Del quirófano a la clausura

La cirujana Akiko Tamura ingresa hoy en las carmelitas de Zarautz. Tras cinco años dedicándose a la cirugía torácica, lo deja todo porque ha sentido «la llamada de Dios»

ANE ROTAECHESAN SEBASTIÁN.
Preparada. La doctora Akiko Tamura, en la Clínica Universitaria de Pamplona./
Preparada. La doctora Akiko Tamura, en la Clínica Universitaria de Pamplona.

Si hace tres años alguien le hubiera dicho a a Akiko Tamura que iba a dejar su carrera de cirujana por convertirse en monja de clausura le hubiera contestado que si estaba «loco». Después de hacer prácticas en un laboratorio en la Universidad de Harvard , estudiar Medicina en la Universidad de Navarra y acumular éxitos en la Clínica Universitaria de Navarra como cirujana torácica, ha sentido «la llamada de Dios» e ingresa hoy en el monasterio de las hermanas carmelitas de Zarautz. Deja atrás a su familia, amigos, compañeros de trabajo y pacientes y cambia las intervenciones con cirugía robótica por los rezos en el convento de las Carmelitas Descalzas. Confiesa que a ella no se le hubiera ocurrido esto pero que «es el plan de Dios».

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