Hondarribia se rinde ante Itziar Mendizabal

La gala 'Sustraiak han dituenak' se convierte en el acontecimiento veraniego dentro del mundo del ballet

IRATXE DE ARANTZIBIAHONDARRIBIA.
Laboa. Itziar Mendizabal interpreta la pieza'Txoria txori'. ::                             LUSA/
Laboa. Itziar Mendizabal interpreta la pieza'Txoria txori'. :: LUSA

Itziar Mendizabal, primeras solista del Royal Ballet de Londres, fue la gran protagonista de la gala 'Sustraiak han dituenak', en la que estaba llamado a ser la gran cita de ballet del verano en Gipuzkoa. Una gran expectación acompañaba el regreso de la estrella local, manifestada tanto en la venta de las 400 localidades en dos días como en la kilométrica fila para acceder al Auditorio Itsas Etxea de Hondarribia, el pasado viernes.

Dividido en dos partes y con una duración de noventa minutos, el espectáculo reunió a artistas del Royal Ballet -la propia Mendizabal, Johannes Stepanek, Melissa Hamilton y Dawid Trzensimiech- y de la Rambert Dance Company- Estela Merlos y Miguel Altunaga-, además de contar con el coreógrafo local Eneko Alcaraz. Dos fueron los ejes principales del programa: un homenaje a la figura del cantautor Mikel Laboa (1934-2008) y una fuerte apuesta por la danza contemporánea.

Estrella en casa

Mimando hasta el último detalle, Mendizabal ejerció las veces de directora artística del evento, a la par que interpretó tres piezas de la gala. Tras una presentación general con todos los bailarines y un recuerdo nostálgico a Laboa gracias a su canción 'Sustraiak han dituenak', la artista hondarribitarra estrenó un solo contemporáneo sobre la música 'Txoria txori'.

Su segunda intervención fue para ofrecer un paso a dos neoclásico, extraído de la obra 'Polyphonia' (2001) de Christopher Wheeldon y muy influenciado por la composición coreográfica de George Balanchine (1904-1983). Técnicamente complejo, el dúo sirvió para medir la complicidad entre la guipuzcoana y su 'partenaire' Johannes Stepanek.

La última participación de Itziar Mendizabal vino con la pieza final de la gala, para la que seleccionó 'Lau teilatu', mitad del ballet 'Kai', estrenado en la 7ª Gala 'Los vascos y la danza' (2011), y sin duda, el clímax del espectáculo. Sobre la canción de Juan Carlos Pérez para Itoiz, la hondarribitarra derrochó emoción, flotó en brazos de Stepanek y obtuvo aplausos espontáneos en medio de la obra. Nuevo éxito para la coreografía de Jon Ugarriza, que consiguió levantar a parte del público de sus asientos como ya hiciera en el Euskalduna en octubre.

Charlize Theron en puntas

También de casa, Eneko Alcaraz adaptó a sala su pieza de calle 'Sorginak kanpora' (2011), nacida al abrigo del programa 'Aterpean' de festival 'Dantza Hirian'. El resultado fue más adecuado al espíritu de la gala. Como foráneos, los solistas Melissa Hamilton y Dawid Trzensiemech ofrecieron dos actuaciones. Definida como «la gran esperanza del ballet británico» y «Charlize Theron en zapatillas de punta», Hamilton interpretó un sentido 'Cisne Blanco' (1895), ante un rígido Trzensiemech. Como segunda opción, el neoclásico 'Asphodel meadows' (2010) de Liam Scarlett, un alegoría sobre la mitológica 'pradera de asfódelos' griega en la que permanecían las almas neutras, cuyo bien y mal estaban equilibrados. El contemporáneo vino de la mano de los bailarines de la Rambert Dance Company, Estela Merlos y Miguel Altunaga, autor de ambas propuestas: 'Por primera vez' y el solo 'Memoria'.

Cinco minutos de aplausos certificaron el acierto de la apuesta del Ayuntamiento de Hondarribia. Fuera de lo artístico, se sucedieron las anécdotas. Primero, las amigas de Mendizabal accedieron a escena con un ramo. Luego, la artista hondarribitarra hizo subir al escenario a Elvira Ubierna, su primera profesora de ballet, para obsequiarle con otro colorido ramo de flores.