«Donostia acoge tres obras fundamentales de mi carrera»

Moneo asegura que el edificio Urumea, el Kursaal y la iglesia Iesu «son una muestra de mi evolución profesional»

MITXEL EZQUIAGASAN SEBASTIÁN.
1999: Kursaal. Moneo, ante una maqueta del Kursaal, obra que fue premiada como edificio europeo del año. ::
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1999: Kursaal. Moneo, ante una maqueta del Kursaal, obra que fue premiada como edificio europeo del año. :: USOZ

«No hay otra ciudad en el mundo que acoja, como San Sebastián, tres obras tan fundamentales en mi evolución como arquitecto», dice Rafael Moneo. ¿Habrá una cuarta? Sonríe.

De las tres obras donostiarras del arquitecto navarro es el Kursaal la más premiada y conocida. Pero él concede al menos tanta importancia al edificio Urumea, uno de sus primeros trabajos, o a la iglesia Iesu, en Riberas de Loiola, uno de sus últimos proyectos, inaugurado hace un año y donde de manera estilizada pueden encontrarse conceptos fundamentales en la forma de entender su oficio.

El edificio Urumea fue creado por Moneo junto a los arquitectos guipuzcoanos Javier Marquet, Xabier Unzurrunzaga y Luis Zulaica en el solar donde se levantaba el viejo frontón Urumea, en la orilla del Urumea.

Esa obra destinada a viviendas, que se demoró entre 1969 y 1973, «marcó un primer e importante hito en mi trabajo». «Para nosotros fue un primer reto porque suponía construir en plena trama urbana un edificio nuevo en contraste con lo ya existente», revela Moneo.

El desafío de los cubos

Siguió el Kursaal, en 1999, también en la desembocadura del Urumea, a sólo unas manzanas del anterior edificio. Es otra «obra fundamental» en la trayectoria de Moneo. Sus «rocas varadas» ganaron el concurso de proyectos convocado en su día por el Ayuntamiento de San Sebastián. «Fue uno de mis mayores desafíos: crear un edificio nuevo en un solar enclavado en el corazón de la ciudad, respetando la trama de siempre pero con un concepto contemporáneo que se adaptara a las necesidades del programa».

Fue un proceso, con su punto de riesgo y la incomprensión de parte de la opinión pública, pero en poco tiempo logró los premios de arquitectura más importantes de España y Europa y el edificio fue asumido rápidamente por la ciudad.

La dirección del centro Kursaal encabezada por José Miguel Ayerza recibió un pemio de marketing por la evolución en el impacto social del proyecto: cómo un centro que nació con cierta oposicion pasó a ser noticia positiva por su actividad e impacto exterior

Según el propio Moneo los cubos de la Zurriola tenían ciertas «referencias de Oteiza», y esas referencias se aprecian en la parroquia de Riberas de Loiola. «Los ecos de las 'cajas metafísicas' de Oteiza pueden notarse en las formas de la iglesia», dice el arquitecto, que también ve relación con la «geometría irregular» de Eduardo Chillida en la cruz del tejado de la iglesia.

El arquitecto se empeñó en hacer ahí «una obra de escala humana, donde la persona puede encontrase consigo mismo más allá de sus creencias». Y Moneo contaba feliz cómo los vecinos iban tomando posesión del barrio con las bodas, bautizos y comuniones.

Una exposición contaba el 'making off' de la iglesia Iesu hace unos meses en el Museum Cementos Rezola. Ahí recordó una vez más Moneo su «especial vinculación con San Sebastián», tanto por las tres obras mencionadas como por su amistad con algunas de las personas clave de la arquitectura guipuzcoana, como Luis Peña Ganchegui.

La nueva biblioteca de la Universidad de Deusto o el museo creado en la Universidad de Navarra para acoger la colección de Josefa Huarte son otras obras cercanas creadas por Moneo.

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