Un cómic recuerda el incendio de Donostia de hace 200 años

En 'La gloria impune', Josean Olabe ha querido realizar una reflexión crítica sobre la guerra

TERESA FLAÑOSAN SEBASTIÁN.
Josean Olabe sujeta la portada de su cómic. ::                             GUILLERMO RIVAS/
Josean Olabe sujeta la portada de su cómic. :: GUILLERMO RIVAS

Con 'La gloria impune. San Sebastián 1813' el donostiarra Josean Olabe (1967) ha querido hacer una reflexión sobre la guerra y una protesta contra la resignación, tomando como tema el incendio y saqueo que sufrió Donostia hace doscientos años. Para ello ha elegido el formato de novela gráfica. Este cómic, el primero que realiza, es el resultado de dos de sus pasiones, la pintura y la historia. Que su trabajo saliera a la luz le ha supuesto un importante esfuerzo porque además de todo el proceso de documentación y dibujo él mismo se lo ha autoeditado.

Olabe comenzó a trabajar en el guión hace tres años, tras de un intenso periodo de documentación y después comenzó a pasar la historia a imágenes. Cada viñeta es una acuarela, la técnica que más le gusta. «Tenía claro el sentido que quería darle y que no quería saturar al lector con una sobredosis de datos. El resultado es un relato dramático, como la guerra en sí y una reflexión crítica sobre el sufrimiento y la injusticia que tuvieron que padecer los donostiarras de hace doscientos años, especialmente las mujeres», explicó ayer Olabe en la presentación de 'La gloria impune' quien apunta que «mi visión es marcadamente antibelicista».

Para ello ha optado por «unos personajes representativos de la época. Son unos chavales que viven en la villa, dentro de la plaza. También a un soldado francés que aporta sus vivencias en primera persona».

La historia

En esta novela gráfica Olabe relata los acontecimientos que vivió San Sebastián hace doscientos años cuando la ocupación francesa llegaba a su fin. Las tropas aliadas, formadas por británicos y portugueses, mantuvieron Donostia sitiada a lo largo del verano de 1813, hasta que el 31 de agosto consiguieron vencer la resistencia de la guarnición gala que quedó acantonada en el monte Urgull. Los combates fueron sustituidos por el saqueo y el incendio de la ciudad por parte de los aliados.

El autor explica que «buscaba imágenes con gancho y al mismo tiempo he tenido que ser muy meticuloso para no meter la pata en la representación de cómo era la ciudad hace doscientos años porque tenía una fisonomía muy característica. Por ejemplo en el Muelle no había casas. Tenía previsto poner un gran rosetón en la iglesia de San Vicente, y justo antes de realizar esa acuarela me indicaron que entonces no lo tenía. He intentado ser lo más fiel posible».

El cómic cuenta con una introducción donde Olabe vierte sus opiniones sobre la guerra. «En 'La gloria impune' yo presento unas hipótesis sobre lo que sucedió y el lector debe sacar sus propias conclusiones, aunque sí tenía claro que quería denunciar que después de estos sucesos se negó durante mucho tiempo el sufrimiento que había padecido la ciudadanía. El saqueo fue sistemático y los periódicos de la época recogieron, según sus tendencias, las versiones francesa o aliada. He optado por presentar los testimonios de los que padecieron este enfrentamiento, hago hablar a los testigos a los que yo doy mucha credibilidad. Creo que hubo una gran tergiversación de la realidad».

La novela comienza en noviembre de 1812 y no concluye con el incendio sino se alarga un poco más en el tiempo porque «he querido plasmar las consecuencias de esos funestos hechos, mostrar cómo quedó la población». Cuando la historia termina Olabe añade un texto en el que incluye sus propias conclusiones sobre el asalto a San Sebastián. También al final se encuentran una serie de acotaciones que explican con más detalles algunos hechos históricos.

Respecto al público al que está destinado, el autor considera que «creo que pueden leerlo los chavales a partir de los trece años porque hay imágenes bastante escabrosas y descorazonadoras».

'La gloria impune. San Sebastián 1813' ha sido editada solo en castellano. «Me gustaría que hubiera una versión también en euskera, pero ya me resultaba muy complicado y laborioso. Si alguna editorial quiere, yo encantado».

Olabe también recordó ayer el asesoramiento y la ayuda que había tenido del dibujante Dani Fano.

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