Zabalaga se abre a los números

Participantes de la XXIII Olimpiada Matemática visitaron el museo Chillida Leku

ANDONI DELGADOSAN SEBASTIÁN.
Arte. Alumnos y profesores disfrutaron ayer de las obras recogidas en el museo de Chillida. ::                             M. FRAILE/
Arte. Alumnos y profesores disfrutaron ayer de las obras recogidas en el museo de Chillida. :: M. FRAILE

En un caluroso día de verano como el de ayer, el Museo Chillida-Leku abrió sus puertas, pese a permanecer cerrado al público desde el 31 de diciembre de 2010, para acoger a los participantes de la XXIII Olimpiada Matemática estatal, en uno de los actos organizados como homenaje al artista vasco cuando se cumplen diez años de su muerte.

La Olimpiada Matemática, que reúne a alumnos de 2º de ESO que superaron con anterioridad una fase provincial y regional, celebra este año su etapa final en Euskadi y se convierte en una oportunidad para disfrutar de actividades lúdicas y culturales.

Tras conocer Vitoria y Bilbao, los 60 alumnos y más de 20 profesores que conviven estos días se acercaron a la capital guipuzcoana y su primera parada fue el reconocido museo de Eduardo Chillida, que da nombre a la Olimpiada de Euskadi desde su tercera edición. En este sentido, Fernando Fouz y Jose Manuel López, coordinadores de la Olimpiada en la comunidad vasca, muestran su «agradecimiento a la familia Chillida, que ha ayudado y ha dado muchas facilidades, además de apoyarnos desde el primer momento». Incluso el logo olímpico es una obra 'made in' Chillida.

Entre los sesenta participantes, Euskadi está representada con cinco alumnos, entre los que se encuentra un guipuzcoano, Beñat Arribas, de Beasain. Aunque ya había visitado el museo con anterioridad, le parece «interesante» y cree que «a todos les ha gustado». Sobre las pruebas matemáticas considera que son «cada vez más difíciles», pero está contento con estos días de convivencia, algo que Alberto Bagazgoitia, presidente de la Sociedad de Profesores de Matemáticas de Euskadi, considera «muy positivo», ya que la Olimpiada «no solo se convoca para trabajar las matemáticas sino también para disfrutar de actividades lúdicas».

En palabras de Bagazgoitia, «la convivencia entre ellos, las compañias y las amistades» es lo mejor que se llevarán los jóvenes de esta experiencia. Sobre las diferentes visitas culturales realizadas afirma que «los que vienen de fuera están encantados, hay muchos que no conocían nada de esto y están disfrutando».

Fue Luis Chillida, hijo del escultor fallecido, el encargado de recibir a los visitantes, a los que felicitó «por el esfuerzo realizado» para llegar a la fase final. Tras una bienvenida general, tanto alumnos como profesores pudieron recorrer los terrenos del museo y admirar las diferentes esculturas que no pararon de fotografiar. En el caserío que alberga las obras de menor formato, Luis pudo explicar a los presentes la historia tanto del museo como de las diversas creaciones.

La visita al planetarium y un recorrido por las calles donostiarras cerraron un día inolvidable para estos talentosos matemáticos.