La Vuelta al País Vasco corre peligro al no poder cubrir el presupuesto

El Gobierno Vasco dice que no puede aportar el dinero de los tres años anteriores y faltan unos 150.00 euros

BENITO URRABURUSAN SEBASTIÁN.
Afición. La Vuelta al País Vasco ha contado siempre con una gran presencia de aficionados en Aia, donde Egoi Martínez recibe los aplausos de los aficionados. ::                             ARIZMENDI/
Afición. La Vuelta al País Vasco ha contado siempre con una gran presencia de aficionados en Aia, donde Egoi Martínez recibe los aplausos de los aficionados. :: ARIZMENDI

La Vuelta al País Vasco 2012, prevista para que se dispute del 2 al 7 de abril, corre el riesgo de no disputarse debido a que Organizaciones Ciclistas Euskadi (OCE) no tiene cubierto todo el presupuesto de la carrera.

En concreto, a los organizadores les falta el 60% de lo que corresponde al Gran Premio, cantidad que ronda los 150.000 euros. La decisión final no está tomada definitivamente, pero a día de hoy puede decirse que no habrá carrera.

La suspensión de la Vuelta acarrearía que tampoco se disputase la Clásica de San Sebastián porque, entre otras razones, hay contratos firmados con ETB y Eurovisión que afectan y vinculan a las dos pruebas.

Jaime Ugarte, presidente y coordinador general de Organizaciones Ciclistas Euskadi, es bastante pesimista sobre la celebración de las pruebas: «La decisión definitiva la tenemos que tomar en cuestión de días. No nos podemos alargar más y no es fácil encontrar una solución en tan poco tiempo». La carrera está totalmente perfilada, con todas las salidas y los finales de etapa definidos, así como la tramitación de todos los permisos de tráfico, tanto en Euskadi como en Iparralde, por donde transitará la etapa que terminará en Ibardin.

«La carrera está cerrada en todos sus apartados, pero sin haber cubierto el presupuesto. Lo tenemos todo menos el Gran Premio. Y si no lo encontramos, tendremos que renunciar a hacerla. El tiempo apremia puesto que estamos prácticamente en marzo», explica Ugarte.

Los organizadores han tenido que aplazar la reunión prevista para el jueves con la UCI en la que debían renovar la licencia para el World Tour de cara a 2013. El tema está parado de momento y tampoco se sabe si volverá a retomarse.

Si no se solicita la renovación de licencia dentro de las fechas establecidas, cabe la posibilidad de no renovarla y esas fechas, si la prueba no se disputa durante dos años, quedarían libres. En consecuencia, su puesto podría ser ocupado por cualquier otra carrera que las solicitara. La carrera, asimismo, podría quedar fuera del World Tour, con lo que eso supone a nivel de participación.

Reuniones negativas

La Vuelta al País Vasco figura en el calendario entre la Vuelta a Flandes y la París-Roubaix, dos de las grandes clásicas del calendario mundial, lo que permite a los especialistas en pruebas de una semana decantarse por la prueba vasca.

Las últimas reuniones mantenidas por OCE tanto con determinadas entidades privadas como con Patxi Mutiloa, director de deportes del Gobierno Vasco, han resultado negativas. Mutiloa les comunicó el martes que sólo podía aportar el 60% de lo presupuestado para el Gran Premio, cifra con la que Organizaciones Ciclistas Euskadi no puede hacer frente a la prueba.

La Vuelta al País Vasco sufrió un cambio en su estructura organizativa el 27 de marzo de 2009. A instancias del Gobierno Vasco presidido entonces por Juan José Ibarretxe, secreó Organizaciones Ciclistas Euskadi, integrada por Organizaciones Deportivas DV y la Euskal Bizikleta, pasando EL DIARIO VASCO a ser a partir de ese momento un patrocinador más de la carrera. Gracias a ese acuerdo, el Gobierno Vasco se comprometía a ser el garante principal de la prueba durante los años 2009, 2010 y 2011, y contemplaba también una prórroga para 2012. También se comprometió entonces a que en ese periodo de tiempo intentaría buscar las vías que permitieran sostener la prueba desde el punto de vista económico en el futuro, tanto en 2013 como en temporadas venideras.

Un tiempo que, tras lo visto, ha resultado insuficiente para articular nuevas vías de financiación de una carrera que se acerca al millón de euros de presupuesto. Se trata de un montante que desde hace tiempo no se cubre con la iniciativa privada, muy tocada económicamente. Ahora falla la otra pata, la pública, que tampoco anda muy boyante. La crisis económica ha jugado en contra de la prueba vasca, que maneja un presupuesto bastante alto por estar cuadrada en el World Tour.

La idea del Gobierno Vasco entonces consistía en proyectar la imagen de Euskadi por el mundo gracias a la retransmisión de Euskal Telebista, que tenía acuerdos firmados con Televisón Española y Eurovisión. Hasta el año pasado no habían surgido problemas. En el mes de mayo de 2011, el Gobierno Vasco advirtió a Organizaciones Ciclistas Euskadi de que, tal y como estaba la situación económica, no estaba en disposición de ejercer la prórroga comprometida para 2012. Sin embargo, se ofrecían para encontrar un patrocinador para el Gran Premio.

Finalmente esas gestiones se han quedado en una cantidad que cubre el 60% de lo que necesitan los organizadores, es decir, los 150.000 euros citados anteriormente. Las múltiples gestiones realizadas por OCE no han conducido a ningún resultado positivo, por lo que no es posible sacarla adelante en la actual coyuntura económica en la que queda la prueba.

El mayor coste de la carrera se va en pagar las tasas que exige la UCI por pertenecer al World Tour, así como en la contratación de los dieciocho equipos participantes con sus correspondientes auxiliares, a lo que se unen otros gastos de organización. Organizaciones Ciclistas Euskadi se ha dado unos días de margen para tomar una decisión definitiva sobre el futuro de las dos pruebas puesto que la Clásica va ligada totalmente a lo que suceda con la Vuelta al País Vasco, que lleva ya 51 ediciones, mientras que la Clásica está ya en las 31.

A finales de la próxima semana, como muy tarde, deberá de tomarse una decisión definitiva sobre si la carrera se suspende de forma definitiva o se pone en marcha. Los organizadores no se van a arriesgar a salir sin el presupuesto cubierto, ni tampoco se van a fiar de buenas palabras. O la prueba arranca con todas las bendiciones, o no se hace.

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