Luto en Cabárceno

El primer gorila nacido en Cantabria tras cinco años de trabajo veterinario sufrió un aplastamiento accidental de su madre

TERESA COBO
Los veterinarios tuvieron que sedar a la madre para arrebatarle a la cría de sus brazos. ::                             T. COBO/
Los veterinarios tuvieron que sedar a la madre para arrebatarle a la cría de sus brazos. :: T. COBO

Once días ha durado la alegría en el recinto de gorilas del Parque de la Naturaleza de Cabárceno. Después de cinco años persiguiendo ese objetivo, el 24 de abril nació el primer bebé de la especie en Cantabria. Chelewa, pese a ser una madre primeriza de sólo seis años y medio, demostró un gran instinto maternal y trataba a su hija con devoción. Pero el pasado sábado, a primera hora, según los responsables del parque, «un movimiento brusco de la madre y su caída sobre la cría» causó la muerte de la pequeña gorila. Un accidente que Chelewa jamás se perdonará.

Los visitantes que acudieron el sábado a Cabárceno con el deseo de observar a la cría con su madre vieron frustradas sus expectativas. La zona reservada a la intimidad y al control de estos primates estaba cerrada y no aparecían ni Chelewa ni su bebé por ninguna parte. En las dependencias interiores se vivía un auténtico drama. La cría había muerto entre las 8.30 y las 9.00 horas y no fue fácil apartarla de Chelewa, que no aceptaba lo ocurrido.

Al darse cuenta de que su hija no se movía, Chelewa la zarandeaba con cariño y la colocaba en diferentes posturas para hacerla reaccionar. Los cuidadores intentaron atraer a la madre con golosinas para comprobar lo que le ocurría al bebé. Pero Chelewa lo apretaba contra su pecho y no lo soltaba ni un momento. El equipo veterinario tuvo que sedar a la joven primate para poder arrebatarle a la cría de los brazos y confirmar que estaba muerta.

Según los testimonios de los cuidadores, el bebé sufrió «un aplastamiento debido a un movimiento brusco de la madre y a la posterior caída de ésta sobre su hija». La causa de la muerte fue un fuerte traumatismo en la arcada costal izquierda. El hundimiento afectó a la cavidad torácica y le produjo una parada cardiorrespiratoria.

Lucía, Eduardo, Rubén, Cristina y Ulises, los cuidadores de los gorilas, tendrán que atravesar su proceso de duelo. Estos animales son para ellos una familia paralela. Ya hubo dolor y lágrimas con Wima, la madre de Chelewa, que falleció en otoño de 2010 por hidatidosis, una enfermedad crónica causada por un parásito inexistente en España, pero no en Suiza, de donde había llegado con su hija cuatro meses antes. La muerte del bebé trae de nuevo la tristeza a la instalación.

Cabárceno es, junto con los zoos de Madrid y Barcelona, uno de los centros reproductores en España de esta especie en peligro de extinción. El recinto de los gorilas se inauguró en 2007 con Nicky y Nadia, que nunca llegaron a procrear. Tres años después llegaron Wima y su hija Chelewa, desde Basilea. Cuando Wima murió, Chelewa se convirtió en la favorita del macho. Desde Praga, la última incorporación fue Moja, de 7 años, hace ahora cinco meses.

El domingo, Chelewa se encontraba mejor y salió a comer con los demás. Moja será una ayuda para ella, ya que siempre está dispuesta a tirar de su amiga, a la que echaba de menos como compañera de juegos desde su maternidad.

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