Zarautz se sorprendería demasiado de que Mariano Rajoy escogiese una estampa en la que se le ve recorriendo su paseo marítimo para ilustrar la portada del libro de memorias -'En confianza' se titulaba- que editó el año pasado. No suele ser común que el original supere a la postal, pero la aparición de un luminoso sol otoñal en combinación con la marea baja otorgaba al cuadro una calidad pictórica digna de los grandes paisajistas. Un puñado de surfistas saludaba la llegada del buen tiempo con cabriolas entre las olas mientras algunos aguerridos bañistas aprovechaban para prolongar su temporada playera.

La estampa transmitía una serenidad alejada del bullicio que se ha respirado en temporada alta. «Ha sido un buen verano, hemos tenido un clima excepcional y eso ha atraído a muchos visitantes a Zarautz», se felicitaba Igor Azpitarte, secretario de la Asociación de Hostelería de la localidad. El dato no es baladí, ya que buena parte de la economía del municipio descansa sobre el sector terciario. Zarautz sigue siendo uno de los principales vértices del turismo guipuzcoano gracias a su excepcional playa, que con sus casi tres kilómetros es la más larga del litoral vasco, y a su generosa oferta de hoteles, bares y restaurantes. «Hay unos 150 establecimientos hosteleros, la oferta se ha ampliado y se ha diversificado mucho en los últimos tiempos», observa Azpitarte.

La buena marcha del verano ha sido un bálsamo ante las elevadas dosis de incertidumbre en las que se mueve el sector. Los altos índices de ocupación de los establecimientos hosteleros han contribuido además a que la tasa de paro del municipio siga siendo ligeramente más baja que la media de Gipuzkoa. Según datos del Eustat, el desempleo estaba el año pasado en el 8,14%, unas décimas por debajo del 8,85% del territorio. El retrato se completa con una renta por habitante superior a la media de Gipuzkoa (21.202 euros frente a 20.270 euros) y un comportamiento demográfico que es también más dinámico (la población ha crecido un 7,70% en la última década frente al 4,34% de media del territorio).

Santo y seña

Las estadísticas dibujan por tanto un perfil de Zarautz con más luces que sombras. En el Ayuntamiento, sin embargo, se respira una creciente crispación. La llegada al poder de Bildu en mayo del año pasado puso fin a un periodo ininterrumpido de gobierno del nacionalismo democrático desde la llegada de la democracia. El carismático Imanol Murua, que luego sería diputado general de Gipuzkoa, 'conquistó' la población para el PNV en 1979 y a partir de la escisión lo convirtió para la causa de EA. Zarautz pasó a ser el más emblemático de los municipios del partido de Carlos Garaikoetxea, que además solía pasar sus veranos en la localidad.

La llegada al poder de Bildu desbarató por tanto una trayectoria de gobiernos que venía de más de tres décadas atrás. Es verdad que el alcalde designado por la coalición -Juan Luis Illarramendi-procede de las filas de EA, pero muy pocos en Zarautz le identifican con la línea política que había caracterizado a su partido. «El discurso del equipo de gobierno es el de la izquierda abertzale», sostiene el portavoz municipal del PNV, Imanol Lasa. Patxi Elola, del PSE-EE, es aún más contundente: «Sobre el papel cuatro de los nueve concejales de Bildu proceden de EA, pero en realidad las decisiones que adopta el Ayuntamiento de Zarautz se toman en el Arrano».

Tanto Lasa como Elola coinciden en que el retroceso que ha llevado a Bildu a perder el domingo su condición de fuerza más votada tiene su origen en la gestión municipal. «Ni ha tenido en cuenta la opinión de la calle ni se ha parado a reflexionar sobre lo que decimos las fuerzas de la oposición», denuncia el concejal del PNV. Lasa enumera una lista de proyectos paralizados en materia de infraestructuras y vivienda, a la vez que asegura que la pérdida de respaldo popular de Bildu tiene mucho que ver con el proyecto de implantación del sistema de recogida de basura Puerta a Puerta (PaP), que contempla la colocación de postes en las calles y la regulación de unas fechas determinadas para el depósito de residuos en función de su naturaleza y composición.

