«Me gusta innovar y sacar cada año algo nuevo»

Topaleku ofrece desde ayer una exposición que tiene como inspiración la localidad marroquí de Xaouen

FÉLIX MORQUECHOEIBAR.
Detalles. Marta Irusta termina de montar la exposición en la sala Topaleku. ::                             FÉLIX MORQUECHO/
Detalles. Marta Irusta termina de montar la exposición en la sala Topaleku. :: FÉLIX MORQUECHO

Son piezas únicas pero no tienen como objetivo adornar las paredes sino a las personas. Marta Irusta (Eibar 1973) regresa a la sala Topaleku donde expuso hace dos años para presentar una nueva colección. En esta ocasión propone un viaje a través de sus piezas de joyería.

-¿Xaouen?

-Sí, es el título de la exposición y el nombre de un pueblo de Marruecos. Llevo varios años yendo, y después de las pasadas navidades me fui para estar durante tres meses y medio allí, sola. Ha sido una experiencia que me ha servido para hacer allí la última colección, que es la que voy a exponer.

-¿De dónde viene esa iniciativa?

-Es un lugar que me gusta desde hace mucho tiempo. Es un pueblo en la montaña, tiene mucha agua, para mí tiene una energía especial, es todo azul y blanco. De hecho, en la exposición se van a proyectar fotografías de este pueblo, digamos que la exposición es en honor a Xaouen.

-¿Qué se puede ver?

-La última colección que he hecho allí. Hay mariposas, porque hay muchas allí, hay texturas de aquella zona, texturas orgánicas de plantas, de higos chumbos, de raíces, etcétera.

-¿Qué materiales ha utilizado?

-Plata y latón. Yo normalmente he venido trabajando con plata. Sin embargo, últimamente parece que se lleva más lo dorado y además, el precio de la plata está bastante alto. Por eso he empezado a fundir en latón. Luego le doy un baño metálico para evitar que nos pongan las muñecas moradas, como con aquellas pulseras de antes.

-Supongo que trabajar fuera de casa habrá sido un cambio importante.

-Lo que ocurre es que a mí el sitio me encanta, y me resulta inspirador. Es un país de hombres, y el hecho de ir una mujer sola... no es fácil. Ya me conocen, soy medio xaouení. Es una población que ha crecido en los últimos años, tiene ya 50.000 habitantes, pero en lo que es la medina se conoce todo el mundo... y les gusta cotillear.

-Pero no le han quitado las ganas de ir.

-No, claro que voy a volver. Y tal vez con la idea de pasar una temporada, no lo descarto.

-¿Tuvo que trasladar todo su taller hasta allí?

-Resulta que la Junta de Andalucía montó allí una escuela de joyería, hace unos tres años. Conocía al profesor que estaba allí, y eso me ha dado la ocasión de fundir y trabajar con la escuela. Yo sí que me llevo mi herramienta pero en casa no se puede hacer todo. Además, tengo amigos joyeros porque hace tres años puse una tienda allí. Duró unos seis meses porque para que funcione hay que estar encima. Además, los turistas van a buscar cositas baratas y mi producto es más caro. No funcionó pero también fue una experiencia.

-Aquí sí que tiene sus clientes.

-Llevo ya 13 años con el taller. Si no funcionara ya lo habría dejado.

-Se debe a un mercado. Eso ¿le permite cambiar mucho en sus diseños o tiene que mantener una línea?

-Yo creo que mantengo una línea general, pero me gusta innovar y sacar cada año algo nuevo. Ando detrás de una exposición con más gente para noviembre en Lisboa, quiero expandirme.

-Y ha estrenado también una página web.

-Sí, desde este año. Soy bastante principiante y lo que veo es que este tema hay que moverlo y hay que estar encima. No vale con sacar la página web y sentarse a esperar. Hay que estar en Facebook, Pinterest, Linkedin... en todas partes.

-Ya había expuesto en el Topaleku hace dos años. No es una feria o un puesto, ¿cómo se plantea la exposición?

-A mí me gusta, me gusta más que las ferias. Vengo con ilusión y de hecho, me gustaría poder trasladarla a otras poblaciones cercanas. Una vez de haberla montado y haberlo trabajado, me gustaría que tuviera recorrido. Yo la he preparado con ilusión, con ganas y con inspiración xaouení.

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