La segunda vida de los objetos gracias al reciclaje

La nueva asociación Reciclismos impulsa la reutilización y crea joyas, bolsos y juguetes a partir de desechos

IRENE PEDRUELOSAN SEBASTIÁN.
La cámaras de aire de las bicicletas son ahora bolsos. ::
                             A.M./
La cámaras de aire de las bicicletas son ahora bolsos. :: A.M.

Las cápsulas de café que en los últimos años han desplazado al paquete de toda la vida se convierten en pulseras, collares y anillos. Con la rueda de una bicicleta diseñan un cinturón para atrevidos, las chapas extraídas de unas cuantas decenas de latas hacen de improvisado collar, y los restos de un sostén y algo de tela cobran vida en forma de broche. La asociación Reciclismos-Birzikletak se presentó por primera vez ayer ante los medios de comunicación en el Ayuntamiento, y con sus creaciones demostró que los objetos que nos rodean tienen mil y una vidas.

Ya lo avanzó el artista Marcel Duchamp con su famoso urinario reconvertido en fuente. Se trata de mirar la realidad que nos rodea con otros ojos. En este caso no para hacer de ellos una creación artística, sino para dar salida a piezas inservibles. «Es más una reutilización que reciclaje. Queremos animar a la sociedad a frenar el despilfarro, a fomentar el trueque y a acordarse de ese vecino que puede que necesite lo que se va a echar a la basura. Es ver una nueva vida a lo que vayan a tirar», aseguró una de las impulsoras de la asociación, Imma Ribalaiga.

Ya han expuesto sus objetos en el mercado de Donostitruk, e incluso instruyeron en las artes del reciclaje a Aitor, el inquilino del apartamento acristalado que durante unos días atrajo a cientos de curiosos en la plaza Gipuzkoa. «Con los restos de la comida y los envases hicimos una cartera y un llavero», explicó Maider Mendinueta. Como confesaron las promotoras del proyecto, los niños -con la imaginación aún despierta- identifican en el acto los objetos transformados, mientras que a los adultos les cuesta adivinar qué fueron en su día. «Reaccionan bien, aunque les cuesta ver qué fueron antes; que de una lata ha pasado a ser un collar, o que una bici ha pasado a colgar de mi cintura», relató Ribalaiga.

El reciclaje, una religión

En el año 2009 tres aficionadas al reciclaje decidieron unir fuerzas para impulsar una asociación que las aglutinase. Tres años después doce «artesanos» de campos como la joyería, el diseño de moda y la fotografía exprimen todas las semanas su imaginación para dar a luz objetos creativos y útiles. La mayoría son mujeres, aunque animan a los hombres a participar. Trabajan con el fin de dar el mejor acabado, por ejemplo, a la cámara de aire de las bicicletas que reinventan como bolso, o a las botellas de detergente ideadas como juguetes o gigantes narizudos. Piden al consistorio un local en el que reunirse, aunque son conscientes de la lista de espera existente: «El objetivo a largo plazo es contar con un espacio polivalente que sea taller, lugar de exposición y de encuentro de los amantes del reciclaje. Porque para nosotros es casi una religión».

Esta tarde realizan su presentación oficial en sociedad. Celebrarán un encuentro lúdico, abierto y gratuito, a las siete de la tarde en la Casa del Guarda de Urgull (en la trasera de Santa María). Ofrecerán talleres para niños y adultos en los que poder aprender a dar 'otra vida' a esos objetos inservibles. Además, una exposición recogerá una muestra de los bolsos, carteras, joyas, monederos, etc., que forman parte de su propuesta, y un DJ amenizará la fiesta con su música. Los asistentes podrán disfrutar, asimismo, de una hornada de pintxos caseros.