Zarautz es una de las poblaciones donde mayor resistencia ha encontrado la puesta en marcha del PaP. La plataforma contraria al sistema ha recogido desde el pasado mes de mayo más de 8.000 firmas en su contra. «Tengo la certeza de que la actitud prepotente de Bildu en el tema de las basuras está directamente relacionada con su bajada en las elecciones del domingo», indica Alejandro Vázquez, exconcejal y uno de los promotores de la plataforma. El organismo propuso al Ayuntamiento que aprovechase la jornada de las elecciones autonómicas para realizar al mismo tiempo una consulta sobre el PaP. «Nos reunimos con el alcalde y le pedimos que se hiciese eco de una demanda que está en la calle, pero nos dio la callada por respuesta. Hablan mucho de participación ciudadana y de dar la palabra al pueblo, pero a la hora de la verdad lo que dicen no tiene nada que ver con lo que hacen», lamenta Vázquez.

Reduccionismo

Bildu obtuvo el domingo 3.781 votos en Zarautz, 1.535 menos que en las elecciones municipales de 2011 (la coalición logró entonces 5.316 votos sumando a sus propias papeletas los apoyos que obtuvo Aralar). «Es un reduccionismo que no conduce a ningún lado establecer comparaciones entre los resultados de unas municipales y los de unas autonómicas», razona Juan Luis Illarramendi. Al alcalde de Zarautz le parece «bastante aceptable» el cómputo de votos logrado por la coalición y se resiste a asumir que la pérdida de Bildu de su condición de primera fuerza municipal pueda interpretarse como un castigo a su gestión.

Illarramendi se esfuerza en desmontar punto por punto los argumentos de la oposición. Rechaza de forma taxativa cualquier relación entre el propósito de implantar el PaP para las basuras y el resultado electoral: «Si así fuese no se entendería que el PSE-EE y el PP, que como el PNV se han mostrado contrarios al sistema de recogida, hayan perdido también votos en las autonómicas; es muy simplista establecer una relación causa-efecto de esa naturaleza». El primer edil admite que el ejercicio del poder desgasta pero insiste en que su coalición ha aguantado en las urnas. «Gobernar erosiona, no hay más que ver lo que le ha pasado al PSE-EE en el Gobierno Vasco, pero de momento creo que nosotros hemos tenido unos resultados bastante aceptables».

Las acusaciones de haber paralizado proyectos estratégicos le causan al primer mandatario municipal mayor desasosiego. «Los de la oposición han adoptado el mantra de la paralización a su discurso y de ahí no se bajan», asegura. «Aquí no se ha paralizado nada y si algo se ha quedado sin hacer ha sido por culpa del obstruccionismo de la oposición», clama el alcalde.

Más allá de los inevitables rifirrafes municipales, el análisis de los resultados de las autonómicas en Zarautz invita a pensar en una recomposición de la sociología electoral del municipio, donde el nacionalismo moderado ha sido siempre hegemónico. Sin necesidad de remontarse a los tiempos de las mayorías del desaparecido Imanol Murua, un repaso a los diferentes pronunciamientos de las urnas revela unas tendencias estables que saltaron por los aires en las municipales de 2011 por la efervescencia del momento (fin del terrorismo y legalización de la izquierda abertzale). Pasado ese episodio sísmico, que proporcionó una mayoría inédita a la izquierda abertzale, todo indica que las aguas tienden a remansarse y la superficie del río recupera su aspecto (y color) habitual.

Habrá que ver, eso sí, si los argumentos de la oposición en lo que se refiere a la paralización de proyectos y la implantación del PaP han supuesto un auténtico desgaste para Bildu. Aunque eso, como insiste el alcalde Illarramendi, sólo podrá medirse realmente el día que lleguen las próximas municipales: «Todo lo demás es entrar en terreno de la especulación».

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