Nuevo embrollo en Aralar

La exafiliada Castelló sustituirá a uno de los tres parlamentarios críticos si no renuncia al cargo. El hernaniarra Ernesto Merino, tercero en la lista por Gipuzkoa, y la alavesa Khadijetou Boichiri completarán con Dani Maeztu el grupo parlamentario

ANTTON IPARRAGUIRRESAN SEBASTIÁN.
Ernesto Merino. ::                             MARIA/
Ernesto Merino. :: MARIA

El grupo parlamentario de Aralar estrenará caras el próximo mes de septiembre, pero no será un relevo tranquilo, sino que supondrá para el partido un nuevo embrollo. Con la salida de la Cámara, el pasado 31 de julio, de Aintzane Ezenarro, Mikel Basabe y Oxel Erostarbe, por su expulsión del partido, Dani Maeztu había quedado como único representante de la formación y parecía que llegaba la calma tras la tempestad. El próximo mes tendrá nuevos compañeros de escaño, una vez que la pasada semana presentaran sus credenciales los tres parlamentarios electos llamados a sustituir a los críticos. Se trata de Ernesto Merino, coordinador general del partido en Gipuzkoa; de la independiente de origen saharaui Khadijetou Boichiri, que fue candidata por Araba, y de la exdirigente guipuzcoana Maribel Castelló. Esta última se dio de baja como afiliada de Aralar en mayo y ahora milita en Nahia. Ayer descartó a este periódico formar parte del grupo parlamentario, aunque no desveló si ocupará el escaño o renunciará al mismo.

El procedimiento de sustitución arrancó cuando Ezenarro, Basabe y Erostarbe presentaron en julio un documento de renuncia de sus actas como parlamentarios ante la Mesa de la Cámara, y ésta lo notificó a la Junta Electoral del País Vasco. La ley recoge que «la baja producida en la lista será cubierta por el candidato o suplente siguiente, en el orden de colocación en que aparezca». Para ello, la Junta Electoral del País Vasco se puso en contacto con los suplentes para informales de su derecho a ocupar escaño y expidió sus credenciales para que pudieran iniciar su tramitación. Debido al periodo vacacional, los nuevos parlamentarios no podrán tomar posesión hasta que vuelva a reunirse la Mesa del Parlamento, el próximo 11 de septiembre. Entonces tendrán que confirmar su decisión de ejercer de representantes públicos en la Cámara y luego su nombramiento oficial será en un pleno.

El pasado mes de mayo, Maeztu admitió que a su partido no le quedaba otro remedio que correr la lista para relevar a los tres parlamentarios expulsados por votar a favor de la ponencia de paz y convivencia, en contra del criterio de la dirección porque, a su juicio, no garantiza la presencia permanente en él de la antigua Batasuna. Ahora bien, quiso matizar que en el caso de que los sustitutos fueran contrarios a la línea oficial del partido les exigirían, como hicieron con Ezenarro, Basabe y Erostarbe, que renunciaran a su derecho a tomar posesión del cargo. Merino y Boichiri son fieles a la dirección del partido, por lo que no existe ningún riesgo, pero no ocurre lo mismo con Castelló, ya que no pertenece a esa formación. En los últimos meses se convirtió en una de las voces críticas con la dirección tanto por el funcionamiento interno de la formación como por el progresivo acercamiento hacia la izquierda abertzale y por la expulsión de Ezenarro, Basabe y Erostarbe.

Del sector crítico

Tras darse de baja como afiliada de Aralar el pasado de mayo, la que fuera dirigente del partido en la comarca de Bidasoaldea formó parte del grupo de críticos guipuzcoanos Aizkorri Taldea, y actualmente pertenece al partido Nahia, compuesto por exmilitantes de Aralar que decidieron abandonar la formación o fueron expulsados por la Ejecutiva que lidera Patxi Zabaleta, y que fue inscrito, tambien en mayo, en el registro de partidos del Ministerio de Interior. La también exsecretaria de la agrupación en Irun, figuró como número dos en la lista de Aralar a las Juntas Generales de Gipuzkoa en los comicios forales del pasado año, y en el puesto cuarto en la plancha para las autonómicas de 2009 por Gipuzkoa, lo que le ha dado ahora derecho a ocupar un escaño en el Parlamento.

Castelló aseguró ayer a este periódico que todavía no había tomado una decisión sobre cuál será su futuro en la Cámara. Lo que sí quiso dejar bien claro es que no piensa integrarse en el grupo parlamentario de Aralar, «porque no pertenezco a ese partido», pero tampoco desveló si pasará al Mixto. Dispone de una tercera alternativa, que consiste en no adquirir la plena condición de aforado. Esta fórmula la emplearon hace años los electos de Herri Batasuna. Supone que no puede disfrutar de las cuantías económicas asignadas a los parlamentarios, ni tampoco participar en la actividad de la Cámara. No obstante, la ley le permite mantenerse en el escaño el tiempo que quiera mientras no renuncie al cargo.

Fuentes de Aralar no quisieron pronunciarse ayer sobre el caso de Castelló, y se limitaron a informar de que la última semana de este mes presentarán «de forma oficial» a los dos nuevos parlamentarios.

Ernesto Merino, que ocupó el tercer puesto en la lista electoral de Aralar para las elecciones autonómicas de 2009 por la circunscripción de Gipuzkoa, confirmó ayer a este periódico que esta semana o la próxima acudirá a la Cámara para presentar la acreditación expedida por la Junta Electoral, y firmar las declaraciones de bienes y actividades en la Secretaría del Parlamento. Eludió pronunciarse sobre el caso de Castelló.

«Estoy ilusionado con la posibilidad de ser parlamentario vasco, aunque soy consciente de que a lo mejor lo seré por poco tiempo. La legislatura de López está agotada y el lehendakari adelantará las elecciones», aseguró. Indicó que no tiene ninguna intención de presentarse en listas de EH Bildu para las próximas autonómicas en el caso de que su paso por la Cámara sea breve.

Este diario intentó contactar con Khadijetou Boichiri, una mujer de origen saharaui que a pesar de concurrir en las autonómicas como independiente en el puesto dos por Araba, es desconocida incluso para miembros de su partido.

Con la presencia de Maeztu, Merino y Boichiri, Aralar conservará grupo propio, algo muy importante ya que además de los beneficios económicos o tiempos de intervención parlamentaria que conlleva, permite más minutos de presencia en los medios en una campaña.

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