La vuelta del sufrimiento

BENITO URRABURU

La Vuelta al País Vasco de 2012 pasará a la historia antes de ponerse en marcha como la carrera del sufrimiento, por lo que ha costado que salga a la carretera. Todo lo que llegue después de los momentos vividos será bueno, agradable, al menos para Organizaciones Ciclistas Euskadi. No es el momento de hablar de favoritos porque ahora mismo no los hay.

Las pruebas de una semana están siempre marcadas por dos aspectos fundamentales: las llegadas en alto y el tipo de contrarreloj. No es lo mismo un rompepiernas como el de Oñati que una cronoescalada. Ni tampoco es igual una llegada en alto que dos, ni que se suban en dos ocasiones Arrate e Ibardin antes de terminar que una.

En el ciclismo actual, en el que todo parece medido, donde la tecnología que aplican algunas formaciones hace que haya otras que se queden un poco desfasadas, el control en pruebas del modelo de la Vuelta al País Vasco cada vez es mayor.

A nivel de recorrido, de lo que OCE ha dado a conocer después de tener que cambiar el trazado por unas pruebas de tiro que hay en Arrate en Jueves Santo, no se puede decir que estemos ante grandes sorpresas. Lo que sí parece, tal y como va la temporada, es que estaremos ante un vencedor veterano, de los que lleva muchos años en el mundo del ciclismo, de un joven que venga pegando fuerte o que nos encontremos ante la gran ocasión de Samuel Sánchez para poder ganar la Vuelta. Ése parece el guión escrito.

Con Alberto Contador sancionado y sin saber cómo va a finalizar Alejandro Valverde la París-Niza, ni lo que puede pasar en la Volta a Catalunya, primero hay que conocer los nombres que van a estar en Güeñes y después saber en qué estado llegan. Luego, ver la implicación con la que afrontan la primera etapa, las ganas que le ponen para estar delante.

Toda carrera ciclista vive de nombres... y de realidades, de lo que dice la carretera, que al final es lo que cuenta. Lo que no parece es que nuestro ciclismo pueda aportar muchos nombres pensando en la general final. No se ve a nadie que sea capaz de hacer frente al poderío de extranjeros, de calidad, eso sí, y que además suelen estar protegidos por formaciones muy fuertes.

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