La apuesta federalista pone en tensión al PSOE

Rubalcaba abre la puerta a una reforma constitucional para satisfacer al PSC y da marcha atrás ante reproches internos

PAULA DE LAS HERASMADRID.

No era su idea inicial, pero a Alfredo Pérez Rubalcaba no le ha quedado más remedio que asumir la defensa de un modelo de Estado federal para hacer frente al envite soberanista que ha acabado por monopolizar el debate político de Cataluña. «Habrá que ver si eso encaja en la Constitución y si no encaja -llegó a decir ayer- pues habrá que cambiar la Constitución porque no es inmutable».

El comentario, lanzado durante una entrevista en la Ser a primera hora de la mañana, hirió susceptibilidades en la ejecutiva del partido, que se reunía inmediatamente después. Agunos dirigentes consideran que es un error dejar que el PPcapitalice en solitario la defensa de la Carta Magna con planteamientos rompedores. Por eso la número dos de la formación, Elena Valenciano, se apresuró a corregir el tiro y a matizar que el PSOEno propone una reforma constitucional en sí, sino «diálogo». «Y si después de recorrer un camino de consenso dentro de la Constitución llegamos a la conclusión de que hay que modificarla -elaboró- no nos negamos». «El problema -comenta un miembro de la dirección del partido preocupado por la deriva que están tomando las cosas- es que el consenso constitucional empieza por no abrir debates antes de hablar con el otro».

Rubalcaba se enfrenta a una situación compleja. Intenta armar un discurso que se entienda bien en España en su conjunto, Cataluña incluida, y eso siempre da quebraderos de cabeza. Los socialistas catalanes están preocupados porque CiU ha logrado arrinconarlos en un espacio que hasta ahora sólo ocupaba el PP. Llevaban semanas pidiendo a Rubalcaba gestos que les permitiera diferenciarse. Y por fin lo lograron el día en que habló en TVE de la necesidad de emprender reformas para avanzar hacia un modelo federal similar al de Alemania.

En la dirección federal conceden que el equilibrio que ha sido capaz de fabricar Rubalcaba al hablar de federalismo -con apoyo de Felipe González y la aceptación clave de José Antonio Griñán- «no gusta a todo el mundo en el PSC y tampoco gusta a todo el mundo en el PSOE». Pero confían en capear el temporal. Algunos, sin embargo, vaticinan que la cuestión catalana terminará generando «un conflicto orgánico».

De momento, el sector oficialista del la formación catalana se da por satisfecho con lo logrado. Aunque esté cogido con alfileres.