Pareja acoplada

IRATXE DE ARANTZIBIA

La experimentación puede obtener felices hallazgos como 'Tempus, -I' de la compañía Anakrusa, formación nacida al amparo del programa 'Dantza bilaka' del Gobierno Vasco.

Para su opera prima, el grupo habitual en el Dantzagunea -ubicado en el espacio Arteleku- opta por aunar danza, teatro y música. Un escritor - el actor Iñigo Ortega- se sitúa ante su Olivetti para enfrentarse al proceso creativo, mientras los personajes -los bailarines Noemí Viana y Eneko Gil- se emancipan de la arbitraria melodía de la máquina de escribir.

Propuesta de corte nostálgico, la obra genera una atmósfera intimista para hablar de la fugacidad del tiempo con una narración que alterna texto declamado con bellas estampas danzadas y un estudiado sentido de la plasticidad.

El hombre ha inventado instrumentos para medir la magnitud del tiempo, pero nunca ha sido capaz de detenerlo. La complementariedad del dúo Viana-Gil es una de las mejores características de la obra. Ya al frenético ritmo de las pulsaciones de una máquina de escribir, ya en un trabajo de pareja bien acoplado, la alavesa y el guipuzcoano poseen una química especial en sus dúos, recompensado con una importante salva de aplausos en un Gazteszena casi al completo. Eso sí, en su etapa estudiantil, ninguno de los tres intérpretes hizo bien sus deberes de latín, ya que el sustantivo 'tempus' no pertenece a la segunda declinación (como dominus/ -i), sino a la tercera (tempus/-oris). Suspenso en la lengua de Cicerón y notable en su debut artístico.

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